fbpx
ColumnistasNacionales
Destacados

Con su experiencia europea, Jurate Rosales ve en el Plan País un Plan Marshall venezolano

          Un nuevo bravo pueblo

*** Libre del complejo de inferioridad que se ha instilado en el ánimo de los latinomericanos, Venezuela está lista para un Plan Marshall en el cual otros países y otros poderes democráticos participarán en la construcción de un nuevo país.

Por JURATE ROSALES

La reunión en la Universidad Central de Venezuela para anunciar el “Plan País” me devolvió la Venezuela que siempre amé: ese país culto, bellísimo y sincero. Repito las palabras de una de las asistentes que presenció en la UCV la explicación del plan: “Hay tanta gente aglomerada en las puertas del edificio de FACES… Me parece que hay dos actos, uno en el auditorio y el otro afuera que es la algarabía”. Y después de haber estado en el auditorio: “Saliendo de la sala en la UCV, escuchando a la gente tan brillante y el plan de recuperación del país en todos sus ejes y temas. Acompañados por todos los diplomáticos extranjeros que apoyan a Guaidó y a la Asamblea Nacional. Al final habló Guaidó y ya terminando nos informó que tenía al FAES en su casa, supongo que para amedrentarlo. Pero los miembros del cuerpo diplomático servirán como testigos internacionales y la comunidad de la Unión Europea  también, evidentemente lo acompañarán a su casa.”

“Fue un discurso preciso, con un lenguaje adecuado, con todos los matices técnicos necesarios y comprensibles para el ciudadano. Realmente es un orgullo que nuestra generación de relevo haya podido adquirir estas capacidades a pesar de las adversidades y carencias que ha tenido estos 20 años. Mis respetos y orgullo para esta generación. Llenan de esperanza mi corazón. “

Quien lo escribió ES de esa generación que muchísimo puede dar a Venezuela, a pesar de que ya se considera de los que primeros marcharon en defensa de su país y ya prefiere hablar del relevo.

Es un inmenso alivio no tener que soportar unos discursos oficiales con insultos, ni verse uno obligado a medir el grado de ignorancia del que habla, para tratar de adivinar qué es lo que esconde o no ha comprendido. Es como si de golpe volviésemos a la civilización que creíamos perdida.

La destrucción de Venezuela es muy profunda y si la comparo con lo usual cuando cae un gobierno comunista, el camino para superar los valores falsos y al final pisar tierra firme, se anuncia largo y empedrado. Son todavía muchísimos los sacrificios que nos esperan. Con enumerar sólo dos, basta para asustar a cualquiera. 1: ¿Cómo se nivela a valores normales una economía con más de un millón por ciento de devaluación de la moneda?  2: ¿Cómo se llega a un precio real de la gasolina? Me alegro que quien ya sabe cómo habrá que encarar estos y muchísimos otros problemas, sea una persona como José Guerra, pero no quisiera estar en sus zapatos.

De las cosas buenas, veo muchas. La primera es que se anuncia tan difícil la remontada a una situación normal, que cualquiera sea quien primero la emprenda, debe saber que será sacrificado. Doy un ejemplo de lo que pasó en mi tierra natal lituana y sirve de lección, porque la situación es idéntica de cuando allá se liberaron del comunismo. No hubo ningún presidente que repitiera su período en las primeras tres elecciones. El primero fue quien tumbó el comunismo, líder de la derecha. El segundo fue el ex mandatario de la era comunista, que volvió como demócrata con un partido de centro izquierda.  El tercero fue un expatriado que regresó de un largo exilio en Estados Unidos, imbuido del sistema norteamericano. Los tres, cada uno con su particular experiencia, lo hicieron muy bien. Cada uno cumplió su parte para crear un país estable y próspero.

Salvo error, calculo que los venezolanos tendrán que acostumbrarse a cambiar de mandatario en cada nuevo período, simplemente porque las dificultades serán tantas que ninguno podrá eliminarlas todas de una vez. Quizás sea mejor así, porque cada uno de los actuales posibles candidatos tendrá su turno al bate y cada uno buscará conectar el jonrón.

De lo que estoy segura, por haberlo visto ocurrir y creo que estas cosas se repiten, es de una explosión de “todo nuevo”, todo lo más moderno y lo más cómodo. Será construir sobre un terreno vacío, y esto tiene  ventajas. Toma más tiempo que remendar lo viejo, pero  esa renovación forzosa supone cambiar incluso el modo de pensar.

No me cabe duda de que a Venezuela la espera su “Plan Marshall” de reconstrucción y, por primera vez, como en los tiempos de Rómulo Betancourt, habrá una América de iguales entre iguales, sin el veneno instilado por el comunismo, el de un absurdo complejo de inferioridad frente a Canadá o Estados Unidos. En toda América, los países anglosajones y los de raíz latina están hoy día cada vez más entrelazados. La enorme diáspora criolla, después de haber vivido esparcida por el mundo, se habrá sacudido para siempre lo único que todavía le falta para liberarse de los complejos cuidadosamente sembrados y cultivados por el diabólico cerebro de Fidel Castro. Si la dolorosa experiencia venezolana habrá servido para extirpar de raíz el daño del complejo de inferioridad que se le implantó a todo un continente, si esta experiencia ha servido para  devolverle su orgullo, hasta habrá valido la pena todo ese sufrimiento. De ahora en adelante, venezolano, el futuro es tuyo. Si confías en ti mismo, nadie te lo podrá quitar.

Tags
Mostrar más

Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

Artículos relacionados

Close
Close