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Venezuela unió a Occidente

Venezuela unió a Occidente

 

          ***La unidad de Occidente para dar al traste con el régimen de Maduro es un hecho inédito en la historia contemporánea. Es la primera vez desde la Segunda Guerra Mundial que las naciones  de  Europa y América se unen para recuperar la democracia.

                   Por ALFREDO MICHELENA

El marxismo es un  producto de Occidente, pero su implementación se ha dado en el Oriente en países como Rusia y luego en China, así como también en Vietnam y Corea del Norte. La arruga en la Historia, o, como se solía decir, la excepción que confirma la regla, es Cuba.

Así como no se previó que cayera el Muro de Berlín, pues se pensaba que los países occidentales que  fueron sometidos a ser parte de la Unión de Repúblicas Soviéticas parecían condenados a sufrir eternamente esa imposición, ahora el experimento castrochavista en Latinoamérica está colapsando.

Fracaso de un modelo

Occidente presionó mucho para que la URSS colapsara, pero lo clave fue la incapacidad soviética para montarse en el tren de la tecnología y por ende en la productividad económica, lo cual provocó la crisis que terminó dando al traste con su genocida experimento.  La burocracia estatal que intentó sustituir al mercado y a los empresarios fracasó, como ha venido fracasando en todos los países en que este modelo se ha implantado. China y Vietnam se han desmarcado gradualmente de eso que se llama economía centralizada de Estado o, más popularmente, comunismo.

Pero no, Maduro -que de economía sabe poco- optó por calcar el modelo obsoleto cubano con destellos de modernidad que le aportaron los españoles de Podemos -el resultado lo sufrimos los venezolanos. Quizás creía posible montar un modelo de dominación “a la cubana” con sus Comité de Defensa de la Revolución, un sistema de sapeo (delaciones) y control político de la población, con el Carnet de la Patria y las comunas, pero eso no se dio. Es que la mayoría de los venezolanos antes disfrutamos de 40 años de democracia y más de prosperidad.

           El “Efecto Venezuela”

Lo cierto es que el tiempo se la acabó al dictadorzuelo. No solo por los resultados nefastos de su gobierno, sino porque un grupo de países de nuestro hemisferio han decidido que este cáncer hay que extirparlo de cualquier manera. Claro que hay un problema de violación de derechos humanos y de democracia; pero también es que los vecinos están sintiendo en carne propia el efecto de la crisis. Hay más de un millón de venezolanos en Colombia, tres cuartos de millón en Perú, medio millón en Ecuador, cientos de miles en Chile y Argentina, así como en Europa. Por su parte, los europeos están preocupados por la situación de sus ingentes colonias en Venezuela, tanto que Francia, España, Italia y Portugal han conversado sobre la posibilidad de enviar tropas para protegerlas.

Pero lo que definitivamente precipitó este próximo desenlace es la manera burda de hacer política del régimen, su transformación en una clara dictadura que no respeta la voluntad de su pueblo. Su incapacidad de dar un golpe de timón a tiempo llevó la nave de la ignominia a encallar y hacer aguas.  Pero también hubo un cambio en los gobiernos del continente. En Suramérica, el cambio de presidentes (Argentina, Brasil, Ecuador y Chile) que han reemplazado a otros adictos del castrochavismo. En el norte, la llegada de los liberales a Canadá y en especial de la canciller Freeland, así como el triunfo de Trump y la reciente incorporación de un grupo de halcones a dirigir la política internacional en EE.UU. que  decidieron no permitir que una nueva Cuba creciera en el continente.

Todavía hay países en el Caribe y en el resto de las Américas que siguen aferrados a los viejos patrones; pero en este momento se puede decir que, salvo deshonrosas excepciones, América se le ha plantado a Maduro y busca claramente su salida.

 

          Y también Europa

Esto va más allá de América, pues Europa completa el cuadro para poder hablar de la civilización occidental que inventó la democracia e impuso al mundo  el respeto a los derechos humanos, y no reconoce a Maduro como presidente de Venezuela. Lo de Europa se plasmó en la declaración del Parlamento Europeo (PE) que directamente reconoció -por una abrumadora mayoría-  a Juan Guaidó como presidente interino.

Todos esperábamos que la recomendación del Parlamento Europeo a sus gobiernos se concretara en una decisión unánime de esos países, pero se argumentó que “el reconocimiento o no de Guaidó es una prerrogativa nacional” -así fue el caso excepcional de Kosovo. Ahora bien: lo real es que los países de la Unión Europea no reconocen a Maduro como presidente, pues entre otras cosas no reconocen las elecciones de 2018. Respecto a Guaidó no se logró un consenso, porque inexplicablemente Italia, cuya colonia es una de las más importantes en Venezuela, argumentó que no reconoce ni a Maduro ni a Guaidó, aunque pide prontas elecciones.

La Unión Europea se está moviendo en dos líneas de acción. Por una parte, un grupo determinante de países reconoce a Guaidó y plantearon a Maduro un ultimátum que se está venciendo mientras escribimos esta nota (Portugal, España, Francia, Alemania, los Países Bajos y el Reino Unido). Por la otra, han constituido un Grupo de Contacto -no de mediación, aclararon-, para que en tres meses se facilite un proceso electoral.

Da alegría y esperanzas ver como al final Occidente se posiciona a favor de la democracia en Venezuela. Esta unidad recuerda la concreción de los aliados en la Segunda Guerra Mundial para derrotar al nazi-fascismo. Esta vez sería al castro-chavismo, engendro que es fascista y también comunista.

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