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JAIME GRANDA: Entre Noriega y Fidel

Entre Noriega y Fidel

 ***El caso de Venezuela en 2019 es distinto al de Panamá en 1989 y lo que recomiendan las circunstancias es una salida ganar-ganar.

Agenda Abierta – JAIME GRANDA

Muchos desean que la actual situación de Venezuela se resuelva como la de Panamá con el general Manuel Antonio Noriega entre el 20 de diciembre de 1989 y el 31 de enero de 1990, con saldo de más de 3 mil muertos.

Pero, el socialismo instalado en Cuba desde enero de 1959, después de 40 años de maniobras y estrategias fallidas, fue instalado en Venezuela con el apoyo de Rusia, y eso pone la diferencia.

Noriega era un vulgar autócrata que quiso convertir a Panamá como proyecto personal en punto clave para el narcotráfico hacia Estados Unidos y Europa.

Cuba y Venezuela forman parte de un proyecto mundial que, al parecer, los gobernantes norteamericanos  subestimaron en sus inicios, a pesar de los daños causados por la migración cubana, y que en octubre de 1962 descubrieron que el comandante Fidel Castro permitió la instalación en Cuba de bases soviéticas de misiles nucleares de alcance medio. Una amenaza peor que la de Noriega.

Es evidente que la “Operación Causa Justa” contra el general Noriega fue más efectiva que todas las sanciones, políticas y económicas, en contra del régimen cubano. Gracias a esa operación militar, Panamá es una nación libre y próspera, mientras Cuba sigue pobre y atrasada, con su gente sufriendo privaciones que ahora lucen menores que las que sufren los venezolanos.

El gobierno de Fidel Castro fue la cabeza de playa instalada por la Unión Soviética y su proyecto anticapitalista para emprender nuevas operaciones en el continente americano.

Rusia está cosechando lo que la Unión Soviética sembró desde Cuba y el petróleo venezolano le permitió extender sus dominios por América Latina, aunque la corrupción le ha estropeado el proyecto.

Rusia y China han acordado sustituir al equipo corrupto que desde Venezuela afecta parte de sus proyectos  e inversiones en América.

Cuando el asesor de seguridad de la Casa blanca, John Bolton, insta al ministro de Defensa de Venezuela a no dejarse arrastrar por un dictador obsesionado únicamente con el poder, olvida  todo eso y olvida que los militares venezolanos ya no dependen del Pentágono para pertrechos y preparación, sino de Rusia.

El propio presidente norteño cayó en las trampas de la guerra no convencional de informaciones, desinformaciones y noticias falsas.                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                                           El martes pasado, la Federación de Rusia desmintió y negó una supuesta retirada militar de Venezuela, según afirmó el presidente Donald Trump el pasado lunes en su cuenta de Twitter y eso debilita su credibilidad y muestra a un imperio  desorientado.

Nada de eso debe obviarse. Eso obliga a una salida pacífica en Venezuela y a una negociación en la que ninguna de las partes puede aspirar a ganarlo todo. Las circunstancias imponen lo que se denomina una negociación sobre la base de ganar-ganar. Lo demás es parte de la guerra de desinformación que favorece al grupo que todos quieren sacar del poder. A ese grupo le interesa seguir ganando tiempo y por eso gasta bastante dinero en manipulaciones.

@jajogra

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