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RAFAEL POLEO: La respuesta meramente retórica a la presencia en Venezuela de aviones rusos inquieta a los venezolanos que no se baten sólo por su libertad, sino por el destino de Occidente.

Dudas razonables

Por RAFAEL POLEO

Quienes estamos comprometidos con la Cultura Occidental y no concebimos la vida bajo otro código –porque sólo esa nuestra cultura considera la libertad como “el mayor bien que Dios entregó al hombre, Cervantes dixit-, tenemos poderosas razones para andar preocupados por el retroceso de Estados Unidos y Europa frente a Rusia, China y el fundamentalismo árabe. El Caso Venezuela es sólo un caso particular de esa realidad objetiva que puede apreciarse tendiendo la mirada de la Guerra Fría a esta parte.

Espero que los cretinos cortados con la misma tijera conque cortaron a Jaime Baile no interfieran en la comprensión de lo que voy a decir, pero este retroceso tiene que ver con la suicida cuan ridícula sacralización del enriquecimiento en dinero –hay otro enriquecimiento, el existencial- como objetivo del esfuerzo humano, y con la exagerada fragmentación del poder que inevitablemente amenaza al sistema democrático –todo bienestar tiene su lado problemático. Por la primera debilidad ha ocurrido que por codicia se cometan graves errores, como fue dar rienda suelta a la expansión económica de China, y por la segunda, que la competitividad al uso y el protagonismo mediático impidan a los políticos llegar a acuerdos que permitan una defensa eficaz de los valores occidentales.

De lo anterior se deriva el revés psicológico (así, con pe), propinado por Rusia a Estados Unidos cuando responde a la declaración americana de que se está en disposición de llegar a la acción armada, razón suprema en este tipo de conflictos. Después que el  número uno del ejército ruso aterrizó en Maiquetía para asegurarle a Maduro que Putin no permitiría a Trump emplear el recurso supremo, Guaidó, la Unidad y los obispos han tenido que hacer de tripas corazón para mantener la moral de una población agotada por los vejámenes, la enfermedad y el hambre, haciéndonos recordar lo que dijo creo que Ramón de Campoamor o alguien por el estilo: “Ya ni en la paz de los sepulcros creo”.

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Rafael Poleo

Director -Editor del diario El Nuevo País. Fundador de la Revista Zeta. Presidente del Grupo Editorial Poleo. Periodista. Analista político.

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