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FRANCISCO POLEO: Las motivaciones de Trump en Venezuela

Las motivaciones de Trump en Venezuela

*** Felizmente para la causa democrática venezolana, la salida inmediata de Nicolás Maduro del poder calza en la agenda estatal de Estados Unidos, en la gubernamental de la Casa Blanca y en la electoral de Donald Trump. 

Por FRANCISCO POLEO

La libertad es un concepto que está por encima de intereses ideológico-partidistas. Es el caso de la lucha de los demócratas en Venezuela, quienes hace tiempo dejaron de ser sólo la tradicional oposición a un gobierno. Para el mundo occidental, restituir la democracia y el respeto a los Derechos Humanos que fueron anulados por una camarilla criminal es un tema de seguridad fundamental.

Hugo Chávez y Fidel Castro sabían que no podían montar un modelo de dominación continental en América por su cuenta. Hablamos del mundo de finales de los años 90. Contaron con la suerte de que la toma de Venezuela coincidió con la llegada de Vladimir Putin a Rusia y el despegue económico de China. Con el peso de la chequera petrolera, el chavismo financió otros movimientos regionales también beneficiados del auge de las materias primas. Las pinceladas de ese cuadro se completan con la definitiva entrada en escena internacional del fundamentalismo islámico.

Cubazuela no estaba sola. Tenía dinero, poder y amigos influyentes. EE.UU., concentrado en la interminable guerra contra el fundamentalismo islámico, se volcó sobre el Medio Oriente. Dejó el campo libre al castro-chavismo con la consecuencia de que la cosecha anti-occidental creció vigorosa en América. En un intento inútil por conquistar tierras lejanas, Washington se dejó conquistar su propia zona de influencia. El resultado es que ahora tienen, en el patio de su casa, un jardín con plantas venenosas e invasivas como el narcotráfico, la corrupción, la legitimación de capitales y el mismo terrorismo que se fue a enfrentar en el mundo árabe por casi veinte años.

Ese jardín con plantas venenosas e invasivas se extendió por buena parte del continente. Normal. Deja un patio sin podar por casi veinte años y observa lo que ocurre. Algunos países lograron expulsar por anticuerpos naturales a los parásitos invasores, pero en aquellos donde la raíz es originaria se necesita una intervención especializada externa que se complica a medida que pasa el tiempo porque los habitantes de los jardines infectados deben huir a como de lugar hacia otros que no están preparados para recibirlos.

Esas son las razones geopolíticas que han obligado a Washington, finalmente, a actuar sobre lo que queda del mal llamado Socialismo del Siglo XXI. Las circunstancias internacionales están dadas. El Estado Islámico está prácticamente desintegrado, el conflicto sirio está en etapa de apaciguamiento, existe un proceso de negociación con Corea del Norte y no hay consenso internacional para un encontronazo con Irán que vaya más allá de la ruptura de un acuerdo.

Todo lo descrito hasta ahora entra en el saco de las razones de Estado para derrotar a Maduro. Y luego a Ortega y Castro (Díaz-Canel). Pero también juegan las razones gubernamentales y hasta electorales. El desmontaje del castro-chavismo entra perfectamente en la agenda de Trump porque se trata de identificar con regímenes como los de Venezuela, Nicaragua y Cuba al ala socialista del partido Demócrata, que influenciará a quién sea el candidato presidencial en 2020. Eso no solo moviliza a su base, que le tiene terror al socialismo-comunismo, sino que gana votos en el sur de la Florida, una región que el presidente estadounidense perdió de forma abrumadora en 2016. El año que viene no quiere, por lo menos, perder por una diferencia muy amplia que le termine contrarrestando su dominio en el menos poblado centro y norte del estado. Florida cuenta con demasiados votos de colegios electorales y tiende a fluctuar entre ambos partidos. Actualmente, los republicanos solo mantienen el control de esta zona por un estrecho margen a tenor de las últimas elecciones parlamentarias.

Sí, a Trump le interesa electoralmente el tema venezolano. Y a Duque. Y a Bolsonaro. Y a Macri. Y a quien sea que gane en España en las elecciones de abril. Esa es la política. Felizmente para la causa democrática venezolana, todos los astros se han alineado. ¿Nos vamos a quejar por eso?

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Francisco Poleo

Vicepresidente Ejecutivo de la revista Zeta, el diario El Nuevo País y el portal de noticias http://www.enpaiszeta.com . Instagram: @franciscopoleor.

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