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ALFREDO MICHELENA: Itinerario de una difícil marcha hacia la libertad

ALFREDO MICHELENA

Itinerario de una difícil marcha hacia la libertad

***En Venezuela, la lucha por la recuperación de la democracia y la libertad se está dando fuera y dentro del país. Antes estuvo desarticulada en tiempo y orientación. Esta vez hay una coincidencia de la unidad que hace posible un avance rápido hacia la libertad.

           Por ALFREDO MICHELENA

Fue después que la oposición venezolana organizada en la MUD conquistó en 2015 la Asamblea Nacional (AN) cuando el respeto internacional hacia la Venezuela democrática comenzó a tomar cuerpo y hacerse efectivo.  Ya con las elecciones de 2010 el mundo supo que los opositores éramos por lo menos  la mitad del país, al menos en términos de votos -aunque el tortuoso sistema de elección impuesto por un CNE oficialista le dio al chavismo 33 diputados más que a la oposición cuando la diferencia que en votos fue menos del 1%.

Hay que recordar que, en 2013 Julio Borges, María Corina Machado y William Dávila, entre otros diputados, fueron agredidos físicamente en la Asamblea ante la mirada complacida de su presidente Diosdado Cabello.  Esto provocó la primera gira masiva y formal de nuestros diputados por la región denunciando las agresiones y la falta de democracia y libertades básicas en Venezuela. Pero fue a partir del triunfo de 2015 cuando la MUD sacó 16% de ventaja y controló la AN, dando a su representación parlamentaria una fuerza internacional. Esto,  unido a la llegada de Luis Almagro a la Secretaría General de la OEA, permitió que esa organización comenzara a procurar, primero a través de Almagro y luego de su Consejo Permanente, la vuelta a la democracia en Venezuela.

Por otra parte, a partir de fines de ese año 2015 comienza a retirarse la marea rosada que tiñó al continente. Gana Macri en Argentina y Dilma Rousseff es sujeta a un “impeachment” en Brasil. Ya había salido Lugo de Paraguay y luego saldrá Correa de Ecuador. Santos de Colombia, una vez asegurada la firma de la paz con las FARC (y conquistado su premio Nobel de la Paz) se le voltea a Maduro.  Pero el golpe severo fue el cambio de Obama por Trump en los EE.UU. Desde el principio Trump casi juró que sacaría a Maduro del poder.

En la OEA la lucha fue tenaz, pero funcionó el anillo de sostenimiento formado por los apoyos que Maduro había comprado en el Caribe y Centroamérica. Al final Maduro tuvo que retirarse de la OEA, pero los gobiernos democráticos del continente tuvieron que crear el Grupo de Lima, ante la imposibilidad de avanzar en el foro hemisférico.

La lucha que entonces se daba en Venezuela era por una votación libre, fueran para un revocatorio o para elecciones negociadas. Los ánimos se desinflan después de un 2017 muy combativo en las calles en el cual el nivel de violación de derechos humanos llegó a niveles tan altos que la comunidad internacional a través del Consejo de Derechos Humanos de la ONU comienza a condenar y a pedir que se paren estos abusos.

Fracasan las negociaciones en búsqueda de elecciones libres y transparentes, que era la solicitud de la comunidad internacional, y el régimen aprovecha ese desánimo y la desunión de la oposición, para atacar y llamar a unas elecciones presidenciales en mayo de 2018.  Lo que no esperaban fue que la comunidad internacional, en perfecta articulación con la oposición, decidiera no reconocer esa elecciones.

El efecto se vio ocho meses después, el 10 de enero de 2019, cuando Maduro se convierte en un usurpador al retener la presidencia ya cumplido su mandato originado en las elecciones de cuatro años antes. Se produce, según la Constitución, la falta absoluta del presidente de Venezuela. Juan Guaidó como presiente de la AN se convierte en Presidente interino, según prevé la Constitución.

Guaidó asume en medio de un gran entusiasmo popular y se crea una base creciente de gobiernos que lo apoyan.  Allí esta su poder. Pero más allá de eso el gobierno interino pero legítimo comienza a reconstruir las instituciones en Venezuela.  En este sentido sus primeros actos de gobierno es la designación de representantes diplomáticos en la OEA, los países del Grupo de Lima y EE.UU. Luego vinieron los de Europa y otros.

En una acción envolvente de afuera hacia adentro, comenzando por el exterior, Venezuela inicia su reinstitucionalización. Hay representantes diplomáticos ante 27 gobiernos más dos en entes multilaterales. Además hay nombramientos en el BID y se nombra un procurador para defender los intereses de Venezuela en el exterior.

El gobierno interino no es un gobierno en el exilio, pues su presidente está en Venezuela. Tampoco es un gobierno meramente simbólico, ya que su reconocimiento supera los 50 países. No es un gobierno aislado sino aceptado y acompañado en su lucha por la democracia por los países democráticos de occidente. Este acompañamiento se concretó, por ejemplo,  cuando una decena de representantes de varios gobiernos  extranjeros acompañaron la vuelta de Guaidó a Venezuela.

Es la nueva Venezuela que intenta sin las armas – ¿por ahora?- pero con el apoyo de la Comunidad de países democráticos de nuestro hemisferio,  rescatar el Estado venezolano que ha sido secuestrado por un régimen que se proclama de ideología comunista pero es de práctica hamponil y se niega a ceder el poder por la vía democrática.

 

 

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