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FRANCISCO POLEO: Libertad de Venezuela: ¿Más cerca o más lejos tras el apagón masivo?

Libertad de Venezuela: ¿Más cerca o más lejos tras el apagón masivo?

*** ¿Se desinfla la posibilidad de que la Asamblea Nacional logre el cese de la usurpación de Nicolás Maduro? Esta pregunta flota en la mente de muchos.

Por FRANCISCO POLEO

¿Se desinfla la posibilidad de que la Asamblea Nacional logre el cese de la usurpación de Nicolás Maduro? Esta pregunta flota en la mente de muchos. El apagón del fin de semana pasado dejó al venezolano agotado, desanimado y preguntándose si todo vale la pena. El tema está en que no solo quedó así el opositor al régimen de facto sino el cada vez más escaso hincha madurista. La pregunta, entonces, debería ser qué sector político perdió más capital tras la oscurana.

El régimen cuenta en estos momentos con asistencia full-time de su sede matriz. Aparte de rodear a Maduro de los gorilas cubanos, los generales de Raúl Castro han difundido, muy habilidosamente, la versión de que ellos apagan y prenden la luz a los venezolanos cuando les conviene. No es así, y la dirigencia venezolana legítima no ha pisado el peine. Se trata de la más pura y dura ineficiencia por parte de un grupo que asaltó el poder sin capacidad alguna para administrarlo. En lo que sí son expertos en el G2 es en maximizar el mito de su eficiencia para desmoralizar al pueblo: hacen creer que las desgracias son malvadamente premeditadas y no producto de la incapacidad de los gobernantes.

Teniendo esto en cuenta, el que más perdió con el apagón fue el régimen de facto. La crisis actual del sistema eléctrico venezolano se viene alertando en la prensa desde hace más de diez años. Por falta de mantenimiento, producto de la incapacidad y de la corrupción, prenderle la luz a Venezuela de una forma óptima requerirá tiempo, pero sobre todo muchos recursos a los cuales Maduro no tiene acceso. Es por esto que el presidente (E) Juan Guaidó tiene la razón cuando dice que la oscurana se terminará con el cese de la usurpación. Hasta que eso no suceda, los venezolanos deberán vivir en modalidad de guerra, con velas y comida salada, como en la colonia. Y no, Jorge Rodríguez, esto no es una prueba de algún plan para sabotear sino un diagnóstico basado en la absoluta ignorancia en temas de gobernabilidad democrática por parte de la camarilla chavo-madurista.

Pero, si la luz no volverá a Venezuela, metafórica y prácticamente, hasta que cese la usurpación, ¿cómo hacemos? Sumando voluntades, interna y externamente. El pueblo en Venezuela no debe perder la movilización callejera ya que ese es el mensaje más poderoso al mundo. Las grandes manifestaciones comunican más a los actores internacionales que las palabras de los políticos y los informes de los diplomáticos. La ruta trazada por el gobierno de transición es el de la conquista progresiva de espacios, y progresiva en este caso no es sinónimo de lenta. Guaidó y la Asamblea Nacional cumplen aceleradamente todos los requisitos del manual de las caídas de regímenes como el de Maduro, pero cualquier paso en falso, cualquier intento desesperado, puede echar por la borda todo el esfuerzo.

Eso nos lleva a otra pregunta del millón: ¿habrá intervención extranjera? La frase puede ya desesperar, pero no por eso deja de ser cierta. Cuando la Casa Blanca dice que todas las opciones están sobre la mesa, es porque todas las opciones están sobre la mesa. Hay quienes dudaban de que eso siguiera siendo así tras la reunión del Grupo de Lima a finales de febrero, pero este 12 de marzo el enviado especial para Venezuela del Departamento de Estado, Elliot Abrams, dijo en rueda de prensa que mantienen esa ruta. Al diplomático estadounidense le preguntaron si es cierto que el Pentágono tiene listo el plan de acción para utilizar la fuerza en contra del régimen de Maduro en caso de que así lo ordene el presidente Trump. Abrams se negó a tocar el tema. A buen entendedor, pocas palabras, pero pudimos confirmar que específicamente el Comando Sur está listo para actuar de ser necesario y las tropas necesarias están “on call regarding Venezuela” (prevenidos en cuanto a Venezuela).

Esto no significa necesariamente que habrá una invasión o una operación militar estadounidense en Venezuela, pero un país serio se prepara para todos los escenarios. El retiro de todo el personal diplomático en territorio venezolano forma parte de esos preparativos. Salvo que los usurpadores cometan alguna locura que precipite los acontecimientos, la Casa Blanca confía todavía en que se logrará el quiebre en la Fuerza Armada que sigue, aparentemente, leal a Maduro. Por eso Mike Pompeo y John Bolton realizan gestiones con países como España para que reciban a altos funcionarios del régimen de facto. Se vende mejor la posibilidad de un exilio en la Milla de Oro de Madrid que en la fría Moscú. ¿No es así, Padrino? El ministro de Asuntos Exteriores de España, Josep Borrell, confirmó la información este martes y el mismo día Abrams reveló que también coordinan el salvoconducto con otros dos países que no especificó.

Como vemos, a pesar de que en frente de las cámaras las cosas parecen haberse estancado, no es así tras bastidores, que es donde se juega la política real. Hay operadores internacionales de alto nivel hablando con todas las partes, conectando los puntos para que la transición se materialice. No será un circo público, no habrá un Coliseo para que la histeria colectiva apruebe o desapruebe. Olvídense de un diálogo televisado o de inútiles reuniones basadas en el manual diplomático. Es la hora de los estadistas, que juegan a contrarreloj para evitar un derramamiento de sangre que puede llegar no por la eventual intervención militar sino por un estallido social en el cual nadie sabe a ciencia cierta qué puede pasar.

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