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Estrasburgo expresa “alivio” tras ser abatido el presunto autor del ataque terrorista

Han vivido dos días con los helicópteros sobrevolando su ciudad y coches de policía por todas partes. En el barrio de Neudorf, en Estrasburgo, epicentro de la búsqueda de Chérif Chekatt, los habitantes expresaron su inmenso “alivio” tras su muerte y vitorearon a la policía.

“¡Bravo!”, gritaban los mirones a la llegada de un equipo armado de policías a la calle Lazaret, donde fue abatido el atacante, que el martes por la noche mató a tres personas e hirió a otras trece en el mercadillo de Navidad de esa ciudad del este de Francia.

Congregados ante el perímetro de seguridad, los habitantes del barrio popular y residencial de Neudorf, al sur del centro de la ciudad, dedicaron varios aplausos a las fuerzas de seguridad a medida que se iban acercando.

“Desde hace unos días, a causa de los ‘chalecos amarillos’, echamos pestes de los CRS [policías antidisturbios] pero también hay que saber homenajearlos cuando hacen un buen trabajo”, explica a la AFP Wilfried, de 19 años. Vive a 100 metros de la calle en la que Chérif Chekatt, de 29 años, fue abatido por los policías contra quienes disparó.

“Fue bastante estresante ver a los helicópteros pasar, las furgonetas estaban continuamente en el barrio, la policía estaba aquí, realmente se sentía tensión en el barrio, era difícil caminar, el miedo estaba presente”, agrega Wilfried, bien abrigado con un plumífero.

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Arthur, de 18 años, también aparenta estar más tranquilo. “Pasé una hora antes de su arresto en la misma calle, justo delante de su casa. Veía los helicópteros sobre mi cabeza, pero no había ni policías ni nada”, cuenta.

Justo antes de los disparos, “vi a los coches empezando a cerrar la calle, policías con pasamontañas corriendo”, explica Saif, de 40 años, con la voz marcada por la emoción. “En seguida, oímos disparos, ‘pan, pan, pan'”, comenta, tapado con una bufanda.

Hasta bien entrada la noche, agentes con pasamontañas y fuertemente armados patrullaron por las calles aledañas, y decenas de faros giratorios alumbraban las ventanas de las casas de la ciudad.

“Estamos contentos de que por fin fuera abatido. No me sentía segura, no estaba bien en absoluto. Me decía: ‘¿estará en nuestra casa, exactamente en el barrio? ¿estará ahí justo cuando salga de mi casa? ¿acaso me lo cruzaré?”, señala Dalila, de 56 años, agente de producción.

“No hay palabras para las víctimas. A nosotros, los habitantes, los turistas, esto nos rompe el corazón”, se desahoga el estrasburgués. Y piensa especialmente en uno de los tres fallecidos en el atentado, un mecánico, padre de familia, “que no vive muy lejos”. El hombre fue alcanzado por una bala en la cabeza delante de su mujer y de sus tres hijos.

Chérif Chekatt, tras su ataque en el centro, tomó un taxi en dirección Neudorf, barrio en el que creció, aunque ya no vivía allí. Desde el martes por la noche, la policía fue desplegada en esa zona y el jueves por la tarde una operación del Raid (unidad de élite de la policía nacional) necesitó acordonar y confinar una zona entera al norte del barrio.

Durante el acecho al sospechoso, “no estábamos orgullosos ni tranquilos, estábamos preocupados por si nos lo cruzábamos, vivimos justo al lado”, admite Sylvain.

El vendedor asegura que, lo que ocurrió, “no puedo borrarlo, no de momento”.

“Pensábamos que [esto solo podía ocurrir] en Niza o en el Bataclan, pero ya ves, nos ha pasado a nosotros. No será mañana cuando pueda olvidar esto. Duele demasiado. Ni siquiera sé si conseguiré llorar, esto duele tanto”.

Con información de AFP

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