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Guillermo Aveledo: Estatua de Apacuana en Caracas es símbolo anti-occidental y anti-venezolano

La remoción de uno de las estatuas del León de Caracas y la instalación de una de la cacique Apacuana es más que un detalle: es el símbolo de la ideología Anti-Occidente y Anti-venezolana, así como de sus inconsistencias e hipocresías. La alcaldesa Farías, quien parece diseñada por un laboratorio de conspiración y teorías de marxismo-cultural, controla un Concejo que le permite estos gestos.

Ya ha habido dos décadas de movidas “simbólicas” a lo largo del territorio, renombrando avenidas, municipios, etc… La estatua de la cacique Apacuana completaría todo un conjunto: reconocimiento de la resistencia indígena, el poder de la mujer, la demolición de viejos símbolos. Admitiendo que la cacique es parte de la historia – y fue registrada en la misma por fuentes coloniales como las crónicas de Oviedo y Baños- no es disparatado un homenaje. Pero esto se enmarca en una narrativa no de reconocimiento sino de sustitución. Ya el nombre de la ciudad de Santiago de León de Caracas es mestizo (como todos), y Venezuela es hija de esa amalgama.

Para el PSUV, y eso está en su Libro Rojo, la Venezuela mestiza y pluriétnica sólo es concebible con el rechazo de su herencia colonial, esto es, blanca (supongo que sólo Marx, Engels, Castro y Guevara valen). Esa blancura-catolicismo-valores burgueses-occidentalismo (que suma también a la democracia liberal) es anatema. Y para eso se reescribe la historia (ya lo hizo la República, minimizando los tres siglos de régimen Hispano). Por eso Bolívar es redefinido como afrodescendiente o mestizo, lo mismo que Zamora y Simón Rodríguez (canonizados por la vieja extrema izquierda y Hugo Chávez). Por eso Páez es relegado (y qué no decir el resto): son “viejos hombres blancos muertos”….

La cacique Apacuana sería antídoto para todo eso. Casi es irónico: la estatua en sí (sólo he visto las imágenes en medios) es tan grotescamente vulgar, que parece salida de las fantasías lúbricas de un dibujo de Omar Cruz. Entiendo que no se use la estatuaria clásica (piénsese el la India de El Paraíso o el monumento a Karibay en Mérida), pero tampoco se usa un estilo vanguardista o al menos inspirado en lo precolombino.

Así que la estatua de Apacuana no es homenaje a la mujer (se le coloca un cuerpo grotescamente heteronormativo y de voluptuosidad “grata” a la mirada masculina) ni a los primeros pobladores (es una caricatura infantil de las etnias del valle de Caracas, sin base antropológica). Pero se añade a este gesto hipócrita el que se hace un gasto suntuario para la ciudad en este pésimo estado de administración (aún asumiendo que el asunto no fue un robo descarado del viejo bronce).

Hipócritamente se hace un monumento público sin la participación ni legitimación de la sociedad que se supone es “democrática” e hipócritamente se homenajea a los indígenas (fallecidos) cuando los que viven hoy son despreciados /reprimidos por el Estado Bolivariano.

Así que este trolleo simbólico oficial, que no es poca cosa, es en el fondo una enorme hipocresía de la alcaldesa y el Estado-PSUV.

Este texto fue publicado originalmente en un hilo de Twitter por el politólogo Guillermo Tell Aveledo, profesor de la Universidad Metropolitana y la Universidad Central de Venezuela.
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