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Protestas en Hungría contra la reforma laboral apodada “ley de esclavitud”

Miles de personas protestan hoy en Budapest, por quinta jornada consecutiva, contra una polémica reforma laboral del Gobierno nacionalista, esta vez ante la sede de la radiotelevisión pública (MTVA), de la que horas antes fueron expulsados por la fuerza dos diputados opositores.

Los parlamentarios independientes Ákos Hadházy y Bernadett Szél fueron expulsados esta mañana del edificio por la seguridad privada de la cadena, después de rechazar su petición de leer en directo cinco demandas de los manifestantes.

En un vídeo difundido en la página de Facebook de Szél, se observa cómo ella y su compañero son expulsados a la fuerza de la sede de MTVA, lo que hizo que numerosos manifestantes se concentrasen a las puertas del ente público, acusado por la oposición de difundir solo información favorable al Gobierno.

Sobre las 19.30 hora local (18.30 GMT) alrededor de 2.000 personas se concentraban ante la MTVA. La diputada Szél ha pedido la dimisión del ministro húngaro de Interior, Sándor Pintér, al asegurar que la policía no intervino cuando la seguridad privada les agredió. “Esto ya no es un sistema híbrido, es una dictadura”, afirmó Szél ante los manifestantes.

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La protesta de hoy, en cualquier caso, es sensiblemente inferior en número a la de ayer, cuando reunió a unas 10.000 personas frente al Parlamento. Tras la expulsión de los diputados, un grupo de legisladores opositores entró en el edificio e insistió en su derecho a leer las demandas de los manifestantes, entre las que se incluye la revocación de la polémica reforma laboral aprobada la semana pasada.

Esa normativa, apodada “ley de esclavitud”, aumenta de 250 a 400 el número de horas extra anuales, con lo que ciertos empleados pueden verse obligados trabajar seis días por semana, mientras que se da al empresario la posibilidad de posponer hasta en 36 meses el pago de ese trabajo adicional.

En las reclamaciones de los manifestantes también se reivindica la independencia de la Justicia y de los medios de comunicación, así como la adhesión de Hungría a la Fiscalía Europea y una reducción de las horas extra para los policías.

La decena de diputados y eurodiputados húngaros presentes en el edificio no han conseguido leer sus peticiones. “Se está formando una unión en la oposición”, afirmó Lajos Kepli, diputado del partido de extrema derecha Jobbik y agregó que no dejará que agentes de empresas de seguridad agredan a miembros del Parlamento.

Con información de La Vanguardia

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