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JURATE ROSALES: La urgente tarea de Padrino López

JURATE ROSALES

La urgente tarea de Padrino López  

La imposibilidad de hacer penetrar en Venezuela la ayuda humanitaria que sólo espera la libre apertura de unos puentes, obliga a comparar situaciones similares en otros tiempos y países. Confieso que la comparación no es alentadora.

Por JURATE ROSALES

Veo muy difícil la situación del general Vladimir Padrino López, quien se desempeña como Ministro de la Defensa de Venezuela desde 2014 -el máximo tiempo jamás ejercido por alguien en ese cargo. Su problema es que todo el mundo -dentro y fuera del país- le reprochan por no anunciar su obediencia a Juan Guaidó y terminar con la incertidumbre que mantiene al país paralizado en lo más vital para cada persona: alimentos, salud, servicios, productividad y saneamiento del signo monetario, sin hablar de la seguridad personal que es lo primordial. Cada día que pasa sin que ninguno de esos renglones pueda ser atendido, se traduce ya no en falta de bienestar, sino en pérdida de vidas humanas; porque a ese grado es que llegó la penuria en toda la nación. Y para que ese calvario tenga un feliz término, sólo falta a estas alturas un pronunciamiento claro del Ministro de la Defensa -que en este caso es el general Padrino López. ¡Menudo cargo de conciencia!

No le haré el insulto de pensar que en su actitud pueda privar un interés personal en vez del interés nacional. Me limitaré a observar que la suerte ya está echada, porque mantener el gobierno que reina en Miraflores en las actuales circunstancias es tarea imposible y supongo que Padrino lo sabe mejor que nadie. De modo que parto de esa premisa y me pregunto ¿qué es lo que lo frena?

Me pongo entonces en su lugar y lo que veo es a un militar enfrentado a la necesidad de declarar una guerra… ¿a quién? Si interpreto lo que nos llega del oeste y este de Venezuela, la lista de los enemigos activos y armados incluye un gentío, desde los grupos irregulares de todo pelaje hasta los regulares de toda corrupción.

El diputado Américo De Grazia (Causa R) puso en un twitter una lista de los enemigos cuando se refería a la matanza en Kumarakapay: “Pranes, Cartel de los Soles, Colectivos y ELN operan con impunidad.

Del otro lado de Venezuela, el coordinador del Observatorio Venezolano de Prisiones, Humberto Prado, denuncia la utilización de los presos de la Cárcel de Santa Ana, asignándoles su presencia en el puente Las Tienditas, donde esperaban los camiones con la ayuda humanitaria cuya llegada a Venezuela el gobierno amenazaba impedir. No solamente Prado exige una explicación al gobierno acerca de la utilización de los presos en tareas difíciles de definir, sino que envía la queja a las Naciones Unidas. En cuanto al coordinador de la ONP Joan Camargo, su twit es explícito: “Vengo a denunciar a Iris Valera por el traslado de 30 presos al puente Las Tienditas. Estas personas que llegaron de la cárcel de Santa Ana fueron muy puntuales acerca de que ellos no estaban jugando y estaban defendiendo a la Patria”.

A ello cabe agregar los numerosos grupos de Colectivos cuya presencia en Táchira fue corroborada con la declaración en la Asamblea Nacional de la periodista sueca Annika Rothstein, quien estuvo secuestrada y sufrió varias amenazas a punta de arma de fuego contra su vida, cuando intentaba llegar a la frontera con Colombia para presenciar el esperado traslado de la ayuda humanitaria a Venezuela. (Ya sabemos que esa ayuda no pudo entrar por el puente de Tienditas y otro cargamento fue quemado en el puente Francisco de Paula Santander, en Ureña. Los incendiarios, según testigos, actuaron encapuchados. ¿Significa eso que Padrino se siente demasiado débil para enfrentar con el Ejército regular a estos grupos?).

Tenemos, por lo tanto, una larga lista de grupos irregulares armados, de los cuales los más importantes gozan hasta ahora de la protección gubernamental, como parecen serlo los presos regimentados por la ministra Iris Varela y los Colectivos afectos al partido de gobierno.  Agregue usted a eso la corrupción que campea en diversos niveles de la Fuerza Armada -desde el general que se forra de dólares o recibe la prebenda del narcotraficante, hasta el guardia raso que se “remedia” para comer, amenazando al bodeguero.

El ministro Padrino López está al tanto de esa situación, al juzgar por una larga entrevista que le oí hace un par de años, creo que en Telesur, donde fue enfático al decir que la Fuerza Armada tiene por tarea impedir la acción de grupos irregulares. ¿Y entonces?

Todas las revoluciones producen un segmento de esos grupos que se forman y se envalentonan cuando en el país se destruye el orden legal y empieza a reinar una “revolución”. En la Unión Soviética, en los años 20, la cifra oficial es que la URSS se encontró con 6 millones de niños de la calle. Se llegó a un punto en que bandas de zagaletones devenidos en una plaga social fueron objeto de un exterminio ordenado por las autoridades, un caso horrible porque las víctimas mortales en su mayoría eran adolescentes que trataban de sobrevivir en medio del caos “revolucionario”. Lenin intervino personalmente para frenar ese genocidio, en muchos casos infantil.

Cuba solucionó ese mismo problema propio de las instauraciones del comunismo, con la expulsión de los 125.000 “marielitas” en 1980, con destino a Cayo Hueso en Florida, Estados Unidos. En ambos casos, se trataba de deshacerse de una población donde la delincuencia era solamente un porcentaje de los llamados “duros” y el resto eran víctimas de una situación de hambre que hubiera sido remediable con sólo brindar a cada persona las condiciones de una vida normal -lo que en Estados Unidos ocurrió con muchos de los “marielitas”.

No hay duda de que Venezuela está por encontrarse con el mismo fenómeno, propio de las revoluciones violentas. Su probable remedio será, creo, el de dejar a los irreductibles huir o enfrentar la justicia, y tratar de salvar a los “salvables”. Con sólo sacar la cifra de los niños que en Caracas viven en la calle y comen de la basura, queda claro que para todo tipo de delincuencia este es el insumo más fácil de obtener. En veinte años del sistema, la delincuencia recibió toda la “materia prima” que podía utilizar. El problema inmediato es cuántas de esas víctimas de la circunstancia política son recuperables para una vida normal en la sociedad.

Volviendo al tema, queda claro que cualquier acción violenta contra ese hormiguero de grupos delincuentes en el que se ha convertido Venezuela, obliga a Padrino López a actuar con cautela. Si le puede servir de consuelo, en estos casos que para los sistemas comunistas no son nada nuevo, la reeducación suele ser un remedio positivo si está acompañada de oportunidades de trabajo y remuneración. Pero la primera medida, tanto en la URSS como en Cuba, fue apresar o expulsar a los realengos.

Considero que el caso de Venezuela es muchísimo más fácil de solucionar, porque bastaría con enderezar la economía para destruir el siempre azaroso intento de buscar otros derroteros. Además, existe en este momento, en Venezuela, un ambiente de esperanza que terminará arrastrando en la vía de la superación a más de uno, quizás cansado del eterno “resuelve”.

Lo que veo imprescindible es que la primera pesca de los peces – fuesen gordos o sardinas- tendrá que ser acometida por la Fuerza Armada. Así que o te decides, Vladimir, o alguien lo hará por ti y no creo que te guste. Escucha bien: quien debe hacerlo es un venezolano, nadie más que un venezolano y la vida y tu carrera te colocaron a ti.

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Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

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