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El madurismo impone tiempos de miedo y días de infamia, advierte Rafael Ramírez

El exministro de Petróleo y alto funcionario del chavismo, Rafael Ramírez, desnuda este domingo en su artículo de opinión gran parte de la realidad sobre Venezuela.

Comienza diciendo que contrariamente a lo que caracteriza o debe caracterizar a un proceso de transformaciones políticas y sociales, a una revolución: debate de ideas, democracia popular, plena, revolucionaria, protagónica y participativa, florecimiento de ideas, discusiones, debates, crítica y autocrítica, este período nefasto del madurismo se ha caracterizado por imponer el miedo y la infamia como mecanismos de control político y social.

“En vez de ser un período luminoso de libertades políticas y participación de los ciudadanos, nuestra sociedad se ha trastocado en una sociedad del miedo, el silencio, la cobardía, infamia y oscurantismo. Es una sensación extraña, un ambiente donde predomina la cautela, de negarlo todo, el ‘dejar hacer, dejar pasar’, apartarse, no ver a los lados, no decir, no alzar la voz, no comprometerse, no dar la mano, no practicar la solidaridad”, agrega.

También advierte que se ha desdibujado, ha desaparecido, como una mueca de otros tiempos, que parecen tan lejanos pero que, realmente, son de apenas unos cinco años, el precepto constitucional de la democracia participativa y protagónica. Se ha impuesto un sistema de gobierno autoritario y represivo, tan contrario a la esencia del modelo Chavista de gobierno.

Explica que el madurismo en el gobierno, necesita imponer el miedo, como condición indispensable para ejercer el control sobre la sociedad. Lo hace, porque carece de credibilidad, autoridad y legitimidad ante el país.

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La credibilidad se basa en la verdad, no se puede construir confianza con base en la mentira, el engaño, la trampa. La autoridad no se hereda, se conquista en virtud del trabajo, el ejemplo, la asertividad en las decisiones, la eficacia en la acción. La legitimidad, no se circunscribe a un resultado electoral, sino al cumplimiento del fin para el cual se otorgó un mandato. Si éste no se cumple, se omite y se actúa al margen de la Ley y la Constitución, en detrimento del interés común, la misma se pierde.

Ramírez afirma que un gobierno improvisado y desacertado, tan malo como éste; un presidente sin liderazgo, ni carisma, tan errático, tan mal presidente, necesita el miedo para mantenerse en el poder. Instalar un complejo sistema para que el miedo permeé a todas las instancias y niveles de la sociedad. Se quiere el control total, el silencio, para imponer otro modelo, contrario al chavista, anti popular, violento por naturaleza.

El gobierno actúa a sus anchas, sin ningún tipo de control, sin mecanismos de rendición de cuentas, sin contrapeso, por ello, se trazó como estrategia de poder, desde el inicio, controlar, colocar personajes sumisos y de su entorno al frente de los Poderes Públicos: el Poder Judicial, la Fiscalía, la Contraloría.

El madurismo necesita neutralizar al Chavismo, desnaturalizarlo, borrarlo poco a poco. Por ello, ha desplazado de las instituciones, ministerios y empresas del Estado, a cualquier Chavista o patriota que no estuviese dispuesto a subordinarse a sus decisiones.

Controlan el PSUV, aplastan cualquier disidencia, cualquier voz crítica, desde la Dirección Nacional, hasta cualquier posición a nivel local, pasando por gobernadores, alcaldías, Misiones, Poder Popular. Han “extirpado” al Chavismo como si se tratara de un mal. Es el peor enemigo que tienen.

Por ello, hacen lo que quieren, y ese es el mensaje que transmiten para imponer el miedo, la desesperanza. No les importa nada: ni la Constitución, ni las Leyes, ni Chávez, su obra, su memoria, su palabra.

Transmiten la idea de que nadie puede hacer nada contra sus decisiones o actuaciones, no se puede acudir al Poder Judicial, ni a la Fiscalía, ni a la Prensa. Pueden cambiar cualquier Ley, vulnerar cualquier garantía Constitucional, porque para eso se creó la ANC, para cambiar la Constitución, aprobar “lo que Maduro diga”, entregar la Patria.

Ramírez enfatiza que han logrado imponer la sensación de que nadie está seguro, a salvo de la violencia del madurismo, que no existen garantías Constitucionales, ni salvaguardas de ningún tipo, ni amparos, ni recursos legales que valgan. Han pulverizado el Estado de Derecho, la protección al ciudadano, frente al Poder del Estado.

Aunque el madurismo ha golpeado con violencia y crueldad a la oposición, violando todos sus derechos y garantías, persiguiendo y encarcelando, sin embargo, no es ella su principal amenaza.

