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JAIME GRANDA: El socialismo y los trabajadores

JAIME GRANDA

El socialismo y los trabajadores

 ***Lo que surgió para proteger al proletariado industrial de la explotación patronal, ha resultado peor que la enfermedad.

Por JAIME GRANDA

El pasado miércoles se celebró el Día Internacional del Trabajador, fecha convertida por los movimientos anarquistas, comunistas y socialistas en importante arma contra el capitalismo, la burguesía y sus éxitos en lo que pasó a ser el imperio norteamericano.

El Día Internacional del Trabajador fue aprobado en París en  1889 en un Congreso Obrero Socialista para reivindicar a los “mártires de Chicago”, ejecutados después de la huelga del 1º de mayo de 1886, en plena revolución industrial, exigiendo la ya aprobada jornada laboral de ocho horas.

El primero de mayo fue aprobado en Venezuela como feriado en 1945 por Isaías Medina Angarita, segundo presidente después de la muerte del dictador Juan Vicente Gómez.

Este día no se celebra en Estados UnidosCanadá y otros países, donde el primer lunes de septiembre es el Labor Day. El presidente estadounidense Grover Cleveland auspició la celebración en septiembre por temor a que la fecha de mayo reforzase el movimiento socialista en ese país.

El primer triunfo del socialismo, una manipulación de las ideas de Marx, llegó en octubre de 1917 con la revolución de octubre en la Unión Soviética.

En contraposición surgió en 1919 la Organización Internacional del Trabajo (OIT), cuyas siglas en ingles ILO corresponden a International Labour Organisation.

La OIT o ILO es la única agencia tripartita de la Organización de Naciones Unidas (ONU) porque reúne a gobiernos, empleadores y trabajadores de 187 Estados miembros para establecer las normas del trabajo, formular políticas y elaborar programas promoviendo el empleo digno para todos, mujeres y hombres.

Las normas de la OIT o ILO son más civilizadas que las impuestas por el deformado marxismo soviético porque cuando el Estado se convierte en empresario y enemigo del sector privado comienzan las penurias para los trabajadores.

En Venezuela, la economía del deformado marxismo soviético se complicó con la corrupción generalizada, parte del populismo manipulado por la cúpula chavista.

Venezuela es la prueba más contundente del error de politizar la economía e imponer su manejo por un Estado en manos de fanáticos improvisados.

El Estado debe servir de equilibrio entre empleadores y empleados, productores y consumidores, evitando destruir los valores del trabajo, las nuevas tecnologías, el progreso creciente y  los salarios justos.

Después de ser un país con altos ingresos petroleros y salarios diarios por encima de los 5 dólares americanos, hoy bajo un régimen con más de 100 años de atraso en materia económica, el salario de los trabajadores venezolanos, hasta ese primero de mayo, equivalía a tres dólares americanos mensuales, es decir, el más bajo del mundo.

Al ser elevado a 40 mil bolívares mensuales, equivale a 7 dólares americanos y sigue siendo un salario miserable frente a una hiperinflación que se come hasta al gobierno socialista.

En el tan insultado Estados Unidos, cada hora de trabajo vale más que un mes de trabajo en Venezuela.

De acuerdo con estudio comparativo publicado por NotiActual, en abril de 2019 en América Latina, Costa Rica aparece con el mejor salario básico equivalente a 521 dólares americanos. Los últimos puestos corresponden a Cuba con USD 29 y Venezuela que lo subió a menos de USD 8 desde el miércoles.

Es evidente que lo que surgió para proteger al proletariado industrial de la explotación patronal, no es civilizado y ha resultado peor que la enfermedad.

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