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La UE exige claridad a May

Entre lo que pretende May y lo que están dispuestos a ofrecer los 27 hay un abismo y sólo quedan para explorar márgenes muy estrechos que completen un puzle que sirva a las dos partes. Lo que busca la superviviente Theresa May son “garantías legales y políticas” que tranquilicen a sus parlamentarios más duros acerca de que el Reino Unido no quedará encarcelado en una unión aduanera con la UE de manera permanente, pero la misma May bajó expectativas al llegar a Bruselas, afirmando: “No espero un resultado inmediato, pero espero que podamos trabajar tan pronto como sea posible en las garantías”.

La respuesta de los 27 quedó muy por debajo de las peticiones británicas. De entrada, como se esperaba se formuló un principio básico. El acuerdo de Retirada Internacional 14/12/2018 2/4 no se toca. Aquellas 585 páginas tan trabajosamente consensuadas están blindadas. A partir de aquí, llegan buenas palabras para intentar tranquilizar a Londres, pero no mucho más. Por un lado, afirma que el backstop, el recurso a una unión aduanera, es sólo un último recurso, que se aplicará de forma temporal, que “la Unión utilizará sus mayores esfuerzos para negociar y concluir de manera expeditiva un acuerdo que pueda reemplazar el backstop”, según rezan las conclusiones aprobadas. Es decir, una declaración de buena voluntad, que no va más allá. Muy lejos queda pues de las demandas de la primera ministra británica.

Además, el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, reclamó más claridad por parte británica. En concreto, que sobre la relación futura, “el Reino Unido debe decir lo que quiere en lugar de hacernos decir a nosotros lo que queremos”. Esta es una de las peticiones reiteradas en los últimos días desde Bruselas. Propuestas concretas, planes previos desde Londres, que por el momento no han llegado.

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Tres horas duró el debate sobre el Brexit a 27 después de haber escuchado a Theresa May, y visto el resultado, parece claro que se impusieron las tesis más duras, las que critican a Londres por no proponer alternativas concretas. Lo cierto es que entre los 27 también hay matices. A partir de una base común compartida, la de que no se renegocia el Acuerdo de Retirada, se pueden distinguir dos grupos. Los duros, encabezados por Francia, un grupo en el que se posicionaría España, y los más dispuestos a dar facilidades a la primera ministra británica, como serían Alemania y Holanda, dos países que May incluyó en su minigira del martes.

Esas diferencias se reflejaban en las declaraciones de los primeros ministros ayer a su llegada a Bruselas. La canciller alemana, Angela Merkel, que en su momento calificó el acuerdo de retirada como “una pieza maestra de la diplomacia”, primero fijó el límite infranqueable: “Considero que el acuerdo de retirada está muy bien negociado y entre nosotros debatiremos cómo seguir procediendo, pero naturalmente tenemos también nuestros principios y no veo que podamos volverlo a cambiar”. Y después, tendió la mano: “Se puede hablar de si debería haber garantías adicionales, pero en este caso los 27 países miembros actuarán muy en conjunto, dejando claro, naturalmente, sus intereses… siempre con el espíritu de seguir manteniendo muy buenas relaciones con el Reino Unido, también después de su salida de la Unión”.

En la misma línea de tender puentes se manifestó Mark Rutte, el primer ministro de Holanda, un país que va a sentirse muy solo en una Unión Europea sin los 14/12/2018 3/4 británicos: “Renegociar el acuerdo no es posible, pero creo que muchos de nosotros estamos dispuestos a buscar vías para aclarar lo que conjuntamente conseguimos, discutimos y decidimos, particularmente para dejar claro que ni el Reino Unido ni la Unión Europea deseamos que la garantía para Irlanda del Norte tenga que entrar en vigor”.

En cambio, en el sector más exigente aparece el presidente francés, Emmanuel Macron, que insistió mucho más en las líneas rojas que en las ayudas posibles. Macron dijo: “Mantendremos una discusión política, pero el cuadro jurídico y el acuerdo negociado no hay vocación de cambiarlos… Hay que evitar la ambigüedad, no se va a reabrir, no se va a renegociar, podemos mantener discusiones políticas en este contexto”.

También España se alinea con los países que, con más contundencia, quieren blindar el acuerdo de retirada. Fuentes de la delegación española insisten en que pueden “ayudar políticamente, pero no jurídicamente”, es decir, que están dispuestos a avalar aclaraciones a lo ya aprobado, pero nada que apunte a una posible reapertura del marco jurídico. Además, insisten en que primero es necesario que Theresa May precise exactamente lo que propone, en qué fecha planea someter el acuerdo a votación en su Parlamento y qué es lo que necesita para convencer a sus diputados más duros.

Además, insisten en que “si el problema está en Londres, la solución no puede venir de Bruselas”. Es decir, antes de hacer concesiones al Reino Unido, quieren asegurarse de que las que se realicen sirvan realmente para obtener la deseada ratificación, de que no se queden en papel mojado.

En la posición española puede pesar el mal trago que pasó con el artículo 184 del acuerdo de Retirada, que obligó a Madrid a un pulso político para obtener las garantías sobre Gibraltar.

Por otro lado, la Comisión Europea anunció que el próximo 19 de diciembre publicará todos los planes de contingencia preparados para afrontar un Brexit sin acuerdo, la opción que nadie quiere pero que, vista la falta de propuestas británicas y el tiempo que se agota, cada vez gana más puntos de imponerse.

Fuente: avanguardia.com/Jaume Masdeu

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