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Real Madrid aumentó decepción frente a Real Sociedad

Este Madrid se despidió con el Mundialito. Con eso terminó el ciclo que ya había acabado en realidad con la marcha de Cristiano y Zidane.

Quedaba esa última corona. Corona funeraria en un equipo fantasmal. Contra la Real Sociedad volvieron a declarar que son un grupo a la espera de la disolución y del homenaje. No de la renovación. De la disolución. Han sido el segundo equipo más laureado de la historia, pero pueden hacer que una generación de madridistas aborrezca este deporte. Porque… ¿es fútbol lo que practica el Madrid?

Todavía es capaz de refinar algunas cosas. Si venía siendo costumbre «conceder» un gol al rival, a la Real le dieron el penalti más tempranero que se recuerda. Marcó Willian José. La falta era de Casemiro a Merino, aunque se silbó a Marcelo por lo del Villarreal.

Se dice «el Bernabéu», pero eran dos tercios del Bernabéu, la mitad del viejo estadio. 53.000 almas, de las que habría que restar las almas turistas y los visitantes más o menos circunstanciales. Esa gente que va al Bernabéu como podría ir a «El Rey León». Esta entrada es la realidad: el Madrid no juega a nada y la gente prefiere ahorrarse el tedio y el disgusto.

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Contra la Real Sociedad, Solari tuvo la caridad de meter a Vinicius en el once, pues con Isco de inicio hubiera sido ya inenarrable. Y fue Vinicius lo único vivo en el Madrid. No marcó por poco (definir es lo que le falta) pero tuvo una decena de llegadas y se ganó la titularidad con creces. Es el más titular de todos. En la primera parte tuvo un mano a mano pero picó defectuosamente; le dio otra a Benzema, que con su fallo ya se despidió del partido. Lucas también dio un palo y un pase a Ramos por el que se pidió penalti. Pero Lucas cada vez tiene un protagonismo mayor, algo que genera una sensación extrañísima. 50.000 personas para ver a Lucas hacer de Cristiano parecen hasta muchas.

El Madrid tuvo varias ocasiones en la primera parte, pero ni jugó bien ni asedió. Al descanso se pitó al árbitro, que lo mereció realmente en la segunda. Expulsó a Lucas por una doble amarilla pero el escándalo vino en el penalti a Vinicius. Fue claro en directo y aún más claro en el VAR, cuya no aplicación parece una negligencia grave por la que alguien debería responder.

Pero el Madrid tenía su propio drama sin necesidad de acordarse del árbitro. En la segunda mitad la Real salió mejor. Las buenas evacuaciones de Illarra ya se transformaban en contragolpes. Hubo muchos y el candor de Zurutuza, Willian y Oyarzabal en ellos fue absoluto.

En el Madrid solo estaba Vinicius. Benzema, Modric y Kroos parecían exfutbolistas grabando un anuncio.

El Madrid tuvo un rato pasable por caótico en el que se puso desordenado y exorcista, con Ramos rematando y Carvajal presionando la salida de Illarra por el centro. Isco no hizo casi nada: le dio el pase a Vinicius en la jugada del penalti, se resbaló en la acción previa a la segunda amarilla de Lucas (fue, en realidad, para remediar su error) y acabó en evidencia al final del partido en una carrera en la que Oyarzabal se le iba alejando igual que sus posibilidades de estrellato.

Sin Casemiro, y después con uno menos, el Madrid se evaporó y la Real se adueñó del juego con el dominio espacio-temporal (hablamos de «fúpbol») de Illarramendi. Él llevó el contraataque definitivo que acabaría en el 0-2 de Rubén Pardo. Courtois ya había parado alguna, también Rulli en la otra portería, pero en el duelo de enfermos que era el partido (que tuvo momentos como de patio de cottolengo), el Madrid demostró estar mucho peor que la Real. Su mal es mayor. Es un mal absoluto. No es que le fallen los órganos, es que no tiene ganas de vivir. Es el equipo más triste de Europa.

El público no demostró rabia. El Bernabéu (que ya decimos que es medio Bernabéu) no tiene ira. Un señor saca un pañuelo. Otro se desgañita en solitario. Reciclado el Fondo en una grada constitucionalista y superflorentinista de voces blancas, ya ni siquiera hay una posibilidad absurda de hostilidad, de pitada, de rebeldía. El público está aburrido, pero no lo dice. Deja de asistir. El Madrid ha vaciado al Bernabéu. De la Liga, ni es necesario hablar. Nunca la disputó.

Fuente: abc.es

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