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La calle sigue hirviendo

La calle sigue hirviendo

*** Las calles de Venezuela se calentaron este 12 de febrero en conmemoración del Día de la Juventud. El presidente (E) Juan Guaidó anunció que el próximo 23 de febrero el pueblo irá a buscar en las fronteras la ayuda humanitaria enviada por la comunidad internacional.

Por Francisco Poleo

El presidente (E) Juan Guaidó y la Asamblea Nacional convocaron este 12 de febrero a marchar y la gente respondió con creces en todo el territorio nacional. La buena nueva: el 23 de febrero todos los venezolanos están llamados a participar en una caravana histórica para buscar la ayuda humanitaria que está en las fronteras.

No se trataba de una fecha cualquiera. El 12 de febrero es el Día de la Juventud y los venezolanos tienen marcada esa fecha en sangre. Literalmente, en sangre. Hace exactamente cinco años hubo una jornada de protesta que terminó violentamente. Por ejemplo, fueron asesinados Bassil D’Acosta y Roberto Redman. Pocos días después, al régimen de Nicolás Maduro no se le ocurrió otra que responsabilizar a Leopoldo López por por la violencia que ellos mismos desataron. El dirigente opositor pasó unos días en la clandestinidad hasta que decidió entregarse para demostrar que la justicia en Venezuela es injusta. Su caso ha dado la vuelta al mundo y, a partir de ahí, comenzó el lento proceso para que el chavo-madurismo fuera considerado un paria de categoría internacional. O galáctica.

La protesta de este 12 de febrero, hasta la hora del cierre de esta crónica, fue pacífica. El régimen, ahora de facto, ya no reprime. A la Guardia Nacional no se ve por ningún lado. El FAES, las fuerzas especiales de la Policía Nacional Bolivariana, también ha ido diluyéndose poco a poco. Esperan el momento preciso para dar un salto de talanquera digno de unas Olimpiadas mientras distraen al rambo Freddy Bernal en la frontera.

Guaidó y la directiva de la Asamblea Nacional llegaron en moto a la manifestación. La gente los esperaba para darles muestras de cariño desde el primer momento. Muy distinto al anillo de seguridad de Nicolás Maduro en las muy contadas ocasiones en que aparece en público, fuera de ambientes controlados. Lo más cercano a seguridad de Guaidó, que se vea, es que finalmente se puso el casco al montarse en la motocicleta, lo cual jocosamente se había convertido en un clamor popular.

La alegría desbordó las calles de Venezuela este martes, como se observa en esta imagen de Caracas. Foto Cortesía.

Los mensajes de los manifestantes son de alegría. No es para menos. La frescura de Guaidó ha revitalizado a la oposición institucional que ha venido trabajando como hormiguitas para hacer posible este momento. La calle está lejos de enfriarse y los presidenciables han cedido el protagonismo porque saben que no es su momento, el cual llegará en la última etapa del que se ha convertido el mantra de un país que tiene más fe que nunca: Cese de la Usurpación, Gobierno de Transición y, finalmente, Elecciones Libres. Bueno, eso más la respuesta al solo escuchar “Maduro”, como podemos ver en este video en Caracas durante el mitin del presidente (E).

O este en Barquisimeto.

La próxima gran fecha es el 23 de febrero para buscar la ayuda humanitaria. El presidente (E) Guaidó fue claro al decirles a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que es “una orden directa” que permitan esa actividad. También ha sido bien claro Estados Unidos de que solo respetará la Ley de Amnistía de aquellos militares que no se opongan a que el pueblo reciba los alimentos y medicinas enviados por la comunidad internacional. Guerra avisada…

Por cierto, a Delcy Rodríguez, la vicepresidenta del régimen de facto, se le ocurrió esta perla: lo que contienen las cajas de la ayuda humanitaria es en realidad un arma biológica. Y nosotros que pensábamos que un arma biológica son los alimentos vencidos y podridos de muchas cajas CLAP. Aquí el video.

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