fbpx
La Vida

Peligro en el aire: los chemtrails afectan la salud humana

Seguramente habrás visto los blancos e inmensos cordones, semejantes a colas, tras los aviones que surcan el cielo por todas partes hoy en día, pues bien, los chemtrails son muy similares solo que a diferencia de los anteriores terminan cubriendo totalmente el cielo y al parecer son sustancias químicas que intencionalmente son dispersadas por la atmósfera.

Pero, ¿qué es lo que buscan? Muchos afirman que están diseñados para alterar el clima con propósitos de enriquecimiento desmedido o -peor aún- para enfermar y deteriorar la salud de los seres humanos y otros seres vivos.

Pensados inicialmente como partículas que modificarían el comportamiento de las lluvias, bien fuera aumentándolas o disminuyéndolas, por efecto de las sustancias químicas que se liberaban por cientos de toneladas al aire, o por efectos mecánicos, después fue tomando fuerza la teoría que el oscuro propósito de las profusas dispersiones es el de causar enfermedad y muerte prematura a quienes entren en contacto con los tóxicos arrojados por estos lúgubres aviones que nadie logra identificar.

En los años 60 la multinacional de agroquímicos Monsanto apoyaba al entonces laboratorio secreto Muad´Dib Geoengineering Lab para desarrollar la tecnología de las “estela químicas” con el fin de controlar el clima. A partir de los años 90, en Estados Unidos se empezaron a denunciar los misteriosos vuelos de estas aeronaves, que parecían dedicarse únicamente a esparcir a lo largo de kilómetros y kilómetros estas curiosas “nubes” artificiales, sin que las autoridades diesen indicios de saber qué era lo que distribuían con tanta meticulosidad.

Lea también: ¡Bebida de reyes! 10 curiosidades que no sabías del champán, el protagonista de la Navidad

Siendo el escritor William Thomas uno de los abanderados de la causa, se dice que las sustancias arrojadas contienen bario, nano partículas de aluminio recubiertas de fibra de vidrio, torio radioactivo, cadmio, cromo, níquel, sangre deshidratada y esporas de hongos, entre otras toxinas.

Efectos nocivos en la salud humana

Francis Mangel, biólogo de vida silvestre y especialista en agua del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (USDA, por sus siglas en inglés), ha reportado niveles elevados de aluminio, bario y estroncio en la nieve de la montaña, contaminando el agua potable, los ríos y el suelo del área de California. En 2008 muestras de agua del lago Shasta, en el oeste de EE.UU, mostraron 4.610 veces el nivel máximo de contaminantes, después de semanas de derrame de estelas químicas.

En este sentido, el investigador y autor Russell Blaylock dice que el aluminio y el bario en las estelas químicas afectan el cerebro y destruyen el sistema inmunológico causando cáncer y otras enfermedades, entre otras consecuencias nefastas.

Los intereses que encubren la existencia de estas fumigaciones malignas no tienen reparos en apartar del camino a quienes tratan de delatarlos, como le ocurrió al ingeniero ambiental Michael Davis, quien trabajó por 16 años en el National Pollution Discharge Elimination Systems (NPDES), en Chicago, Estados Unidos, y fue despedido por divulgar las aspersiones de aluminio para la llamada  geoingeniería atmosférica.

Existen filmaciones de las dispersiones de partículas que como chorros negros son arrojadas por los aviones al oscurecer y se muestran como evidencias adicionales a las innumerables que ya existen. En otras filmaciones se ven varios aviones gigantescos ejecutando la misma tarea.

La neuro-toxina del nano-aluminio es uno de los principales ingredientes de las estelas químicas actuales. “Estudios demuestran que estas partículas pasan a través de los tractos olfatorios que conectan directamente al área del cerebro que no sólo es la más afectada en la enfermedad de Alzheimer, sino que es la primera afectada en el curso de esta enfermedad”, escribió el neurocirujano e investigador estadounidense, el Dr. Russell Blaylock, en uno de sus reportes, de acuerdo con artículo publicado en La Gran Época.

Asimismo, el periódico internacional con sede en Nueva York ilustra sobre el vertiginoso aumento de las personas que padecen la citada enfermedad neurodegenerativa -caracterizada por agudo deterioro mental-, atribuible a las criminales estelas tóxicas.

El mismo medio llama la atención sobre la preocupación creciente en Estados Unidos por el incremento desmesurado de estas enfermedades, citando, además, que el número de pacientes de Alzheimer pasó de 4.5 millones en el año 2000 a 5.4 millones en el 2012 y que 1 de cada 8 personas de 65 o más años sufre esta enfermedad mental.

Asimismo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) calcula que el número de personas que padece demencia se triplicará y pasará de 50 millones a 152 millones en 2050. El Dr. Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la OMS, dice que cada año se registran cerca de 10 millones de nuevos casos.

Para las personas afectadas por estas toxinas, se aconseja consumir alimentos quelatantes que ayuden a expulsar metales tóxicos de nuestros cuerpos, al igual que el alga chlorella y el cilantro.

¿Sujetos pasivos o activos?

Si bien no sabemos quiénes envían estos controvertidos aviones, sí es claro que con su accionar estamos siendo sujetos pasivos de la manipulación a gran escala de los elementos.

Si el objetivo de estas masivas fumigaciones es el control del clima o la salud de cada uno de nosotros, sin duda estas actividades revisten una evidente violación de nuestros derechos básicos, todo lo cual resulta francamente inadmisible.

Ya no es posible seguir siendo ajenos a la situación y aunque de inmediato no sepamos de qué manera contribuir, es preciso tomar una actitud activa en pro de nuestro bienestar y el de nuestro entorno constituido por todos los demás seres humanos y el planeta en su conjunto.

Fuente: m.bles.com

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Close
Close