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Economía

Acuerdo comercial entre México, Canadá y EE.UU. causa preocupación en empresarios

Líderes empresariales de todo Estados Unidos que observan la batalla del presidente Donald Trump con los demócratas temen que las posibilidades de confirmar el nuevo acuerdo comercial firmado recientemente con México y Canadá se estén perdiendo.

La ansiedad se hizo sentir la semana pasada después del extraordinario debate de 17 minutos de Trump sobre la financiación del muro con el líder de la minoría en el Senado, el demócrata Chuck Schumer, y Nancy Pelosi, quien se espera sea escogida presidenta de la Cámara de Representantes en enero. El diferendo reveló los retos que enfrenta el presidente para tratar de lograr un consenso con los demócratas, mucho menos sobre una de las controversiales iniciativas de comercio del mandatario.

“Esas preocupaciones son reales”, dijo John Murphy, vicepresidente de política internacional de la Cámara de Comercio de Estados Unidos. “Eso es resultado de la realidad de que los mercados de Canadá y México son increíblemente importantes para los negocios y la agricultura en Estados Unidos. No sólo son nuestros dos mayores mercados de exportación, sino que compran más bienes manufacturados estadounidenses que los 10 países siguientes en la lista. Es algo en extremo importante”.

Trump y los líderes de México y Canadá firmaron una nueva versión del acuerdo trilateral el mes pasado, que debía poner fin a disputas comerciales entre los tres países. Pero el nuevo Acuerdo Comercial Estados Unidos-México-Canadá (USMCA) tiene que ser ratificado por el Congreso para entrar en vigor. Y los demócratas, que en enero toman el control de la Cámara de Representantes, se muestran renuentes a conceder a Trump una victoria política

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Los líderes empresariales sabían que iba a ser difícil, y presionaron a los republicanos y a la Casa Blanca para completar el acuerdo antes que el nuevo Congreso inicie sus sesiones en enero.

“Los fabricantes necesitan certidumbre ahora, no más tarde. En Estados Unidos hay 2 millones de empleos que dependen de las exportaciones a México y Canadá”, dijo Jay Timmons, presidente de la Asociación Nacional de Fabricantes, en un comunicado emitido el mes pasado para presionar al Congreso a aprobar el nuevo acuerdo antes de finales de año.

Pero el líder de la mayoría en el Senado, Mitch McConnell, republicano por Kentucky, desechó esa posibilidad. En su momento, Trump amenazó con eliminar el TLC, lo que provocó gran incertidumbre entre los líderes empresariales de que se había perdido la mejor oportunidad para ratificar el nuevo acuerdo.

“No creo que la gente entienda lo precario de la situación”, dijo un directivo de un importante grupo empresariales, quien no estaba autorizado a hablar públicamente sobre las preocupaciones. “Eso va a afectar como nunca antes la confianza en la economía de Estados Unidos”.

La Cámara de Comercio de Estados Unidos hizo sonar la alarma anteriormente cuando su presidente, Tom Donohue, respaldó el nuevo acuerdo pero advirtió que la “amenaza [de Trump] al Congreso” al decir que eliminaría el acuerdo TLCAN aprobado por ese foro si no toman USMCA pudiera costar los votos necesarios para aprobar el acuerdo.

Murphy dijo que perder el TLCAN sin aprobar el nuevo acuerdo tendría un efecto devastador sobre los negocios que dependen del comercio entre los dos países, como Kansas City Southern, el ferrocarril fundado hace 130 años que ha invertido miles de millones de dólares en líneas ferroviarias a México para transportar productos agrícolas y manufacturados entre los dos países

Missouri y Kansas tienen mucho que perder, con 145,000 empleos relacionados con el comercio con México. Missouri y México tuvieron un intercambio comercial de $5,200 millones en el 2016; en el caso de Kansas la cifra fue de $2,700 millones.

Eric Farnsworth, ex funcionario del Departamento de Estado y ahora vicepresidente del Consejo de las Américas en Washington, dijo que no ve cómo el líderazgo legislativo puede presentar el tratado a discusión a menos que tenga los votos necesarios para aprobarlo.

Farnsworth está presionado para que se apruebe el USMCA. Pero Farnsworth, quien trabajó en la Oficina del Representante Comercial de Estados Unidos, recuerda los retos de aprobar el en Congreso el TLCAN original durante las presidencias de George H.W. Bush y Bill Clinton en un momento en que demócratas y republicanos trabajaban bien juntos.

“¿Dónde encaja el TLCAN en la agenda general y existe el momento político en que las dos paretes puedan aprobar esto?”, dijo Farnsworth del acuerdo USMCA. “Creo que es una interrogante abierta”.

Robert Lighthizer, el representante comercial de Estados Unidos que negoció el acuerdo, dejó en claro que estaba creando un plan con las prioridades de los demócratas en mente, agregando mayores protecciones para los trabajadores y el medioambiente.

Pero los demócratas se muestran escépticos sobre algunas cláusulas sobre estos temas.

“Aunque en este acuerdo comercial propuesto hay cosas positivas, es solamente una lista sin mecanismos de cumplimiento para las protecciones a la mano de obra y el medioambiente”, dijo Pelosi en un comunicado tras reunirse con Lighthizer.

El Congreso tiene que aprobar el nuevo acuerdo votando sobre una ley que implemente las clásulas bajo la ley estadounidense. Pero todavía no se ha presentado ningún proyecto de ley al Congreso.

Una docena de senadores republicanos exhortaron a la Casa Blanca a presionar por la ratificación del nuevo acuerdo antes que comience en nuevo período de sesiones del Congreso en enero, o de lo contrario “se enfrenta a un posible empantanamiento” para conseguir que se apruebe.

“Nos preocupa que si el gobierno espera al próximo año para enviar al Congreso un proyecto de ley para implementar el acuerdo, la aprobación del USMCA tal y como se negoció será mucho más difícil”, dijo el senador Pat Toomey, republicano por Pennsylvania, en una carta firmada por otros 11 senadores y enviada el mes pasado a la Casa Blanca.

El directivo del grupo empresarial criticó la decisión del liderazgo republicano de no tomar el asunto, considerando que McConnell aceptó aceptar a discusión medidas de justicia penal.

“Estamos un poco confundidos sobre por qué esto no es una prioridad”, dijo el funcionario refiriéndose al acuerdo comercial.

David Popp, portavoz de McConnell, dijo que el líder de la mayoría dejó en claro antes que el acuerdo se firmara que se iba a tratar en el 2019.

Asistentes legislativos agregaron que la fecha del acuerdo no deja tiempo para el proceso en las comisiones legislativas. El presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, Orrin Hatch, dijo que aprobar el acuerdo este año es imposible.

Eric Miller, asesor de comercio que ha trabajado con el gobierno de Canadá y sigue aconsejándolos sobre las negociaciones, espera que al final Trump haga realidad su amenaza de poner fin al TLCAN para obligar al Congreso a decidir entre el nuevo acuerdo y nada, en vez de entre el nuevo y el viejo acuerdo.

Pero Miller tampoco ve mucho incentivo para que los demócratas gasten su capital político en hacerle un favor a Trump.

“De alguna manera van a tener que esperar a que la situación empeore antes que se den cuenta qué van a hacer”, dijo Miller.

Fuente: El Nuevo Herald

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