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La cosecha de María Corina Machado rinde sus frutos

Grabar las conversaciones privadas entre cualquier ciudadano es ilegal, y eso parece haberse olvidado en las denuncias que se hicieron la semana pasada cuando el régimen venezolano publicó una conversación telefónica en la cual el diputado José Brito profería insultos muy subidos de nivel en contra de la dirigente María Corina Machado.

En líneas generales, se exigió respeto a favor de Machado y se crucificó a Brito. Sin embargo, que lance la primera piedra el que esté libre de pecados. María Corina es víctima usual de la ilegalidad del régimen en cuanto a grabar sus conversaciones privadas y luego publicarlas. Esto no es cualquier cosa. Por algo así renunciaron a un presidente de Estados Unidos.

Según revelación ilegal de Jorge Rodríguez, el 26 de junio de 2013 María Corina se reunió con el historiador Germán Carrera Damas y ahí se desahogó sobre sus diferencias con el entonces secretario ejecutivo de la Mesa de la Unidad Democrática, Ramón Guillermo Aveledo, a quien acusó de mezquino, pequeño hombre y chantajista. Podemos estar de acuerdo o no con esas acusaciones, pero lo cierto es que fueron proferidas en un contexto íntimo en el cual una persona estaba desahogando sus frustraciones.

En política no hay amistades sino intereses. Las grandes naciones entiendo eso, los pequeños pueblos no. Lo que siempre debe haber es respeto en las relaciones directas, y ciertamente las políticas de Machado han generado rechazo en el resto de la oposición porque se basan en la imposición absoluta de su pensamiento. O ella o nadie. Ya en la conversación con Carrera Damas expresaba su frustración porque Aveledo no le dejaba adueñarse del tema internacional. En política nadie es dueño de nada, menos en una situación tan precaria como la de los partidos políticos de la oposición venezolana, en la cual ninguno suma dos dígitos en las preferencias populares.

En otra grabación filtrada por el régimen, María Corina llamaba a su madre para avisarle que iba a salir algo en las noticias de un atentado a ella en una barriada de Caracas. Le decía que no se preocupara porque eso estaba controlado. Esa conversación entre madre e hija nunca fue explicada, llegándose a asumir que Machado sabía que la iban a atacar.

De todas formas, publicar la llamada fue ilegal. Publicar la conversación con Carrera Damas fue ilegal, y también fue ilegal en el caso de los insultos del diputado Brito. María Corina no debe olvidar eso como tampoco debe olvidar que cosecha la siembra de un sectarismo que sospecha de todo lo que vaya en contra de su visión. De ese sectarismo viene el mote que les endilgó Henrique Capriles a los seguidores de la dirigente: La Secta. Dejémosle eso del pensamiento único al chavismo.

Un líder positivo une y convence. Un líder negativo divide e impone.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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