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Qué pasa con el uso de la fuerza tras la reunión del Grupo de Lima

Qué pasa con el uso de la fuerza tras la reunión del Grupo de Lima

*** A pesar del rechazo del Grupo de Lima del uso de la fuerza para resolver la crisis venezolana, EE.UU. no lo descarta.

Por FRANCISCO POLEO

Se pagó otra alcabala este lunes. Como era de esperarse, el Grupo de Lima rechazó el uso de la fuerza para resolver el conflicto venezolano y llamó a incrementar el cerco diplomático-financiero al régimen de facto venezolano.

De la reunión del Grupo de Lima no se esperaba mucho hasta que Julio Borges, embajador del gobierno de Juan Guaidó ante este conjunto de países, reveló explícitamente que se pediría en la reunión el incremento de la presión diplomático y el uso de la fuerza. Se logró lo primero, pero lo segundo fue rechazado en la reunión celebrada este martes en Bogotá.

¿Fue un desliz de Borges revelar que se pediría el uso de la fuerza? Pocas horas antes, el propio Guaidó había dicho que Maduro había violado los Convenios de Ginebra, que establecen ciertos principios para el desarrollo de los conflictos. Voceros opositores comenzaron a esgrimir abiertamente el principio de Responsabilidad de Proteger. Esto tuvo eco en la región, pero en sentido negativo. José Miguel Vivanco, director para América Latina de Human Rights Watch, fue enfático en negar que ese fuera el caso de Venezuela, pidiendo que no se aprobara una intervención militar.

Colombia dijo categóricamente que, en este momento, no estaba planteada una intervención militar, aunque dejó entrever que la situación podía cambiar. Tras leer el comunicado del Grupo de Lima, el canciller colombiano, Carlos Holmes Trujillo, dijo que habían claros indicios de que el régimen de facto buscaba atentar contra Guaidó y su familia, advirtiendo que eso tendría una respuesta categórica por parte de su gobierno.

En el caso de Brasil, el vicepresidente Hamilton Mourao aseguró que su país no se prestaría para recibir tropas de Estados Unidos con miras a una operación en territorio venezolano. El funcionario brasileño es un general retirado célebre por sus políticas nacionalistas y no siempre está de acuerdo con el presidente Jair Bolsonaro. De hecho, pertenecen a partidos distintos. Solo el vicepresidente estadounidense Mike Pence no negó la posibilidad de deponer a Maduro forzosamente, esgrimiendo la frase que se ha convertido en uno de los mantras de la administración de Trump al referirse a Venezuela: todas las opciones están sobre la mesa.

Este martes la crisis venezolana se tratará en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, en donde países aliados de Maduro como China y Rusia tienen poder de veto. También lo tienen Francia y Alemania, líderes de la Unión Europea, bloque de países que también se mostró este lunes en contra de una intervención militar en Venezuela. La posibilidad de que en este foro pase una resolución a favor del uso de la fuerza es prácticamente inexistente. Por otra parte, el gobierno de Guaidó no es reconocido todavía en este organismo, por lo que representación formal venezolana estará a cargo del régimen de facto.

Nada de esto es prueba absoluta de que EE.UU. no vaya a actuar militarmente sobre Maduro y su régimen de facto si nos remitimos a los antecedentes. Casos como el de Irak (2003), Panamá (1989) o Grenada (1983) demuestran que Washington no se detiene en burocracia internacional cuando sus intereses están en juego, sobre todo cuando están al mando los republicanos. El freno real puede estar en el Congreso, en donde el partido Demócrata tiene mayoría en la Cámara de Representantes. Eso nada más le daría margen de acción a Trump para una operación quirúrgica o para una de pocos días como la granadina.

La Resolución de Poderes de Guerra (War Powers Resolution) requiere que el presidente estadounidense notifique al Congreso con 48 horas de antelación que va a utilizar tropas para una acción militar y prohibe que las mismas se mantengan más de sesenta días en el lugar, a lo cual hay que sumar treinta días más de lapso para que se retiren. Para más tiempo, requiere autorización del Congreso, aunque esto no fue cumplido durante el bombardeo a Yugoslavia, el cual fue justificado por EE.UU. y la OTAN en el marco de la Intervención Humanitaria.

EE.UU. no pertenece al Grupo de Lima, aunque hasta ahora ha apoyado todas sus resoluciones. ¿Irá Washington en contra del consenso regional? Lo cierto es que ya lo ha hecho en contra del consenso mundial cuando sus intereses están en juego, como ocurre en Venezuela. Pudimos saber de fuentes militares estadounidenses que el Comando Sur se encuentra listo para una operación en territorio venezolano. Solo esperan la autorización de la Casa Blanca, que en este momento cambia su foco de atención internacional hacia Pyongyang con la cumbre entre Trump y el líder norcoreano Kim Jong-un que se celebrará entre el 27 y el 28 de febrero en Vietnam.

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