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Economía

Comisión Europea desmonta punto por punto borrador presupuestario español

Al principio, mostró sus dudas en privado. El mes pasado, por carta oficial, lo hizo ya por primera vez en público. Hace una semana llegó un avisó claro junto a una rebaja en las expectativas de crecimiento y hoy, en un informe contundente, la Comisión Europea ha dado el siguiente paso desmontando casi punto por punto el borrador presupuestario para 2018 remitido el pasado 15 de octubre desde Madrid.

“El borrador presentado por España se encuentra en riesgo de incumplimiento del Pacto de Estabilidad y Crecimiento en 2019. Esto se concluye en función de la proyección contenida en las Previsiones Económicas de Otoño de 2018, que apuntan a una desviación significativa de la senda de ajuste presupuestario requerida en el medio plazo y en el no-cumplimiento del objetivo de reducción de la deuda”, explica el texto publicado este mediodía tras la reunión del Colegio de Comisarios.

Los técnicos lamentan que “España ha hecho un progreso limitado en lo que se refiere a la parte estructural de las recomendaciones” recientes del Eurogrupo, y por todo ello se “invita a las autoridades españolas a acelerarlo y a tomar las medidas necesarias” para “asegurar que el Presupuesto de 2019 cumplirá con el Pacto de Estabilidad y aprovechará el momento para reducir la deuda”.

Los problemas se resumen en cuatro variables. Para empezar, la Comisión no cree que el Presupuesto vaya a ser aprobado o en el caso improbable de de que así fuera, que el resultado final vaya a coincidir con los términos que ellos han estudiado. La segunda cuestión: que el borrador contiene medidas que no han sido legisladas y que difícilmente podrán serlo. El tercer punto, el básico, que Bruselas cree que España gastará más e ingresará menos de lo que ha comunicado. Y el último: el impacto recaudador de las medidas estrella de Hacienda están muy infladas, entre un 20 y un 50% cada una.

“No todas las medidas anunciadas por el Gobierno por el lado de los ingresos han sido legisladas, así que no podemos considerarlas. Lo que evaluamos es el documento tal y cual lo envió, pero es importante que llegue al Parlamento y sea aprobado. Y si hay cambios importantes, España debería remitir una visión revisada”, ha explicado el vicepresidente Valdis Dombrovskis. “Ha habido una buena cooperación de las autoridades españolas, trabajamos de una forma transparente y han aportado todas las aclaraciones sobre las diferencias”, ha añadido el socialista Pierre Moscovici, siempre listo para echar un capote a su colega Nadia Calviño.

“Riesgo de no cumplimiento” es una expresión que España conoce a la perfección. Es la nota recibida casi sistemáticamente en los últimos años. En mayo, después de que Mariano Rajoy remitiera sus números para 2018, la Comisión estableció que, por fin, un borrador “cumplía en términos generales” (‘broadly compliant’) con el Pacto de Estabilidad y Crecimiento”, pero ya entonces advertía de que “no se alcanzará el objetivo de déficit ni el esfuerzo fiscal requerido”. Y ahora se vuelve a las andadas.

El documento de hoy recuerda que el pasado mes de julio el Eurogrupo recomendó a España que en 2019 el gasto primario del Estado no debería subir por encima del 0,6% del PIB, esto es, equivalente a un ajuste estructural del 0,65%. La ministra Calviño ya comunicó entonces que el objetivo de España será más bien del 0,4%.

Gasto

En el Presupuesto se calcula un crecimiento nominal del gasto del Gobierno equivalente al 1,7% del PIB, si bien la cifra “no está ajustada teniendo en cuenta el impacto de las medidas one-off”, es decir, de las que sólo se aplican una vez. Hecha esa corrección, Bruselas avisa de que el aumento es más bien del 2,2%. Hay unas desviaciones cada vez mayores y eso, en el contexto de todo el ajuste estructural pendiente, sólo lleva a una conclusión: “un riesgo de una desviación significativa de la senda de ajuste presupuestario a medio plazo”.

Igualmente, los técnicos avisan que las estimaciones de deuda pública (97% en 2018 y 95,5% en 2019) suponen que España “no ha hecho un progresos suficiente hacia el cumplimiento con el objetivo de reducción”, y que hace falta una mejora estructural equivalente al 0,6% del PIB para ello. Por eso la Comisión vuelve a invitar a no desperdiciar una oportunidad: “España debería aprovechar los vientos de cola para acelerar la reducción del ratio de deuda”.

El informe de hoy concede que “las proyecciones macroeconómicas subyacentes en el Presupuesto son realistas”, en especial las referencias al crecimiento de este año y el próximo, muy en línea con lo que Bruselas calculó hace apenas unos días. Y además, están avaladas por la Airef. Pero apunta a que las diferencias sobre el déficit del próximo ejercicio (el Gobierno prevé un 1,8% y la Comisión un 2,1%) obedecen a unas estimaciones de ingresos menor de Bruselas, en concreto sobre las contribuciones a la Seguridad Social y “un impacto más pequeño” de las medidas anunciadas para contener el déficit por Sánchez.

En términos generales, la discrepancia se explica de forma simple. España ha dicho que las medidas recaudatorias aportarán un 0,6% que compensará un gasto de un +0,2%, por lo que el impacto neto sería favorable en cuatro décimas. Los cálculos de la Comisión, teniendo en cuenta todo el paquete serán de más bien un 0,4 y un 0,3%, por lo que el impacto neto es más bien de una décima.

“La gran diferencia proviene del lado de los ingresos, puesto que la Comisión prevé un mejor resultado de la tasa a las transacciones financieras y de la recaudación por las actividades digitales y hace un cauta valoración exante de las medidas para combatir el fraude”, se puede leer. Según fuentes comunitarias, el modelo de Bruselas usa quitas de entre el 20 y el 50% respecto al optimismo recaudatorio español.

Además, la Comisión, avisa de que algunas de las medidas que deberían aportar más ingresos, “y en particular el aumento de la base de cotización” aumentan la “carga fiscal del trabajo“.

Bruselas es perfectamente consciente de que las posibilidades de que este borrador salga adelante son mínimas. Los servicios del Ejecutivo comunitario siguen muy de cerca el proceso y la propia ministra española, Nadia Calviño, ha explicado a sus colegas y a las instituciones que, dado el insuficiente apoyo parlamentario, el escenario más probable es la prorrogación de los anteriores. Pero aun así los técnicos están obligados a escudriñar lo que tienen, y su dictamen no es positivo.

España es el único país que sigue todavía dentro del Procedimiento de Déficit Excesivo, aunque la UE da por hecho que este 2018 se cerrará por debajo del 3%. No por mucho margen, como hubiera sido el deseo, pero por lo menos con el suficiente y después de una década entera.

Con información de elmundo.es

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