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ALFREDO MICHELENA: El conflicto es global

El conflicto es global

 ***El presidente Guaidó comenzó su acción gubernamental nombrando representantes  diplomáticos en diversos países del continente. Esto es un acierto. El tema de Venezuela se ha convertido en un tema global. Para enfrentar al  régimen globalmente hay que actuar globalmente, aunque por ahora solo sea en la Organización de Naciones Unidas.

Por ALFREDO MICHELENA

ALFREDO MICHELENA

Cada día aumenta el número de países que reconocen al presidente interino Juan Guaidó. Hasta ahora hay 52 de ellos. Occidente ha cerrado filas con la Venezuela democrática; pero el régimen no se ha quedado dormido. Ahora está cobrando las inversiones económicas y políticas que hizo durante la bonanza petrolera. Ya lo hizo en la OEA, aunque apenas logró evitar que se aprobara la Carta Democrática; pero no pudo evitar que la organización continental lo señalara como dictador.  No hay que olvidar, como reconoció Maduro en una entrevista con Euronews,  que “esta es una batalla global.”

En esa entrevista publicada el 15 de febrero, Maduro aseguró: “… tenemos muchos amigos en el mundo. En África, recientemente durante la reunión de la Unión Africana, se hicieron una serie de declaraciones interesantes. En Asia, grandes potencias como China y las mayores potencias hoy en Eurasia, la Federación Rusa, Turquía. En América Latina, los países del Caribe, más de 14 países…”.

Coordinadamente, en Naciones Unidas Jorge Arreaza, Canciller del régimen, anunciaba que se había creado un grupo de países “para defender la Carta de las Naciones Unidas ante la posibilidad de una invasión militar de Estados Unidos”. Aunque se vanaglorió de que eran 50 países. Solo se vio rodeado por 16 representantes de diplomáticos que incluía a los de siempre, es decir Rusia, China, Irán, Siria, Palestina, Cuba, Bolivia, Nicaragua y Corea del Norte. Estos países son conocidos por sus violaciones de derechos humanos y sus gobiernos poco o nada democráticos. Como  se nota, Maduro no ha hecho sino perder apoyos y no se sabe si entre esos 50 países están los caribeños que han optado por mantenerse al margen para servir de “medidores”. El embajador ruso, quien ha venido tomando la defensa del régimen en el Consejo de Seguridad,  precisó de que se “está pensando organizar una conferencia internacional en apoyo de la ley internacional y en apoyo del gobierno legal de Venezuela”.  Por cierto, ese día se realizó Washington una conferencia sobre ayuda humanitaria en Venezuela, a la cual asistieron 25 países y se comprometieron a aportar unos $100 millones.

Pero este apoyo del cual se vanaglorian Maduro y Arreaza es, en el fondo, pírrico si vemos las cuantiosas inversiones que se han hecho alrededor del mundo para asegurarle al régimen un “anillo de sostenimiento”. Estos esfuerzos los podemos medir en la expansión de embajadas en África y los trabajos de diplomáticos y de cooperación hechos en el Grupo de países No Alineados  con 117 miembros.

Como vemos, el conflicto llegó a las instancias internacionales más altas: Naciones Unidas. Pero en ese patio no estamos tan bien posicionados como en el continente con el Grupo de Lima y el apoyo irrestricto del secretario general de la OEA, Luis Almagro.

Hace falta una acción diplomática más global, si queremos participar en el juego mundial que se está dando. Ya EE.UU. avanzó, junto a los europeos, al poner el tema de Venezuela en el Consejo de Seguridad. Y ahora se trata de pasar una resolución en esa instancia para favorecer nuestra lucha, frente a la cual los rusos han sacado otra a fin de apoyar al régimen. Pero hace falta ir más allá para neutralizar las acciones del régimen en la instancia mundial.

Por ejemplo, no tenemos un representante del gobierno de Guaidó en Nueva York, para que maneje las relaciones con las diferentes misiones diplomáticas acreditadas ante Naciones Unidas que allí se ubican. No se necesita que sean reconocidos por esa institución, como tampoco lo ha sido el Representante Especial del gobierno interino en la OEA. Para ese cargo hay embajadores de mucho conocimiento de ese patio como Diego Aria y Milos Alcalay.  Y quizás habría que asignar otro en Ginebra para el cual Víctor Rodríguez  estaría más que calificado. Quizás se podría pedir a los políticos que se la pasan viajando entre Europa y América que expandan su acción y se atrevan a contactar a países en África y Asia para mejorar nuestra posición. Para eso los antiguos embajadores de carrera que estuvieron destacados por esos lares pueden ser de mucha utilidad. A cada uno de esos gobiernos hay que llegarle, conociendo sus necesidades de acuerdo a nuestras posibilidades. Otra opción es crear un grupo de contacto de países amigos de Venezuela que se pudiera encargar de esta labor.

Quizás es pedirnos mucho, pero si la pelea se hace global, como es el caso, hay que pensar y actuar globalmente.  El hecho de que Maduro tenga 50 países de su lado y nosotros 52 significa que hay unos 90 países que se mantiene al margen y que pueden ser más fáciles de convencer sobre la importancia de salir de una tiranía en Venezuela que ha devastado al país.

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