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ALFREDO MICHELENA: La salida, gira y vuelta de Guaidó, muestra la fuerza del nuevo gobierno

ALFREDO MICHELENA

La salida, gira y vuelta de Guaidó, muestra la fuerza del nuevo gobierno.

 ***En las dos grandes confrontaciones entre el nuevo gobierno de Venezuela y el usurpador, el presidente Guaidó ha salido victorioso. Latinoamérica y occidente en general han jugado un papel fundamental en esto. También la debilidad institucional del régimen, en especial de la Fuerza Armada, que está marcando que el camino escogido, y no al azar, es el correcto.

 Por Alfredo Michelena

Desde la toma de posesión de la nueva Asamblea Nacional el empuje de la Nueva Venezuela no ha parado. Pero a partir del 23 de enero, cuando Juan Guaidó asume la presidencia interina frente a la usurpación de Maduro, esta dinámica toma un momentum que sigue creciendo.

          ¿Quién es Guaidó?

El joven ingeniero industrial, quien asume la presidencia interina por el Partido Voluntad Popular, lo hace con un garbo inusitado. Proviene de una clase media humilde y luchadora. Su fe cristiana y su fenotipo rompen con muchos estereotipos que se le endilgaban a la dirigencia opositora. Guaidó se ha convertido en un líder en el que la mayoría de los venezolanos han puesto sus esperanzas. Su manera corta y precisa de hablar muestra más un liderazgo contemporáneo que el de los encendidos discursos que nos movilizaban en el pasado. No exhala egolatría y contra todo evento promueve una salida inclusiva. Es la nueva generación que llega al poder con un proyecto de país mucho más concreto, menos ideologizado y orientado a romper con la confrontación, sin desestimar el daño que 20 años de castrochavismo han hecho a Venezuela.

Como dice Rafael Arriaz Lucca: “no grita, … habla precisó y corto, …no se presenta como un mesías… La gente se hartó de la violencia verbal”. En cada paso dicta las directivas de lo que se debe hacer y la gente lo sigue. Pero lo más importante es que no es un solo hombre, el líder omnímodo del pasado. Hay sin duda un equipo, una formación y una estrategia. Es la “generación del milenio” que lo viene arriesgando todo para cambiar el país.

Un nuevo liderazgo

En este sentido, hay claridad no solo en la estrategia a seguir sino en las tácticas concretas en las cuales hay que avanzar en cada circunstancia. Hemos superado aquello del “olfato político” y lo de “tirarse la parada”. O la preferida del personaje Eudomar Santos en la novela venezolana “Por estas calles”: «como vaya viniendo vamos viendo». Así como aquello que “el plan B es el Plan A”.

Es el nuevo gobierno el que está poniendo los términos en que se va a dirimir la confrontación de la Venezuela democrática; la nueva Venezuela insurgente frente a la Venezuela castrochavista, que nos está hundiendo como país y como sociedad. Los términos de la lucha por la vuelta de la democracia y a la libertad han cambiado y ahora se toca la partitura del nuevo gobierno.

Dentro de esta partitura el apoyo internacional ha sido clave. Pero tanto o más clave aún ha sido la unidad que se ha dado alrededor de Guaidó, unidad de todos los partidos, movimientos políticos grandes y minúsculos, ONG, las personalidades e incluso muchos de los “radicales libres” con más opiniones y críticas que capacidad política.

 

          La salida

Nadie esperaba que Guaidó estuviera presente en Cúcuta para el concierto “Venezuela Aid Live” ni para el intento de ingresar la ayuda humanitaria. Pero allí estuvo, luego de 42 horas de viaje. Pasó trochas; debió camuflarse; cambiar de ropa y ser escondido por la gente de los lugares donde pasaba, según narró al periódico “El Tiempo”, de Colombia.

Para explicar su salida, él mismo se pregunta “… cómo llegamos aquí hoy cuando prohibieron el espacio aéreo; prohibieron todo tipo de zarpe marítimo; obstaculizaron las vías (…). Estamos aquí precisamente porque las Fuerzas Armadas también participaron en este proceso”. Y aseguró que un general lo ayudó.

Las dos actividades mencionadas ayudaron a posicionar el tema Venezuela en el panorama mundial. Hay que recordar que esa misma semana se discutió la grave situación de nuestro país en el Consejo de Seguridad de la ONU y que se obtuvo los votos necesarios para aprobar una resolución favorable al nuevo gobierno, limitada por el veto de Rusia y China.

En Cúcuta, Guaidó se reúne con los presidentes de Colombia, Iván Duque, el anfitrión; Sebastián Piñera, de Chile y el de Paraguay, Mario Abdo Benítez. Luego de apreciar cómo fue rechazado con virulencia el ingreso de la ayuda internacional por Cúcuta y la persecución y masacre a los indios pemones en la frontera con Brasil,  Guaidó  intenta promover la idea de que, ante la negativa armada del régimen usurpador de Maduro, hay que mantener todas las opciones sobre la mesa, indicando que no se puede descartar el uso legítimo de la fuerza.

