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ANDRES OPPENHEIMER: ¿Se puede hablar de golpe?

¿Se puede hablar de un golpe?

 ***Tras señalar que en Venezuela está claro que hubo un levantamiento militar, el periodista Oppenheimer afirma que no puede haber un “golpe” contra una dictadura que surgió de un golpe contra la Constitución.

 Por Andres Oppenheimer

El levantamiento militar anunciado el martes en la mañana por el Presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Juan Guaidó, fue calificado por el régimen de Nicolás Maduro como un “intento golpista”. Pero como me dijo Guaidó en una entrevista, hay varias razones por las cuales una rebelión militar contra un régimen inconstitucional no puede ser llamado un “golpe”.

He aquí algunos datos que deben ser recordados al describir lo que sucedió en la mañana en Caracas, cuando Guaidó y el líder opositor Leopoldo López —quien había sido liberado de su arresto domiciliario por soldados que lo apoyan— fueron a una base militar y declararon la “fase final “de su esfuerzo por restablecer el orden constitucional en Venezuela.

Primero, Maduro se convirtió en un dictador absoluto en enero de 2016, cuando despojó a la Asamblea Nacional controlada por la oposición de prácticamente todos los poderes. La oposición había ganado las elecciones legislativas de diciembre de 2015 por una avalancha de votos, a pesar de leyes electorales injustas, el uso masivo de recursos estatales y la censura a la prensa por parte del régimen de Maduro.

En segundo lugar, Maduro llenó el Consejo Nacional Electoral de rectores títeres de su régimen para evitar cualquier futura victoria electoral de la oposición. El nuevo CNE madurista convocó a una elección fraudulenta y creó un congreso paralelo con legisladores oficialistas, llamado Asamblea Constituyente.

En otras palabras, Maduro usurpó los poderes constitucionales del Congreso y creó su propio poder legislativo.

Tercero, Maduro se reeligió a sí mismo para un nuevo período en el cargo en una elección fraudulenta el 20 de mayo de 2018, sin permitir observadores internacionales creíbles y después de prohibir que los líderes opositores más importantes de Venezuela se presentaran como candidatos.

Cuarto, Maduro se proclamó ilegalmente presidente para un nuevo mandato presidencial el 10 de enero de 2019, a pesar de las advertencias internacionales de que hacer tal cosa sería inconstitucional.

Casi de inmediato, más de 50 países, incluidos Estados Unidos, Brasil, Colombia, Argentina y prácticamente todos los 28 miembros de la Unión Europea, declararon a Maduro como presidente ilegítimo y reconocieron a Guaidó como “Presidente Interino” para convocar a nuevas elecciones.

En una entrevista la semana pasada, Guaidó me dijo que un levantamiento militar para defender la Constitución era uno de los principales escenarios para la restauración de la democracia en Venezuela. Los otros dos escenarios principales que citó son que Maduro dimita bajo la presión de manifestaciones antigubernamentales, o una intervención militar extranjera.

Cuando le pregunté sobre su escenario de levantamiento militar, Guaidó me dijo que “sería una transición ‘sui generis’, muy al estilo de lo que ocurrió en Venezuela en 1958”. Agregó que en esa ocasión, “un grupo de militares venezolanos dijo ¡No más! “.

El 23 de enero de 1958, miembros de las fuerzas armadas de Venezuela derrocaron al dictador, general Marcos Pérez Jiménez. Un gobierno de transición asumió el cargo y celebró elecciones democráticas en diciembre de ese año, que fueron ganadas por Rómulo Betancourt. Al día de hoy, el enorme barrio 23 de enero de Caracas, lleva el nombre del día de la destitución de Pérez Jiménez.

En la entrevista, Guaidó me dijo que no descartaba una salida de Maduro “con un respaldo o cooperación internacional”. Cuando le pregunté si eso no equivaldría a una intervención extranjera que daría munición propagandística a los partidarios de Maduro, Guaidó me dijo, refiriéndose a la presencia de militares rusos y cubanos, que “ya hay una intervención extranjera” en Venezuela.

Guaidó me dijo que Maduro “muchas veces denunció injerencia e intervención (de Estados Unidos), pero resultó siendo Maduro el que facilitó no solo la llegada de estos dos aviones (militares rusos), sino también la presencia cubana a nivel de inteligencia y contrainteligencia”.

Dos aviones militares rusos aterrizaron en Venezuela el 24 de marzo, transportando a unos 100 militares y 35 toneladas de su equipo. “Es muy grave, porque ingresaron aviones militares a suelo venezolano sin autorización del Parlamento, que es el único que puede autorizar misiones militares en Venezuela, de cualquier característica o cualquier rango”, me dijo Guaidó, refiriéndose a la Asamblea Nacional.

Cuando le pregunté cuántos cubanos cree que hay en su país, Guaidó dijo que su número ha variado entre 20,000 y 40,000, “incluyendo entre 2,000 y 2,500 que son solo destinados al seguimiento y persecución a las fuerzas armadas” de Venezuela.

El gobierno de Venezuela dijo que estaba sofocando un intento de golpe de Estado por parte de “traidores” militares después de que Juan Guaidó convocó a un levantamiento militar en un video que lo mostró rodeado de soldados.

Sobre la “neutralidad” del presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, en la crisis política de Venezuela, Guaidó me dijo que “esperamos más” de México.

Añadió que aunque México “no quiere fijar postura” con respecto a la directiva de la Constitución venezolana según la cual cuando hay un vacío de poder constitucional el Presidente de la Asamblea Nacional debe asumir provisoriamente las funciones presidenciales y convocar a nuevas elecciones, “esperaríamos que por lo menos haya un respaldo a la causa” de la democracia y los derechos humanos en Venezuela.

Mientras escribo esto, no está claro si el levantamiento militar liderado por Guaidó tendrá éxito, o será sofocado en cuestión de horas, y sus líderes arrestados o asesinados.

Pero lo que está claro es que lo que pasó en las últimas horas en Venezuela puede ser llamado un levantamiento militar, o una rebelión militar, pero no un intento de “golpe”. No puede haber un “golpe” contra una dictadura surgida de un golpe contra la Constitución.

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