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JURATE ROSALES: Extraña repetición de una historia conocida

Extraña repetición de una historia conocida

***Hace 28 años se repitió en Lituania la misma historia que vivimos este 30 de abril: civiles desarmados que manifestaban murieron tras ser embestidos por un tanque soviético, cuando el país trataba de consolidar su declaración de independencia.

Por JURATE ROSALES

 La aparición este 2 de abril del Alto Mando Militar venezolano en horas de la madrugada y en Fuerte Tiuna, explicando que controla la situación del país, es idéntica a lo que hace treinta años observábamos cuando las tropas soviéticas (comunistas) clamaban que siguen controlando mi país, Lituania. Tuve por un momento la impresión de lo visto mucho antes. Hasta en la similitud del uniforme de campaña “made in Russia” conseguí reminiscencias.  La única diferencia era que los miembros de todo ese “alto mando” se veían  tan gordos, que parecían una neveras ambulantes, cuando el resto de la población padece hambruna.

Es que no puedo evitar la impresión de una repetición de lo que ya he visto mucho antes. El fin de la Unión Soviética –aquel inmenso imperio que había esclavizado decenas de naciones y parecía inamovible– se inició sorprendentemente con una imagen idéntica a la del arrollamiento con una tanqueta de unos manifestantes en Caracas, este pasado 1º de mayo.  Si la historia ha de enseñarnos algo, es que ese hecho marcará el fin de los 20 años del chavismo en Venezuela. La imagen de un ser humano triturado bajo las ruedas de la tanqueta quedará para siempre como el símbolo de un sistema que destruye sin miramientos al ser humano.

Nunca pensé que vería repetirse esa historia de manera tan idéntica, después de haberla visto ya una vez hace 28 años. Fue cuando en mi país, Lituania, una manifestación de civiles fue embestida y arrollada adrede por un tanque soviético, muriendo gente triturada bajo las orugas del tanque que arremetió contra un grupo de manifestantes desarmados. En esos días de enero de 1991, Lituania trataba de consolidar su declaración de independencia de la Unión Soviética y el Kremlin había enviado desde Moscú fuertes contingentes militares con orden de someter a la rebelión en la pequeña nación. Era una invasión extranjera comunista, fuertemente armada, contra una población de civiles desarmados, salidos a la calle para defender su libertad. Tras días de represión y rebelión popular, una noche en que los civiles estaban rodeando con una vigilia nocturna la torre de emisión de la TV nacional lituana buscando protegerla, fueron atacados por una patrulla militar soviética y uno de los tanques embistió adrede a los manifestantes.

Los resultados inmediatos fueron 13 muertos, 165 heridos de los cuales 26 fueron graves. Este evento había sido precedido de semanas con manifestaciones exigiendo la salida de la ocupación soviética y fue seguido con otras semanas en que las confrontaciones entre civiles desarmados y militares armados multiplicaban los enfrentamientos. Por turnos, cada grupo filmaba sus declaraciones afirmando que estaban –también por turnos– al mando del gobierno.

Sin embargo, el desenlace ya era inevitable porque las fotos de gente arrollada bajo las orugas de un tanque daban la vuelta al mundo. Ya no había declaración que pudiese tapar el impacto de la imagen. Tras un período de enfrentamientos que duró varios meses, Lituania terminó siendo el primer país del conglomerado soviético en haber reconquistado su independencia y recobrado la libertad. El desmoronamiento del imperio comunista que había esclavizado a decenas de naciones, empezó ese día.

Viéndolo ahora bajo una distancia de casi tres décadas y analizando lo ocurrido entonces, observo que el punto de quiebre fueron esas imágenes del arrollamiento de seres humanos con un tanque. Las fotos de ese hecho fueron difundidas en aquel momento en el mundo entero y de allí ya no hubo marcha atrás.

Viendo ese ejemplo, trato de medir ahora el impacto del video que fue filmado en Caracas, mostrando la tanqueta que persigue a los manifestantes buscando triturarlos bajo sus ruedas. Considero que el impacto se repite. Me pregunto si también representará un punto de quiebre, sobre todo en la opinión pública mundial. Cualquier intento de minimizar la impresión que causa el video con expresiones como el infeliz comentario de que “no debía colocarse bajo esas ruedas”, no hará sino aumentar la indignación de unos y forzar el vergonzoso silencio de otros.

El chofer que manejó la tanqueta con la que daba vueltas buscando arrollar a los manifestantes, lo cual logró, habrá hecho un gran favor al gobierno dirigido por Juan Guaidó, porque después de esa prueba visual de lo que su lucha enfrenta, habrá un argumento irrebatible para exigir una reacción internacional frente a un militarismo asesino.

Finalmente, para terminar recalcando el paralelo con Lituania en 1991, es interesante ver los medios que fueron los primeros en denunciar el hecho en aquella época. El “New York Times” tituló “Tanques soviéticos en Lituania: 19 muertos”. El “Washington Post” puso un titular timorato: “Moscú utiliza militares y tanques para sofocar disturbios en Lituania”. La “BBC” publicó: “Derrame de sangre junto al edificio de la TV lituana” y después de muchos años llama la atención la precisión hoy perdida de esa agencia que fue la que informó: “Por lo menos 13 personas perdieron la vida y 140 fueron heridas durante la agresión militar soviética en la capital lituana. Moscú sigue intentando impedir el esfuerzo de los Países Bálticos para conseguir su libertad. (…) Las fuerzas militares rompieron la barrera de un millar de personas desarmadas junto al edificio de la radio y TV lituana a las 2:00 am, hora local. Los militares rompieron las ventanas y agredieron a los civiles solamente armados de palos. Las cornetas difundían “Lituanos, no se resistan. Su gobierno los traicionó. Váyanse a casa con sus mujeres y niños”.  El periodista de la “BBC” subraya que los lituanos no retrocedieron y el desigual enfrentamiento duró hora y media.

¿Les suena conocido? ¿Verdad que la historia se repite? Sólo falta agregar que, viendo ese antecedente histórico, es factible considerar que Venezuela pronto se verá libre de sus invasores, porque no veo diferencia alguna entre ambas situaciones, considerando la presencia rusa y cubana que parecen emular aquel pasado viejo de treinta años.

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Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

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