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Los cinco pueblos más fríos de Europa que (aún) no conoces

Mientras escribimos este artículo, la temperatura en Barcelona es de 14 grados. En Moscú, apenas alcanza los 0 grados. Y a más de 9.000 kilómetros de la capital rusa, en Oymyakon, los niños salen del colegio a 33 grados bajo cero. Es el lugar más frío del mundo y para llegar a él hacen falta 128 horas de coche.

El récord de este año ‘reventó’ literalmente el termómetro que en el pueblo habían expuesto como reclamo para los -valientes- turistas. La culpa, los 62 grados negativos registrados en enero. El frío en esta localidad es de otro planeta, mientras, Europa se caracteriza por las grandes diferencias climáticas. Convenientemente abrigados, podemos disfrutar de algunas de las regiones que en invierno alcanzan a las temperaturas más bajas.

Foto: La Vanguardia

1. Múrmansk, el agujero del mundo

El invierno ruso, también llamado General Invierno, es famoso por su imbatibilidad. Sin duda, un arma con la que no han contado sus enemigos: desde Napoleón pasando por Hitler. Moscú es la capital más fría del viejo continente, aunque si desde allí cogemos el Expreso de las Luces Norte, podremos cruzar el Círculo Polar Ártico y llegar hasta Múrmansk. Es la ciudad más grande de todo el Ártico y en ella también se puede visitar el agujero artificial más profundo jamás creado por el hombre: el Pozo de Kola.

Para hacerlo, es recomendable ir correctamente equipado. La marca japonesa UNIQLO ha revolucionado el textil con una línea de ropa interior técnica (Heattech) que aporta mayor calidez y confort, sea cual sea la temperatura exterior. Precisamente, lo que hace es usar la humedad liberada por el cuerpo para volver a emitir calor y difundirla para que se mantenga seco. Sus tres niveles de calidez la convierten en el must ligero, suave y cálido. Dentro de la línea, se esconde una colección capsula firmada por el diseñador neoyorquino Alexander Wang.

Foto: La Vanguardia

2. Hell, el infierno se congela

Oslo, la capital noruega, estaría en el top de capitales europeas más frías, aunque no es la región más fría del país. Lo cierto es que gracias a las aguas templadas de la Corriente del Golfo, Noruega disfruta de un clima más suave que otras partes del mundo en la misma latitud, como Alaska, Groenlandia y Siberia pero bajar de los 30 grados negativos es relativamente sencillo en el norte e interior del país.

Sin embargo, el antiguo proverbio noruego dice que ‘no hay mal tiempo, sino ropa inadecuada’. Si existe alguna prenda capaz respetar este principio universal termodinámico donde lo más importante para luchar contra el frío es retener el calor natural son las de la línea Heattech. La ropa interior de UNIQLO que debemos enfundarnos si lo que queremos es evitar la fuga de calor cuando visitamos las zonas más frías de Noruega, donde destaca un rincón sigular: Hell.

Su traducción no debe despistarnos. En escandinavo quiere decir ‘Cueva del Acantilado’ y no infierno, como en inglés. En este pequeño pueblo de poco más de 1.358 habitantes hay casas con techo rojo, una oficina de correos, una tienda, una iglesia y cierto sentido del humor. ‘Hell freezing over’ (algo así como que el infierno se está congelando) ha hecho popular a esta pequeña localidad que ha sacado partido a esta contradicción. Según dicen, el ‘infierno’ se congela, de media, un tercio del año, desde diciembre hasta marzo.

3.- Naimakka, el más frío y solitario

Los vecinos de Noruega, también conocen el frío. En concreto, en Naimakka, al norte de Kiruna, cerca de la frontera con Finlandia, una localidad sueca que en 2010 alcanzó la friolera temperatura de -42,6 grados. A 235 kilómetros al norte del Círculo Polar Ártico, a esas latitudes son muy pocos los valientes. En este pueblo, de hecho, solo hay uno: Åke Siikavuopio, un encantador hombre de 80 años, responsable de la estación meteorológica.

Foto: La Vanguardia

4.- Minsk, la gélida resistencia

Detrás del diseño existe, de hecho, un profundo conocimiento de los tejidos y del comportamiento del calor en el cuerpo humano y la temperatura exterior. Estas prendas ligeras pero cálidas han sido creadas para adaptarse a las necesidades de cada destino. También de Minsk.

Considerada como una de las capitales más frías, Minsk (Bielorusia) es la oportunidad perfecta para adentrarse en una gran urbe (tiene más de 9 millones de habitantes) en la que respirar mucha historia -es más antigua que Moscú- y donde el consumismo se resiste tanto como su termómetro. La temperatura media durante los meses de invierno es de -5,5 grados y las temperaturas suelen situarse bajo cero la mayor parte del tiempo. La temperatura más baja registrada fue de -40 grados el 17 de enero de 1940.

5.- Vilna, frío báltico y de postal

Frío, largo y oscuro es también el invierno en Lituania. Su capital figura entre las capitales más gélidas del continente: Vilna suele pasar la mayor parte de su invierno a bajo cero. En concreto, a menos 4, aunque el promedio del mes de enero es de nueve grados negativos.

Una temperatura benévola si tenemos en cuenta que la ciudad puede bajar hasta los 30 grados negativos y congelar todos los lagos que rodean la ciudad. Las combinaciones de la ropa interior técnica con los plumas diseñados y pensados para adaptarse a las diferentes necesidades y situaciones de frío, son la mejor apuesta para salir en invierno por Vilna sin perder un ‘gramo’ de calor.

El no-calor

¿Qué es el frío? Y tú me lo preguntas. El frío eres tú. Esta, además de ser una adaptación muy libre de uno de los versos más conocidos de Gustavo Adolfo Bécquer, es una verdad científica. El frío no existe. Solo es una sensación percibida -y subjetiva- que se basa en la ausencia de calor. Cuando tenemos frío, en realidad, lo que tenemos es no-calor. Sensación que se acentúa en invierno, pues partimos de una temperatura corporal constante, 37 grados, que en contacto con el exterior se ‘regula’.

Para evitar que se nos vaya el calor mientras visitamos los pueblos más fríos de Europa, debemos recurrir a la ropa interior técnica de UNIQLO que encontramos en las tiendas de Passeig de Gràcia y Glòries y la tienda online de su web. Con estas prendas el antiguo proverbio noruego está más vigente que nunca: ‘no hay mal tiempo, sino ropa inadecuada’.

Con Información de lavanguardia.com

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