Además, la oposición tiene un liderazgo entregado, dividido, un discurso incapaz de permear a los sectores populares, no tiene proyecto propio. Maduro les ha invitado a pactar y lo han hecho. Les ha ofrecido negocios y oportunidades económicas, a cambio de silencio y colaboración, y lo ha obtenido. La oposición no es el objetivo de la operación de miedo del gobierno.

Ramírez considera que en esta dirigencia entregada al madurismo, líderes históricos, la dirección militar, es el PSUV y otras instancias de dirección política, las que se suponía que darían la vida por defender la revolución, el legado del Comandante Chávez, los que, faltando a su responsabilidad histórica, hacen lo contrario.

El exministro recalca que la maquinaria del miedo ha logrado que todos los ciudadanos, los funcionarios, los militares, los militantes políticos, los dirigentes, a cualquier nivel, de cualquier sector, se sientan vigilados, grabados, intervenidos los teléfonos, delatada o señalada de cualquier cosa. Se ha impuesto el miedo a hablar, nadie opina, nadie critica, se perdió la irreverencia del Chavismo, la capacidad de dirigir, acompañar al pueblo.

Todos tienen miedo, así de sencillo. El gobierno ha logrado imponer la certeza de que cualquiera que se oponga o piense distinto o tan solo disienta, puede ser detenido en cualquier momento, puede ser secuestrado, encarcelado, sin ningún tipo de respeto por las leyes, ni por el estado de derecho, nada.

Cualquiera puede ser sujeto de un allanamiento, sin orden judicial, se violenta el domicilio, secuestran familiares, ocupan viviendas, confiscan y roban bienes y pertenencias.

Las detenciones arbitrarias son hechas con gran despliegue policial, agentes sin rostro, enmascarados, van en grandes grupos, a detener a las víctimas en sus sitios de trabajo, irrumpiendo en reuniones, o de madrugada a sus casas. Las víctimas salen esposadas, expuestos al escarnio público, sin presumir la inocencia del detenido, sin la presencia de alguien que vele por sus derechos, quedan para el pueblo como unos delincuentes, destrozada su imagen.

Los procedimientos policiales hechos de madrugada a dirigentes o funcionarios de importancia son filmados para luego exponer a las víctimas en la televisora, en VTV, donde de inmediato alguien relata que se trata de delincuentes, comenzando así la fase de destrucción y linchamiento moral, donde la vocería del pranato se encarga de insultar, acusar y condenar, alimentando el discurso del odio que luego se repetirá a todos los niveles, sin ni siquiera pensar.

Lo grave es que estos procedimientos, vendettas o razzias , siempre son antecedidas por acusaciones, condena e instrucciones del propio Maduro, o cualquiera de los funcionarios del madurismo. Luego de consumada la detención o el secuestro, sale el Fiscal infame a decir cualquier estupidez, acusación infundada, algo que, de manera apresurada, de la sensación de que está actuando.

Quien representara al régimen chavista ante organismos internacionales también habló de los presos.

Los presos por razones políticas son varios cientos. Nadie sabe a ciencia cierta, existen cerca de 200 oficiales y tropas de las Fuerzas Armadas detenidos, cerca de 150 gerentes y trabajadores de PDVSA presos, varias decenas de dirigentes obreros y populares presos, así como cerca de 200 del sector de oposición. No hay cifras oficiales, ni posibilidades de decir nada a favor de ellos. Esa es parte de la estrategia, el silencio, la desinformación, la amenaza. Si se habla o aboga por un preso, éste es sometido a vejámenes, castigos. Fue la táctica de los militares contra los Tupamaros en Uruguay.

Los presos por razones políticas, así estén acusados de traidores, corruptos o conspiradores, o de nada, están sometidos a un trato vejatorio de la dignidad humana, castigos, aislamientos, extorsión. Los carceleros cobran por cualquier cosa, derecho básico de un preso. No se les deja, hacer nada, ni leer, ni recibir sol, visitas, menos visitas conyugales. El preso está secuestrado, en espacios fríos, iluminados completamente u oscuros completamente. Se les droga, maltrata, aísla, no se les procesa, no se les acusa. Se violan la constitución y las leyes nacionales e internacionales.

Más adelante, Rafael Ramírez dice que todos los argumentos del madurismo son frágiles, flojos, están hechos para hacer ruido, callar al otro.

La tesis de la guerra económica se cae por su propia incapacidad y falta de voluntad del gobierno para atender al pueblo. Cómo se explica entonces que Cuba, una nación bloqueada, sin actividad económica fuerte, asediada, sea  capaz de garantizar alimentos, medicinas, atención a su pueblo.

La tesis de la invasión se cae por su propia incoherencia, si es inminente una agresión, entonces ¿por qué se buscan y establecen puentes, secretos y abiertos, con las autoridades norteamericanas, sus empresas transnacionales?

Fuente: panorama.com.ve

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