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Cuba y Grandes Ligas alcanzan acuerdo histórico para que peloteros de la isla jueguen en EE.UU.

Lo que parecía imposible ha sucedido. Después de seis décadas de distanciamiento y tirantez, las Grandes Ligas y Cuba llegaron a un acuerdo para permitir el flujo legal y ordenado de jugadores de la isla al mejor béisbol del mundo.

Una nota publicada por el sitio deportivo cubano JIT, explica que “la Federación Cubana de Béisbol (FCB), las Grandes Ligas de Béisbol (MLB, por sus siglas en inglés), con el consentimiento de la Asociación de Jugadores de la MLB (MLBPA), rubricaron el miércoles un histórico acuerdo que permitirá que los peloteros cubanos asociados a la FCB, que juegan en la Serie Nacional y en el resto del sistema de competencias de la pelota cubana, puedan ser contratados por cualquiera de los 30 equipos de las Grandes Ligas de Béisbol de Estados Unidos’’.

Este pacto que entrará en vigor desde este 19 de diciembre pone a fin a una larga historia de fugas y vías turbias utilizadas por centenares de aspirantes a alcanzar las Mayores, pero no viene exento de controversia por la naturaleza y el momento en que se logra.

De acuerdo con la información dada a conocer, este acuerdo seguiría un modelo no idéntico, aunque algo similar a los sistemas implementados en Japón y Corea del Sur, donde los clubes reciben una compensación por ceder al pelotero.

Según JIT, “el convenio establece que los jugadores cubanos podrán desempeñarse en la liga profesional estadounidense sin perder su residencia en Cuba, ni su vínculo con el béisbol cubano. Bajo el acuerdo, la FCB deberá liberar a todos los jugadores contratados con al menos 25 años de edad y seis o más años de experiencia en la Serie Nacional’’.

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No es la primera vez que se intentaba acordar algún tipo de entendimiento entre la Federación Cubana de Béisbol y la Oficina del Comisionado de las Mayores, pues las conversaciones se venían sucediendo desde la visita de Barack Obama a La Habana en diciembre del 2014 y el choque de los Rays contra una selección nacional.

Ya en marzo del 2016 las Grandes Ligas habían propuesto una vía al Departamento del Tesoro para conceder licencias a los peloteros cubanos, pero cediendo los por cientos de los contratos a organizaciones no gubernamentales, algo que fue muy criticado en su momento y que no llegó a ninguna parte.

“Mis palabras no pueden expresar totalmente la alegría y la esperanza al saber que [el Comisionado] Rob Manfred y [el presidente del sindicato] Tony Clark han alcanzado un acuerdo con la Federación Cubana de Béisbol’’, apuntó José Dariel Abreu, jugador de los Medias Blancas. “Saber que la nueva generación de peloteros cubanos no tendrán que sufrir la suerte inimaginable de peloteros del pasado es la realización de un sueño que parecía imposible para nosotros’’.

Sin embargo, la llegada de Donald Trump a la Casa Blanca significó una reducción significativa de los vínculos entre ambos países, con una embajada en mínimos de funcionamiento luego de los ataques sónicos que afectaron a varios empleados.

De ahí que este pacto levantara varias preguntas, desde que su proyecto original fuera presentado a los clubes en las pasadas Reuniones Invernales para ser discutido en los más altos niveles.

Un funcionario senior del gobierno del presidente Trump dijo el miércoles al respecto:

“El programa propuesto de cooperación de las Grandes Ligas de Béisbol con la Federación Cubana de Béisbol institucionalizaría un sistema en el cual un organismo cubano embarga los salarios de los atletas que trabajan duro y que simplemente buscan vivir y competir en una sociedad libre’’.

“La administración está evaluando activamente las políticas de la era [del expresident Barack] Obama que las Grandes Ligas de Béisbol parecen haber aprovechado para llegar a este acuerdo con la Federación Cubana de Béisbol. Los que buscan beneficiarse de las oportunidades de negocios en Cuba están advertidos de que la administración actual continuará tomando medidas para apoyar los derechos humanos y restringir la capacidad del régimen cubano para beneficiarse de los negocios con Estados Unidos’’.

“Ya sean médicos o jugadores de béisbol, el pueblo cubano debe ser libre de elegir su propio destino y de firmar contratos individualmente con quien quiera. No aprobamos las acciones de ninguna persona o entidad que contribuya a la violación de los derechos humanos de los ciudadanos cubanos y los planes del régimen cubano para beneficiarse de la mano de obra de su pueblo en el extranjero mientras los mantiene al servicio de un sistema político opresivo”.

Lo cierto es que, cuanto entre en efecto, el acuerdo pondrá fin a una época en la cual centenares de peloteros escaparon hacia terceros países en busca de residencia como paso previo para obtener la acreditación de agentes libres.

Desde René Arocha, una especie de pionero en alcanzar las Mayores en los años 90, pasando por los hermanos Liván y El Duque Hernández, hasta las nuevas generaciones integrada por figuras de la talla de Pito Abreu, Yasiel Puig y Yuli Gurriel, entre otros, son muchas las historias llenas de problemas y peligros que intenta erradicar este acuerdo.

Una modalidad muy utilizada –sobre todo por prospectos de categorías inferiores- en los últimos tiempos era la de partir de manera legal en busca de esta vía para integrarse al béisbol profesional.
“Desde otro punto de vista, ¿cuánto les quitan estos buscones o inversionistas a esos peloteros que arriesgan su vida para llegar a un tercer país?’’, agregó Orlando “El Duque’’ Hernández. “Les quitan a veces un 40 o un 50 por ciento, entonces uno se pregunta si desgraciadamente no es mejor que pagarle el 25 por ciento a Cuba. Tengo sentimientos encontrados con este acuerdo’’.

Peloteros cubanos, con el consentimiento y negociación de las autoridades, han jugado en la pelota profesional de Japón, Canadá, México y Colombia, pero la ilusión principal fueron, son y serán las Grandes Ligas, donde brillan algunos de los mejores exponentes y donde han firmado decenas de prospectos.

Aunque todavía no queda clara la exactitud de los capítulos de este proyecto, los clubes pagarían un 25 por ciento del bono de firma o entre un 15 o un 20 por ciento del total del valor garantizado del pacto a la Federación Cubana de Béisbol para liberar a los jugadores.

Estos pagos de “liberación’’ a las autoridades cubanas no contarían sobre las sumas de los equipos para gastar en el mercado internacional que es determinada de temporada a temporada.

Fuente: elnuevoherald.com/Jorge Ebro

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