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José María Aznar: Con el actual Gobierno de Sánchez no habríamos entrado en el euro. España no habría llegado a tiempo

La Unión Europea celebra este 1 de enero el vigésimo aniversario de la entrada en vigor del euro al que España llegó en el grupo fundador en contraste con otras citas históricas.

El entonces presidente del Gobierno, José María Aznar, explica en declaraciones a EL MUNDO cómo fue el duro proceso para lograrlo y las medidas impopulares que tuvo que adoptar sin mayoría parlamentaria. Cree que fue probablemente su mejor decisión como presidente. “No quiero ni pensar qué habría sido de España si no llega a ser socio fundador, cómo habríamos pasado la crisis, cómo estaríamos ahora”.

Y tiene claro que “con el actual Gobierno de Sánchez no habríamos entrado en el euro. España no habría llegado a tiempo”.

España inició 1996 sin cumplir ni uno solo de los requisitos del Tratado de Maastricht para ser aceptado a principios de 1998 como socio fundador del euro.

El déficit público suponía el 7% del PIB y había que bajarlo en año y medio al 3%, un ajuste sin precedentes en la historia reciente de España. La inflación aún superaba el 4% y la deuda pública rebasaba el 60% del PIB permitido.

El 3 de mayo de 1996, el entonces líder del Partido Popular, José María Aznar, asumió en su discurso de investidura el compromiso de entrar a tiempo. “Preparar la economía española para que pueda incorporarse en buenas condiciones a la tercera fase de la Unión Económica y Monetaria en 1999 es un objetivo nacional cuya consecución orientará toda la acción del Gobierno (…) Quiero dejar bien claro que los objetivos de convergencia son irrenunciables”, proclamó.

Sin embargo, en el traspaso de poderes posterior, su antecesor socialista era pesimista. “Felipe González me dijo que la decisión estaba tomada, que España entraría no en la primera, sino en una segunda fase del euro”, declara Aznar a este diario.

Y agrega que él se rebeló, porque no sólo era una nueva humillación internacional, sino que había riesgos de quedar fuera para siempre.

“Había que revertir una decisión que estaba ya tomada, porque, además ¿quién me garantizaba a mí que iba a haber una segunda fase? Existía el peligro que se creara un euro reducido de unos pocos países fundadores. Incluso había quien quería que España, Italia o Reino Unido quedaran fuera para que no hubiera euro”, evoca el ex presidente.

Alarmado por el pronóstico de González, que mantenía un relación privilegiada con el canciller alemán, Helmut Kohl, Aznar inició una gira europea para pulsar las posibilidades.

Fue decepcionante. «La posición generalizada es que veían a España como un país indisciplinado que no iba a poder ser socio fundador, porque tenía que hacer muchos deberes», recuerda. Desde Kohl al presidente de la República Francesa, Jacques Chirac, o el primer ministro holandés, Wim Kok, dejaron claro que no se fiaban de palabras. “Sólo querían ver hechos, que demostrara que España cumplía”.

¿Merecía la pena embarcarse en ajuste sin garantías? “Yo nunca tuve dudas. Quería acabar con la cantinela que España era un país que no funciona y llegaba tarde y mal siempre a las citas internacionales”.

El mismo quemó las naves el 16 de septiembre de 1996 en la Cumbre hispano italiana en Valencia. El entonces primer ministro italiano, Romano Prodi, le propuso evitar el ajuste y que ambos países del sur entraran juntos en una segunda fase. Aznar se negó: “La cumbre de Valencia fue fundamental, ahí fue irreversible que España iba a hacer todo por entrar”.

A su regreso a Roma, Prodi dio orden de tomar todas las medidas necesarias para cumplir. “Era concebible que Italia, que era socio fundador de la Comunidad Económica Europea , entrara antes que España en el euro, pero no al revés”, dice el español.

Y bromea que su obstinación fue útil para los italianos: “Desde Berlusconi a otros políticos italianos y todo el norte industrial de Italia me han agradecido después la decisión que tomé entonces”.

