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JAIME GRANDA: La espada corruptora

La espada corruptora

 ***Venezuela tendrá que dedicar muchos esfuerzos para limpiar la mala imagen que los corruptos socialistas le han creado.

JAIME GRANDA

Agenda Abierta – JAIME GRANDA

Muchas personas, sobre todo chavistas, no entienden por qué en Venezuela los productos alimenticios siguen subiendo de precios si el gobierno abrió transacciones bancarias con monedas extranjeras.

Se dijo que la hiperinflación se debía al prolongado control cambiario y al dólar paralelo que el gobierno denunciaba como una conspiración capitalista.

Ahora en Venezuela fueron autorizadas transacciones interbancarias, operaciones de compra y venta de monedas extranjeras por personas naturales y jurídicas del sector privado. La inflación ha bajado, el BCV volvió a mostrar indicadores, lo que no hacía desde 2016, y esta semana el dólar americano valía entre 5.780,90 y 6.082,29 bolívares.

Sin embargo, los precios de alimentos, medicinas y otros productos básicos siguen subiendo y el salario mínimo de 40 mil bolívares mensuales quedó rezagado.

El gobierno sigue culpando al imperialismo, pero comenzó a admitir que la corrupción impune ha complicado al socialismo obsoleto en materia económica.

La corrupción ha fragmentado al chavismo desde la muerte del comandante barinés y el ascenso de su heredero impuesto por Cuba.

Aunque una parte del gobierno intenta corregir viejos errores, advertidos por los pragmáticos chinos, la corrupción en puertos, aeropuertos, carreteras y ministerios eleva precios de alimentos. El consumidor final tiene que pagar lo que los productores nacionales dejan en alcabalas y los importadores en puertos y aeropuertos a funcionarios que mejoran sus bajos salarios con comisiones ilegales. Toda escasez estimula la corrupción. La gasolina no es excepción. La corrupción muerde incluso a la ayuda humanitaria.

La corrupción se aprovecha de la envidia inculcada a los fanáticos socialistas en contra de los empresarios y productores exitosos a quienes arrebatan sus empresas que terminan desmanteladas.

Esa es la suerte corrida por Agroisleña, expropiada en 2010, cuando cumplía 52 años de exitosa gestión compartiendo  con los productores agrícolas a quienes apoyaba con créditos para sus maquinarias, la oportuna entrega de semillas y demás apoyos que garantizaban buenas cosechas.

Así ha pasado con muchas otras empresas y el odio sigue vigente porque no han podido destruir al emporio famoso por la harina de maíz y otros productos identificados con el paladar venezolano.

Esos fanáticos quebraron a PDVSA y con ello han arruinado un país petrolero como Venezuela que ahora ni siquiera tiene gasolina, gas y demás derivados del crudo.

Con el socialismo extendido en parte de América Latina con el dinero petrolero de Venezuela surgieron fortunas en cada uno de los países asimilados, donde hay detenidos e investigados.

Lamentablemente, en Venezuela la corrupción sigue mandando y son muchos los chavistas que han salido del gobierno por denunciar esas malas mañas y se dice que hasta las conversaciones entre gobierno y oposición para buscar salida a la grave crisis han sido salpicadas por la corrupción. Noruega está enterada de todo eso.

Lo cierto es que el socialismo del siglo XXI, instalado  con mucha fanfarria, y la espada que camina por América Latina han terminado en una gran corrupción que ante la falta de un sistema judicial honesto ha destruido a Venezuela y cuando se libere tendrá que dedicar muchos esfuerzos para limpiar la mala imagen que esos corruptos le han creado en todo el mundo, y recuperar la confianza que había sembrado antes de este desastre.

@jajogra

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