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España

Independentismo de Puigdemont y Torra suma 4.880 empresas fuera de Cataluña

El presidente de Aguas de Barcelona (Agbar), Ángel Simón, fue uno de los empresarios que escucharon en silencio el pasado 20 de diciembre en la cena de la patronal Foment cómo el presidente de la Generalitat, Quim Torra, cargaba contra el Gobierno de Rajoy por haber facilitado la marcha de empresas de Cataluña con su Real Decreto de octubre de 2017.

Simón es el único entre las grandes empresas catalanas que ha realizado un movimiento de vuelta al viejo domicilio social, pero la decisión tiene un truco tan lógico como triste. Resulta que ese mismo día del discurso de Torra, el no independentista Ángel Simón se inscribió en el Registro Mercantil como nuevo presidente de Suez Latam. Se trata de una sociedad instrumental de nueva creación con sede, por supuesto, en Madrid, que el grupo francés Suez propietario ha tenido que montar para que la vieja Agbar pudiera volver a Barcelona sin poner joyas en peligro. Era un despropósito que una empresa que se llama Aguas de Barcelona y que aspira a contratos públicos en Cataluña mantuviera su sede en Madrid, pero ha vuelto con la gigantesca precaución de dejar en la capital española no sólo la matriz, sino también de escindir, en favor de Suez Latam, las participadas latinoamericanas. Entre ellas destaca Aguas Andinas, grupo líder en Chile con capitalización bursátil superior a los 2.000 millones de euros y con accionistas internacionales que no habrían acogido bien el regreso a Cataluña.

La fuga de grandes, pero también medianas y pequeñas empresas de Cataluña es una consecuencia indiscutible del daño independentista. Según el último dato oficial recabado por este diario en el Registro Mercantil, se eleva ya a, cierre de 2018. a 4.880 empresas desde el referéndum ilegal del 1 de octubre. Un total de 2.536 lo hicieron en el año 2017 y otras 2.344 lo han hecho en 2018.

Se trata además de salidas reales, porque no sólo han comunicado al Registro su intención de cambiar de domicilio social, sino el nuevo destino. Por tanto, el balance oficial entre el pulso lanzado por Carles Puigdemont y el que intenta mantener Quim Torra, son cerca de 5.000 empresas las que han considerado necesario para sus intereses mover su sede del tradicionalmente primer pulmón económico de España. A este lamentable éxodo hay que agregar un daño intangible, cómo es la incomodidad de hacer negocios en España para ejecutivos de larga trayectoria que puedan ser percibidos como vinculados al independentismo.

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Es llamativo el caso de Heribert Padrol, ex diputado de CiU y marido de la portavoz de la Generalidad  catalana, Elsa Artadi, que ha dejado después de cinco años la presidencia de la consultora Iplusf. Según acaba de comunicar al Registro Mercantil, deja a uno de sus socios como administrador único. Padrol es uno de los escasos altos ejecutivos que mantienen contactos de alto nivel en el independentismo y en Madrid y se mueve con cada vez más discreción a juzgar por su extraña dimisión en su consultora formalizada en Nochebuena.

Iplusf no ha dado explicaciones, pero tenía su aquél que el marido de Artadi presidiera una consultora con sede social en Madrid que se dedica, según su propia página web, a conseguir subvenciones del Estado para empresas innovadoras y a optimizar su factura fiscal, entre otras tareas.

También es curioso que la sociedad de valores GVCGaesco, controlada por una de las familias mecenas de Omnium Cultural, no recomienda entre sus diez títulos preferidos para 2019 ni una sola empresa con sede en Cataluña y sí, sin embargo, Bolsas y Mercados Españoles o Iberdrola. Esta sociedad acordó el pasado año trasladar su sede social a Madrid y es una gota del océano de empresas que, pese a que prácticamente todas las importantes dieron ya el paso, sigue saliendo de Cataluña. Sólo desde mayo de 2018 en que tomó posesión Torra han salido otras 800 empresas sin que las nuevas domiciliadas mitiguen el problema. Sólo en el pasado diciembre se fueron aún más de 60 y se instalaron nueve.

Mientras tanto, Torra y Puigdemont mantienen el mantra de que la fuga de empresas se produjo por el Real Decreto de Luis de Guindos -mantenido sensatamente por ahora por Nadia Calviño– aprobado tras el 1-O para que, entre otras, CaixaBank pudiera salir de urgencia de Barcelona para frenar su sangría de liquidez e inversores. El Banco Sabadell salió un día antes sin necesidad de ese decreto, porque tenía los estatutos de salida exprés preparados en una muestra de que culpar al Gobierno central de este lamentable éxodo de Cataluña es un insulto independentista más a la inteligencia.

30 años de presidente

Juan Carlos Ureta cumple 30 años como presidente de Renta 4 tras comprar en 1989 las acciones de su entonces socio y actual presidente de honor del BBVA, Francisco González. Renta 4 salió a Bolsa en 2007 en la cresta de la ola -el Ibex llegaba a 16.000- y es de las pocas cotizadas de la época que ha conseguido recuperar el valor y el ritmo de los beneficios anuales de entonces. Renta 4 vale actualmente más de 300 millones y este discreto y veterano agente de Bolsa posee cerca del 50% del capital, pero al igual que González, rechaza vivir de las rentas. A sus 62 años, Ureta sigue como presidente ejecutivo e incluso gestiona personalmente carteras de clientes porque nada le apasiona más que intentar predecir lo que va a pasar en el mercado. Cree que Renta 4 tiene recorrido en el ecosistema de las agencias independientes, muy amenazadas tras las exigencias de Mifid 2.

Robles, gran inversora

Chuck Dabundo, vicepresidente de Boeing, acaba de confirmar esta semana que España es el primer país fuera de EE.UU. con visto bueno del Pentágono para mejorar las capacidades militares de sus helicópteros Chinook. Éste programa, con un coste de 819 millones para modernizar 17 helicópteros, es uno más de los que ha desbloqueado la ministra de Defensa, Margarita Robles. Ella comparece hoy junto a Pedro Sánchez ante la cúpula del Ejército en el día de la Pascua Militar con el entorchado de haber puesto en marcha el mayor gasto de Defensa en décadas. Han comprometido en estos siete meses más de 12.000 millones hasta más allá de 2030. Moncloa presume discretamente ante EE.UU. de este esfuerzo inversor, pero pone sordina en público por si es impopular. El secretario de la Armada de EE.UU., Richard V. Spencer, felicitó a Robles personalmente el pasado día 18.

Sube la deuda y la prima

La intervención del Banco Central Europeo de Carige, la décima entidad financiera italiana, ha recordado lamentablemente a los inversores que es más seguro comprar deuda en los países europeos centrales. Alemania y compañía han visto como tienen que pagar menos interés por su deuda, mientras que Italia, España, Portugal y Grecia viven estos días el proceso inverso. A pesar de que el Tesoro capeó con éxito la primera subasta del año, la prima de riesgo acaba la primera semana de enero rondando los 130, frente a los 118 del final de 2018. Esta mala señal, que Pedro Sánchez debería tener en cuenta, coincide con que, según los últimos datos del Banco de España, la deuda externa total bruta del país no baja, sino que sube al 167,5% del Producto Interior Bruto y llega a 2 billones de euros. Sólo la deuda pública llega a 1,03 millones, 40.000 millones más que un año antes.

Fuente: elmundo.es/Carlos Segovia

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