El ex presidente niega que su entonces vicepresidente, Rodrigo Rato, o el ministro de Exteriores, Abel Matutes, estuvieran en contra de forzar la máquina para entrar a tiempo en el euro. “Todo el Gobierno quería que España fuera fundador del euro, pero mis ministros proponían medidas más suaves de lo que veía necesario. Me trajeron un ajuste de 80.000 millones de pesetas y yo les pedí que me trajeran otro de 200.000 millones. Teníamos año y medio y había que actuar con determinación, con liderazgo, la responsabilidad era mía como presidente”.

Aznar no menciona al ministro de Administraciones Públicas de la época, Mariano Rajoy, pero recuerda que en ese departamento tuvo que ser contundente. “La congelación de sueldo de los funcionarios era dolorosa, pero necesaria y formó parte del mayor paquete de reformas económicas en mucho tiempo en España. Si había que congelarles el sueldo dos años para cumplir, pues dos años”, declara.

Para la aprobación de las medidas era necesario el apoyo de Convergència i Unió, el partido de Jordi Pujol con el que el PP había alcanzado un acuerdo de gobierno. “Tenía el apoyo de CiU, porque Pujol creía erróneamente que cuanto más euro, menos España, pero yo creía lo contrario, cuanto más euro, más España como finalmente ha sucedido. No nos lo decíamos explícitamente pero los dos lo sabíamos”, rememora.

“Era una CIU distinta de la de ahora, estaba interesada en el crecimiento económico. Pujol, cuando venía a Madrid, iba a ver al gobernador del Banco de España para ver cómo iban las cosas». Aznar otorga al gobernador Luis Ángel Rojo «un papel fundamental”, para entrar a tiempo.

El consenso nacional en favor del euro fue tan generalizado como inusual. “Emilio Botín me dijo que había que bajar la prima de riesgo desde los 600 puntos básicos que nos encontramos a 200 en dos años, en mucho menos tiempo la bajamos a cien y después a incluso por debajo de cero. El Ibex de entonces, que era menos Ibex que ahora, quería que entráramos en la primera fase”, dice Aznar. «Los sindicatos actuaron con responsabilidad no me hicieron huelga general en esos años (…) El PSOE no podía hacer una oposición frontal a las medidas, también quería el euro».

EL MUNDO dio la primicia el 21 de marzo de 1998 de que pasaba el examen de Bruselas. El aprobado terminó siendo casi general, aunque Aznar asegura que “la Comisión Europea fue estricta con España”.

Sólo faltaba la cumbre de mayo en que se iba a aprobar la creación definitiva del euro con sus socios fundadores. Debía ser sólo una fiesta de los socios, pero fue un tormento negociador. Chirac forzó para asegurar que Jean Claude Trichet relevara pronto al primer presidente del Banco Central Europeo, Wim Duisenberg . “Chirac aprovechó que Kohl no era el de antes. Kohl estaba débil y muy presionado por Waigel. Aunque decía que no había pactado nada con Chirac, nos pidió ayuda a algunos para cerrar un pacto y solucionarlo”.

Tras el éxito europeo y alto crecimiento económico, el PP ganó por mayoría absoluta en las elecciones de 2000. Aznar recuerda como momento internacional cumbre su viaje posterior a Fráncfort. “Qué momento cuando el presidente del BCE me pidió ayuda para frenar a Alemania y a Francia, porque querían saltarse el Pacto de Estabilidad”.

El ex presidente se muestra ahora preocupado por la vuelta a la desconfianza en la economía española. “Con el Gobierno de Sánchez no habríamos entrado a tiempo”, recalca.

“Siempre los del Norte se darán el placer de señalar a los del Sur por incumplidores, por eso es tan importante hacer los deberes y no sólo cumplir, sino cambiar hacia una cultura de estabilidad. La posición de España en la mesa del Consejo Europeo cambió cuando yo pude decirles que cumplía mejor que ellos el déficit o la deuda”.

Con información de El Mundo 

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