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JAIME GRANDA: Odebrecht y la doble moral

JAIME GRANDA

 Odebrecht y la doble moral

 ***Aunque los sobornos en Venezuela son mayores que en el resto del continente, en este país no hay un solo detenido por escándalo de firma brasileña.

 Por JAIME GRANDA

El Departamento de Justicia de Estados Unidos desató en diciembre de 2016 lo que bautizaron como Escándalo Odebrecht, una red de sobornos desde una empresa brasileña por monto aproximado de 800 millones de dólares en 12 países de América Latina.

La empresa brasileña tiene actividades de ingeniería y construcción, además de la manufactura de productos químicos y petroquímicos. Fue fundada en 1944 en Salvador de Bahía por el ingeniero Norberto Odebrecht y hasta 2015 fue dirigida por su nieto Marcelo Odebrecht.

Esta empresa brasileña ha estado presente en toda América, incluyendo los Estados Unidos; África, Europa y el Medio Oriente, pero los grandes titulares los ha ganado debido a pago de comisiones a cambio de contratos de obras civiles públicas entre 2001 y 2016 en casi toda América Latina.

Como consecuencia de las revelaciones de esos sobornos, en Brasil está preso el expresidente Luiz Inacio Lula da Silva, y sus sucesores Dilma Rousseff y Michel Temer salieron del poder por razones similares. Son varios los que cobraron coimas.

En Perú, los sobornos de Odebrecht acabaron con la reputación de los últimos cinco presidentes, entre ellos Alan García, quien ocupó el cargo en dos mandatos con el apoyo del legendario partido Alianza Popular Revolucionaria Americana (APRA), fundado por Víctor Raúl Haya de la Torre. Ante la presión de las acusaciones, Alan García se suicidó el pasado miércoles 17 de abril.

El escándalo Odebrecht ha mostrado totalmente el enorme daño de la alta politización, el oportunismo político y la ineficiencia de las instituciones en América Latina, lo que ha elevado el nivel de impunidad con todas las consecuencias para las mayorías del continente.

En ese triste escenario, Venezuela sobresale negativamente y no es solamente culpa del actual régimen, cuyo proyecto socialista se instaló debido al atraso funcional en las instituciones públicas y los partidos políticos.

Aunque a Venezuela correspondió la mayor cantidad del dinero entregado por la firma brasileña a funcionarios y otros políticos por sobornos, en este país no hay ningún detenido ni hay una investigación seria sobre los graves acontecimientos.

Lo más llamativo de Venezuela es que ese caso de corrupción se diluye porque en este país petrolero hay hasta doble moral.

Hay dos presidentes, dos parlamentos, dos tribunales supremos de justicia y dos fiscales generales.

A pesar de todo lo revelado por voceros de la empresa ante los tribunales de Brasil sobre lo pagado en Venezuela, incluyendo al actual y al anterior ocupante del Palacio de Miraflores, el gobierno se mantiene porque el TSJ en el exilio perdió sus diligencias cuando se topó con los opositores involucrados, y el TSJ radicado en el país ni habla de eso.

La doble moral de unos y otros queda en evidencia con el tratamiento que recibe, por parte del gobierno y de la oposición, la Fiscal General Luisa Ortega Díaz, quien reveló todo lo que los voceros de Odebrecht le confirmaron en visita a Brasil. Todo lo que sería suficiente para sacar del poder al actual mandatario se quedó en el camino para salvaguardar la reputación de los líderes opositores que hicieron negocio con el dinero del consorcio extranjero. La doble moral termina afectando, como siempre, al pueblo, porque hay decenas de obras sin concluir y no hay institución, dentro y fuera del país, que castigue los delitos comprobados.

@jajogra

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