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JAIME GRANDA: Lutero y la democracia representativa

Lutero y la democracia representativa

 ***Max Weber apunta que sin el zarpazo a la autoridad infalible del Papa y el emperador, no hubiera surgido la democracia representativa.

 Por JAIME GRANDA

Seguimos buscando explicaciones a los defectos y poca efectividad de la democracia en América Latina, especialmente en Venezuela.

Los ensayos escritos entre 1904 y 1905 por el economista y sociólogo alemán Max Weber, posteriormente publicados como libro bajo el título “La ética protestante y el espíritu del capitalismo”, aportan ideas sobre ese tema.

América Latina sigue dominada por viejas concepciones de la iglesia católica y la mayoría no se ha dado cuenta que la reforma protestante fue un preludio imprescindible  de la Modernidad fraguada en torno de la Ilustración, la revolución industrial y la Revolución Francesa.

La reforma protestante se inició el 31 de octubre de 1517 cuando Martín Lutero, entonces monje católico agustino, colgó en la iglesia del Palacio de Wittenberg las llamadas 95 tesis que incluían críticas a las indulgencias.

La Doctrina de las Indulgencias es un concepto de la teología cristiana católica estrechamente ligada a los conceptos de pecado, penitencia, remisión y purgatorio.

La indulgencia no es un sacramento como la penitencia y puede ser concedida por el papa, los obispos y los cardenales, a quienes, por ejemplo, recen determinada oración, visiten determinado santuario, utilicen ciertos objetos de culto, realicen ciertos peregrinajes, o cumplan con otros rituales específicos.

Aunque se trata de un concepto teológico secundario, las indulgencias desempeñaron en su momento un papel central en la historia del cristianismo. En el siglo XVI, los abusos y el tráfico económico al que dieron lugar constituyeron uno de los motivos por el que  Lutero se enfrentó con la iglesia católica.

Weber describe que Lutero y Calvino desencadenaron un cambio de mentalidad en Europa y en Estados Unidos que está en la base de la Modernidad. Sin Lutero y su apuesta porque los creyentes leyeran directamente la Biblia sin intermediarios, la Ilustración no hubiera triunfado.

Sin su zarpazo a la autoridad infalible del Papa y el emperador, no hubiera surgido la democracia representativa.

La idea de profesión defendida por Lutero está en la base de la división social del trabajo, la idea de Calvino sobre la predestinación está en la base del ideal de progreso y el fin de la resignación católica está en el origen del desarrollo económico. Po eso, el capitalismo triunfó primero en aquellas naciones donde triunfó la reforma protestante, las cuales se convirtieron en potencias avanzadas y con democracia representativa.

No es casualidad que católicos y socialistas insistan en que ser rico es malo y que al cielo no van los ricos, sino los pobres.

La figura de Lutero sigue siendo desconocida para capas muy amplias de la sociedad y la libertad religiosa no ha ido acompañada de un reconocimiento al compromiso que históricamente han tenido los protestantes en España con la democracia, el progreso y la modernización.

Asumiendo un papel  casi religioso, el socialismo surge ofreciendo salvar a los obreros de la explotación capitalista, aunque termina sumiendo en pobreza y miseria a los pueblos donde se instala, no solo física sino mentalmente, mediante indulgencias como el populismo y la corrupción.

@jajogra

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