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JURATE ROSALES: Agua hay, falta sacarla

JURATE ROSALES

Agua hay, falta sacarla

 ***Calificados profesionales de la ingeniería como Luis Rosales vieron la necesidad de aprovechar el agua subterránea existente la Ciudad Universitaria para los tiempos de escasez.

Por JURATE ROSALES

Cuando Caracas sufre de ausencia de agua en las tuberías, llegó el momento de recordar que Venezuela, y Caracas en particular, sigue siendo uno de los lugares donde más hay agua por sacar, limpiar y aprovechar. No puedo sino abrir las memorias de mi esposo, el ingeniero Luis Rosales, fallecido hace pocos meses, quien dejó para una pronta edición sus memorias relativas a la construcción y posteriormente mantenimiento de la Ciudad Universitaria de Caracas. En materia de las aguas subterráneas existentes debajo de la Ciudad Universitaria, sus palabras son ahora una guía para el futuro de la ciudad.

Cito un breve extracto de esas memorias, todavía inéditas. Son las palabras de un experimentado profesional de la ingeniería, quien fue uno de los constructores de la Ciudad Universitaria de Caracas y posteriormente fue (durante diez años) su custodio, en el cargo de Director de Mantenimiento de la UCV:

Estaba hablando de los drenajes de la Ciudad Universitaria que en la práctica y con facilismo se conceptuaron todos hacia el río Guaire. Lo que se llevaba al río El Valle iba de todos modos a parar al Guaire. De ahí surge también, dadas las condiciones del suelo, la posibilidad de disponer de un nivel freático alto y abundante. Efectivamente, en la Ciudad Universitaria están cinco pozos de aguas extraídas del suelo, esto significa que hay bastante agua debajo, que puede perfectamente cambiar más abajo de los niveles de apoyo actuales, las condiciones de sustentación.

Los ríos adyacentes permean el agua hacia el suelo, los niveles se elevan y también se reducen las condiciones del clima exterior. Pero disponíamos de un pozo de agua abundante en el Estadio Olímpico, sistema que accionábamos semanalmente y enviábamos un gran chorro de agua para limpiar. Era bastante agua, lo que se sacaba era impresionante.

También, en la antigua zona de estacionamiento de los Estadios había otro pozo, el que más daba agua sin inconveniente alguno. Allí se llenaban los camiones cisterna que teníamos, uno de cinco mil y otro de ocho mil litros, con los cuales hacíamos el riego de las zonas verdes, de modo de evitar el uso del agua del acueducto, que también estaba instalada con tuberías de riego y aspersores que eran de más fácil manejo.

En la zona de la carpintería había otro pozo para extracción de agua del subsuelo. Ahí se llenaban los camiones cuando se alternaban los usos de los pozos. Este pozo creo que todavía existe y está al lado de la avenida, frente a la antigua empresa Cars.

Otro pozo está en el Jardín Botánico, su distribución permite el uso de puntos de servicio para el riego de jardines especiales, pero tiene el inconveniente de que el agua que sale viene contaminada con la del río Guaire, que todavía no ha sido filtrada por Jacqueline. Estos puntos de agua, llevan manuales. Repito, en el Jardín Botánico, los chorros de agua que provienen del pozo están pintados de rojo, o estaban, no sé cómo estarán ahora. Esto indicaba que las aguas no eran potables, debían ser solo para riego y no para uso humano.

El recorrido del área por ubicación de los pozos da una idea muy explicativa. Están prácticamente rodeando a la Ciudad Universitaria por el lado de los ríos Guaire y Valle, lo que indica que debajo del suelo hay agua. Con lo cual, no solamente existe agua en el subsuelo de esa zona de la universidad, sino que también está contenida y está alimentada. No se asusten, de todos modos, esa condición nos permite usar el bien por muchos años más.”

En otro capítulo de sus memorias, el ingeniero Rosales reitera que la Ciudad Universitaria posee aguas subterráneas. Cito:

Es importante tomar en cuenta, con relación a la posibilidad de afectación a la sustentación de los edificios, que en la Ciudad Universitaria los niveles freáticos son determinados por la permeabilidad de los terrenos a las aguas de los ríos Valle y Guaire. Por ejemplo, en los planos debe haber indicaciones de los pozos de extracción que hay en la Ciudad Universitaria, eran cinco, uno dentro del estacionamiento del Estadio de Fútbol, otro en el Estadio de Béisbol, otro en el Jardín Botánico y otro en la zona de la carpintería de mantenimiento, al lado de la av. Roosevelt. Además, hay un pozo que está desmantelado, al lado de la autopista del Este que viene del Fuerte Tiuna, y ese pozo es prácticamente inservible, por no poder cuidarlo dado el sitio donde quedó cuando se hizo esa autopista.

O sea, que debe haber influencia de los niveles de agua del subsuelo en las zonas internas de la universidad. Recuerdo que se quedaron en mantenimiento cinco proyectos con estudios y planos con la idea de aprovechar las aguas de los pozos para un futuro de escasez. Dónde están esos proyectos, no sé, pero recuerdo que estaban en los archivos de mantenimiento.

Mi esposo, el ingeniero Luis Rosales, perteneció a la edad de oro de la Venezuela de la segunda mitad del siglo XX, cuando una generación culta y altamente preparada de venezolanos, construía y cuidaba un país que había llegado a ser el más democrático y productivo de América del Sur. Esperemos que pronto lo vuelva a ser y que el legado, consejos y previsiones de personas como Luis Rosales sirvan, no sólo de ejemplo, sino para seguir tomando en cuenta los consejos y previsiones dejados por la generación que soñó y trató de construir un país modelo.

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Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

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