fbpx
ColumnistasInternacionalesNacionales
Destacados

JURATE ROSALES: Venezuela vista –por fin honradamente– desde Francia

Venezuela vista –por fin honradamente– desde Francia

JURATE ROSALES

Ventana al mundo – JURATE ROSALES

 Ignoro cuál es la tendencia política del autor. Le observo la clásica tendencia europea de temer el avasallamiento norteamericano, olvidando la imperiosa necesidad de formar filas del Occidente frente al crecimiento del Islam y China; pero saludo al leer -por fin- una voz bien informada sobre el caso de Venezuela. Observo que en la editorial política del diario francés “Libération”, su redactor en Jefe, Laurent Joffrin, ha roto la tendencia que desde el entusiasmo inicial de hace 20 años por la exótica figura de Hugo Chávez, tenía obnubilada gran parte de la prensa francesa en relación a Venezuela. La nota editorial del 8 de junio de la “Libé” tiene la virtud, cada vez más rara en el mundo,  de reflejar con precisión lo que los venezolanos que todavía viven en Venezuela experimentan diariamente.

Tengo que hacerle a Laurent Joffrin un sólo reproche: al observar la fidelidad con la que en pocas palabras abarcó el conjunto de los surrealistas escenarios de un país destruido sin que promedie una guerra, quedó corto en la cifra de la población que huye de la destrucción y de una hambruna inaudita en este continente y en nuestro siglo: en su artículo señala que 2 millones de venezolanos huyeron de su país. Debo corregirlo: la última cuenta sacada oficialmente  por las oficinas de las Naciones Unidas es de 4 millones de venezolanos que buscan, muchos a pie, refugio en los países vecinos. Cifra tanto más trágica en cuanto que, antes de la instauración del sistema chavista, Venezuela era el país más adelantado de América del Sur y recipiente de una inmigración europea -portuguesa, española e italiana- venida en busca de mejores condiciones de vida que la que tenían en su país natal.

Así que para reflejar la actual tragedia de los venezolanos, expresada en la dolorosa separación de las familias en las que los jóvenes tratan de salvar la vida para luego enviar víveres a los padres que quedaron, es tan exacta la descripción que hace el periódico Libération, que me permito con su venia traducir para los lectores venezolanos el texto completo de su editorial. Cualquier venezolano reconocerá inmediatamente la precisión de cada detalle mencionado en el siguiente artículo.

Título en Libé:

“Venezuela, la esencia del populismo.

Texto:

“En esta carta ya fue citado antes un viejo chiste soviético: El partido comunista toma posesión del (desierto) del Sahara; al cabo de un año, no pasó nada; al cabo de dos años, hay penuria de arena. Esto no es un chiste en Venezuela, país con  las mayores reservas de petróleo del mundo: “Maduro toma el poder; al cabo de tres años, hay penuria de petróleo”.

“En ese país donde hay tanto oro negro como arena en el Sahara, el régimen chavista acaba de instaurar un severo racionamiento de la gasolina, lo que obliga a los venezolanos a hacer interminables colas frente a las estaciones de servicio (por lo menos en las que quedaron abiertas). Maduro acusa las sanciones –muy reales – impuestas al país por los Estados Unidos. Pero éste no es sino uno de los factores de la crisis. De hecho, el declive de la producción petrolera comenzó en 2015. La razón: la incapacidad del régimen, la corrupción y una ausencia dramática de inversiones en la producción petrolera en un país donde la gasolina es virtualmente gratis. La gasolina sigue siendo gratis, me dirá. El detalle es que ya no hay”.

“Este no es sino uno de los aspectos del “experimento chavista” que se parece cada vez más a estos experimentos que hacen a veces con ratones de laboratorio, al transformar los pobres venezolanos en cobayos del populismo de la izquierda. El gobierno publicó hace diez días las verdaderas cifras de la economía. Son cataclísmicas. El producto interno bruto se partió en dos en pocos años, una caída que hasta ahora sólo se reservaba a países destruidos por una guerra. La inflación está estimada para 2019 en la vertiginosa cifra de 10 millones por ciento. De hecho, el bolívar desapareció como moneda de cambio y de reservas. Los venezolanos huyen masivamente de esta moneda. En este país acostumbrado a una retórica anti-americana fuerte (y a veces justificada), la única moneda fiable es… el dólar, que cambian en el mercado negro a tasas prohibitivas. Las transacciones están bloqueadas o muy lentas y el control de precios no hace sino frenar la producción (los precios son regulados, pero no los costos de producción: las empresas están ahorcadas).  La población vive bajo una mortífera penuria de medicamentos y alimentos, lo que produjo el exilio de unos dos millones de personas. La gente vive la mayor parte del tiempo sin luz, debido a gigantescos cortes de electricidad, teme enfermarse por si no consigue remedios. Pasa la mayor parte de su tiempo en busca de productos de primera necesidad, sueña con el exilio y ve su porvenir truncado por la corrupción y el dogmatismo autoritario de Maduro. Un éxito ejemplar del “populismo de la izquierda”.

“La principal causa de ese desastre es conocida : la dilapidación de los ingresos por el petróleo, la impericia de la gestión por un régimen corrupto e clientelar, incapacidad de diversificar la economía indignantemente  dependiente del petróleo, y el recurso de masivos déficits para financiar el gasto público. La creación monetaria produjo una hiperinflación que falsea todas las normas de cambio y producción. Denuncian con razón las injusticias y los excesos del liberalismo. No hablan tanto de los desastres iniciados por un antiliberalismo crudo, que denigra de todas las normas elementales de la economía, cree que el déficit es una inversión, que la creación monetaria es un remedio siempre benéfico y confunde Keynes con Salvador Dalí. La economía venezolano presenta un cuadro surrealista. Para el pueblo que invoca sin cesar, es un lienzo  de Jérôme Bosch”.

Allí se lo dejo. ¿Verdad que captó correctamente todo lo que actualmente sufrimos en la Venezuela del año 2019?

Tags
Mostrar más

Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

Artículos relacionados

Close
Close