La Vida

Los cinco puntos para una autoestima sana

La autoestima o valoración que tenemos de nosotros mismos, es una faceta de la personalidad que afecta a gran parte de nuestra vida.

Influye en el éxito y el bienestar, en las relaciones sociales, en la escuela y la educación, en el trabajo, y en la salud física y mental, entre otros aspectos. La buena noticia es que no es una característica inmutable de las personas.

Según la psicóloga María Súnico, la autoestima no es una diagonal que asciende o desciende de manera continua a lo largo de nuestras vidas, sino que viene y va en todos nosotros.

La autoestima pasa por momentos de crisis en determinados puntos de la vida, como puede ser la adolescencia, o la crisis de la mediana edad.

Igualmente, hay otros tiempos en que es más estable, como generalmente sucede entre los veinte y los treinta y algo, y en la edad adulta”, explica.

Sabemos que los éxitos académicos o labores, los sucesos familiares, los períodos de estrés o los grandes cambios, como comenzar una relación amorosa satisfactoria, pueden llevar aincrementos o caídas a corto o largo plazo. Pero, ¿sigue la autoestima un patrón típico y normativo de cambio a lo largo del curso de una vida?

El doctor en Psicología Christopher Mruk, un referente en la materia, describió la autoestima como “un sentimiento estable de valía o merecimiento, unido a la experiencia de ser capaz de resolver los problemas y de afrontar los retos de la vida de forma competente”.

Según esta manera de entenderla, para conseguir una autoestima sana es necesario tener en cuenta los siguientes cinco puntos:

– Conocernos a nosotros mismos, con nuestras virtudes y defectos, limitando los “puntos ciegos” (características personales de las que no somos conscientes).

– Aceptarnos al 100%, independientemente del grado de aceptación o rechazo exterior y de los logros o limitaciones propios. Mantener una actitud de respeto y no agresión hacia uno mismo nos mantiene equilibrados y con una consideración positiva.

– Interactuar con los demás de manera satisfactoria.

– Tener una visión del yo como potencial, aprendiendo a dirigir y orientar los cambios que vendrán con el objetivo de desarrollar nuestras mejores potencialidades.

– Buscar de manera continuada nuestro bienestar y felicidad, atendiendo y cuidando nuestras necesidades físicas y psicológicas y desarrollándonos sin caer en la rutina, pero también siendo capaces de postergar ciertos éxitos a corto plazo por otros más importantes a lo largo del tiempo.

Un reciente estudio publicado en la revista Psychological Bulletin, que recoge los resultados de una investigación realizada por expertos de la Universidad de Barna, Alemania, ha ejemplificado cómo la autoestima sufre cambios a lo largo de la vida. Y según estos datos, a los sesenta alcanzamos el punto álgido de valoración sobre nosotros mismos.

Los resultados mostraron que los niveles promedio de autoestima aumentan desde los 4 a los 11 años, se mantienen estables desde los 11 a los 15, aumentan fuertemente hasta los 30, continúan aumentando hasta los 60, alcanzando su punto máximo a la edad de 60 y manteniéndose hasta los 70, y disminuyen ligeramente hasta los 90, cayendo más fuertemente a partir de esa edad.

María Súnico comenta que estos resultados se explican debido a que a edades maduras nos conocemos más y mejor, tenemos más perspectiva a la hora de hacer juicios y nos aceptamos en mayor medida. La experta ofrece unos breves consejos para cuidar la autoestima.

Lo principal es, por una parte, controlar cómo nos hablamos, qué nos decimos (solemos hablarnos peor de lo que hablaríamos a cualquier persona), cuánto nos juzgamos; y por otra, tratarnos bien: Consolarnos cuando nos encontramos mal, mimarnos, tenernos paciencia y ser tan respetuosos con nosotros mismos como lo seríamos con un ser querido”. 

Con información de La Vanguardia 

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Close
Close