 

          El Grupo de Lima

El lunes 25 de febrero se reúne en Bogotá el Grupo de Lima. Si bien en esta reunión Guaidó no pudo mantener la opción militar, se dieron muchos avances  en la declaración, desde llevar el caso de Maduro y su combo ante la Corte Penal Internacional en vista de  “la denegación del acceso a la asistencia internacional”, lo cual  “constituye un crimen de lesa humanidad”, hasta “impulsar la designación, por parte del Consejo de Derechos Humanos de la ONU,  de un experto independiente o de una comisión de investigación sobre la situación en Venezuela”, pasando por hacer gestiones “a nivel internacional estableciendo todos los contactos y coordinaciones necesarias, incluyendo misiones especiales, para dar a conocer los esfuerzos y las acciones que ha emprendido el Grupo para ayudar a la restauración de la democracia y el orden constitucional en Venezuela”.

A esta reunión asistió el vicepresidente de los EE.UU., Mike Pence, quien ratificó que para su Gobierno todas las opciones están sobre la mesa y que anima a los demás a imponer sanciones económicas, principalmente vinculadas a PDVSA.

 

         Una gira latinoamericana

Ese mismo lunes comenzó a anunciarse los diversos países que recorrería el presidente venezolano. Mientras el usurpador prometía ponerlo preso, pues había salido en contra de una disposición del Tribunal Supremo de Justicia que controla el chavismo. El segundo de abordo en el régimen, diputado Diosdado Cabello, anunciaba un violento “comité de recepción” en el aeropuerto de Maiquetía.

Luego de llegar a Bogotá y ser recibido como presidente, Guaidó se dirigió a Brasil, donde se entrevistó con el presidente Jair Bolsonaro. De allí pasó a Paraguay y luego a la Argentina, para terminar en Ecuador.  En estas paradas fue recibido oficialmente como el Presidente de Venezuela, y en todas ellas se reunió con la diáspora venezolana a la que prometió que pronto podría volver a Venezuela.

El objetivo de la gira fue doble, por una parte, buscar el mayor apoyo posible para la estrategia venezolana, que incluiría el uso de la fuerza en caso que la situación prosiga. Pero, ¿cómo le fue en este punto? No lo sabremos, pues ningún gobierno se atreverá a manifestar su aquiescencia, por ahora. Otra cosa será cuando la ocasión disponga. Claro que se habló de cooperación internacional y de los apoyos que necesita Venezuela para resurgir y el aporte posible de nuestros vecinos. Pero el segundo objetivo fue mostrar al mundo que hay un gobierno interino reconocido y que está gobernando. Y en contraparte, que hay una debilidad del régimen usurpador que no se atrevió a encarcelarlo al volver a Venezuela a ejercer su función presidencial.

 

La llegada

Tal como lo prometió, el presidente (i) Juan Guaidó llegó por Maiquetía. Allí lo esperaba un grupo de embajadores, cónsules y otros funcionaros diplomáticos extranjeros entre los cuales se encontraban los de Argentina, Brasil, Canadá, Chile, Perú, Ecuador, EEUU, Alemania, España, Francia, Países Bajos, Portugal y Rumania.

Contrario a lo amenazado, no lo estaban esperando los esbirros del régimen como dijo Cabello, sino una multitud que dio vítores y aplausos al presidente que retornaba a su país. De allí Guaidó saludó en Catia La Mar a los venezolanos de su estado natal, Vargas, a quienes representa en la Asamblea Nacional, para luego dirigirse a una gran concentración en Caracas.

En relación a su no apresamiento el presidente Guaidó dijo, “Atención señores de la FAN: es evidente que luego de las amenazas alguien no cumplió, muchos no cumplieron. La cadena de mando está rota”.  Más allá, Rocío San Miguel, especialista en estos temas, le señalaba en un tuit  que al no realizarse la prometida aprensión “Está claro que eres respetado por la FAN, los cuerpos de seguridad del Estado y la sala situacional cubana, porque eres una alternativa real de poder”.

En todo caso, esta nueva prueba de fuerza entre el nuevo Gobierno y el usurpador, también la perdió Maduro.  El debilitado régimen terminó dando una pobre imagen de lo que puede y no puede hacer frente a la presión internacional. Maduro entendió que arrestarlo “sería el último error que cometería”, como le advirtió Guaidó.

Ahora “…toca ir hasta el fondo para lograr el cese de la usurpación”, dijo el presidente venezolano en su mitin en Caracas. Pero en este camino hay que tener claro que, aunque estamos en los momentos finales de esta pesadilla, la lucha no se termina hasta que no se ha cantado el último out. Y que el otro no es “mocho”, como decimos en Venezuela.

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