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Daniel Ortega asalta redacción de diario crítico con su régimen

La policía nicaragüense, controlada por el presidente Daniel Ortega, asaltó la noche del jueves —hora del país centroamericano— la redacción de la publicación de investigación periodística Confidencial, dirigida por el periodista Carlos Fernando Chamorro, hijo de la expresidenta Violeta Chamorro y una de las voces más respetadas del periodismo centroamericano.

La publicación nació como un semanario, pero actualmente es un periódico digital que ofrece información diaria. Los oficiales destrozaron las puertas de acceso a la redacción y decomisaron ordenadores y otros equipos de los periodistas. También hubo allanamientos similares en organizaciones de la sociedad civil, a las que la Asamblea Nacional, también bajo control del presidente y ex guerrillero sandinista, les había retirado la representación legal —despojándole de su personalidad jurídica— esta misma semana.

“Denuncio al dictador Daniel Ortega, jefe supremo de la Policía Nacional, como responsable del asalto policial contra las oficinas de ConfidencialEsta Semana y Esta Noche. Saquearon nuestra redacción. Un ataque brutal contra la libertad de prensa y libertad de empresa”, escribió Chamorro el viernes por la mañana en su cuenta de la red social Twitter. Además de Confidencial, en su redacción se producen el programa de entrevistas Esta Noche y el de reportajes Esta Semana, el de mayor audiencia del país centroamericano, que se retransmite los domingos y marca el pulso de la opinión pública en Nicaragua.

“Exijo a la policía que devuelva todos los equipos y documentos que saquearon en la redacción de ConfidencialEsta Semana“, agregó Chamorro, quien definió “como delincuentes” a los oficiales que allanaron la redacción del medio de comunicación que dirige.

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Confidencial ha mantenido una postura crítica desde que Ortega regresó al poder en 2007. La revista ha publicado extensas investigaciones denunciando el desvío a arcas privadas de las ingentes rentas petroleras que Nicaragua recibió de Venezuela y que suma más de 4.000 millones de dólares (3.540 millones de euros). Además, la publicación ha documentado el control del régimen sobre las fuerzas de seguridad y otras instituciones nicaragüenses.

Desde abril, cuando estallaron las protestas contra Ortega y su Gobierno —en el que su esposa, Rosario Murillo, desempeña un papel fundamental desde su cargo de vicepresidente—, la redacción se volcó en una cobertura intensa, que le valió agresiones a sus periodistas y amenazas en redes sociales. El mes pasado publicó una serie de correos privados de Murillo en los que se revelaba que fue ella, mano derecha de su marido y presidente, quien se puso al mando de la respuesta oficial a las protestas. “Vamos con todo”, fue la orden que la número dos del Gobierno nicaragüense giró a sus subalternos. Entonces, comenzó una brutal represión contra los manifestantes que ya ha dejado 325 muertos, según las cifras de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH), dependiente de la OEA.

La noche del jueves también fueron allanadas las instalaciones del Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh), la principal organización de la materia en Nicaragua, a la que esta semana se le retiró su representación legal. Vilma Núñez, veterana defensora de los derechos humanos y presidenta del Cenidh, denunció que la policía entró a la fuerza a la sede del organismo y también decomisó equipos y documentos. En una entrevista concedida a EL PAÍS en mayo, Núñez había advertido que “Daniel Ortega no está dispuesto a dejar el poder. Una fiera herida es muy peligrosa”.

También fueron registradas las sedes de las organizaciones Popol Na, ligada a la ex guerrillera sandinista Mónica Baltodano, el Instituto de Liderazgo de las Segovias y la Fundación del Río, localizada en el sur del país y que se enfoca en el desarrollo de proyectos de conservación de los recursos naturales. A todas estas entidades independientes se les había retirado la personalidad jurídica esta semana.

El asalto a la redacción de Confidencial es el episodio más grave del asedio que sufren los medios de comunicación independientes en Nicaragua, solo superado por el asesinato del periodista Ángel Gahona, quien murió en abril de este año de un disparo en la cabeza cuando cubría las manifestaciones contra Ortega en Bluefields, en el Caribe nicaragüense.

Fuente: elpais.com/Carlos Salinas

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