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ALFREDO MICHELENA: El efecto Venezuela

ALFREDO MICHELENA

El efecto Venezuela

 La vuelta a la democracia en Venezuela pasa por entender su carácter geopolítico en un marco mundial. Hay que agradecerles a nuestros solidarios vecinos por su acogida a los millones de venezolanos. Así como por las acciones diplomáticas y políticas emprendidas. Pero hay que ir más allá, pues si no se derrota el castrochavismo, en Venezuela este continuará expandiéndose por toda la región.

       Por ALFREDO MICHELENA

Chávez todavía estaba vivo y ya muchos se preguntaban qué pasaría en el vecindario cuando la lluvia de petrodólares (y petróleo) se acabará. Han pasado seis años de su muerte y desde hace varios años podemos contestar esa pregunta. Una de las mayores preocupaciones es qué harían los países que no recibieran petróleo subsidiado (Petrocaribe) y cooperación no reembolsable (ALBA) cuando el maná que nos caía del cielo  parara. Como vemos no ha habido mayores crisis, a excepción de Nicaragua y de manera oculta en Cuba.  Todos los demás aprovecharon esta golilla e impulsaron sus economías o al menos no entraron en crisis.

Lo paradójico es que la crisis la vivimos los venezolanos, no las pequeñas islas del Caribe o los miembros de la ALBA en Centroamérica.  Es que la caída del comercio, de la cooperación financiera, de los barriles de petróleo, etc. fue un proceso gradual a lo que en cierta medida esas sociedades pudieron adaptarse. Unas mejor que otras.

Después del boom petrolero que vivimos, el único entre los países petroleros que entró en una catastrófica crisis fue Venezuela.

No vale la pena recordarnos la profundidad de la tragedia que sufrimos quienes estamos adentro y quienes estamos afuera. Una tragedia que nos apabulla de tanto en tanto, pero que no nos ha derrotado. El espíritu de una lucha que ya lleva 20 años sigue allí, en cada corazón, aunque millones de compatriotas hayan huido de esta catástrofe. De los cuatro millones de venezolanos que han salido del país, tres millones se han ido en estampida en los últimos años. Y ese efecto sí que se ha sentido en la región.

Mucho han hecho nuestros vecinos permitiendo que cientos de miles de venezolanos sean acogidos en sus tierras. Claro que es duro y que hay cierta xenofobia, como la que tuvimos nosotros cuando nos inundaron los migrantes foráneos.  Colombia, el país que mayor acogida nos ha dado fue objeto de nuestra xenofobia en sus ciudadanos cuando siempre los acusábamos de pillos. Gracias a Dios entendimos lo honesta que era la inmensa mayoría. Y esperamos que así sea con los venezolanos en el vecindario.

Nunca habrá suficiente agradecimiento por compensar, por asumir la responsabilidad que el régimen, el estado fallido venezolano, no ha podido. Es decir, dotarnos de servicios, asegurarnos salud, educación y alimentación. Tampoco por la posición que han tenido contra el régimen en lo referente al cercamiento diplomático y político que está poniendo presión sobre él.

Pero hay mucho espacio para avanzar en términos de sanciones a individuos y en especial sobre las finanzas del régimen, que es donde duele.  Quizás hay en el fondo un cierto antiamericanismo que les impide a algunos líderes emparejarse con lo que vienen haciendo los estadounidenses.

Pero hay que entender que esta lucha tiene talante geopolítico. En Venezuela nos estamos jugando el futuro de la región y quizás de las Américas y de occidente. Es que si no se derrota al castrochavismo este continuará expandiéndose por toda la región. Me dirán que estoy exagerando, pero si una pequeña y empobrecida Cuba pudo expandir su influencia por el continente, imagínense que haría esa troika maligna de Cuba, Venezuela y Nicaragua, en algunos años. Estos países lo han entendido y se han cobijado bajo el ala rusa. Tanto que Rusia está mostrando su apoyo militar al régimen e incluso está advirtiendo a países, caso de Colombia, que no se le ocurra invadir Venezuela. Lo que confirma el carácter geoestratégico de la lucha que se da en Venezuela.

El objetivo de nuestros vecinos es el retorno de la democracia en Venezuela y no me cansaré de agradecérselo. Pero esto será muy difícil si no entendemos que el reto es geopolítico. Que hay que extirpar del continente estas dictaduras de izquierda que se venden como redentoras y terminan sometiendo a sus ciudadanos. Y que son apoyadas por Rusia, China, Irán y otros gobiernos dictatoriales.

Al igual que en la Guerra Fría, las democracias deberán tomar bandos, lo que no supone una rendición incondicional al hegemón (que existe con todos sus defectos) sino una opción por la defensa de la libertad y los derechos fundamentales de los ciudadanos. Ya sabemos de la inutilidad de no alinearse. Como lo demuestra el grupo de los “no alineados” que apoya a Maduro. El efecto Venezuela es y será la expansión del castrochavismo.

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