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WILLIAMS DÁVILA: Perdimos la dignidad

Perdimos la dignidad

 Avanzada – WILLIAMS DÁVILA

Estuvo en el estado Mérida el presidente Juan Guaidó. Fue un despertar de esperanza y una ratificación de cambio popular que aflora, dado la catástrofe social económica del país.

Mérida, como el país, sufre en carne propia la falta de combustible, los apagones de luz diarios, la emergencia humanitaria compleja producto de la decisión genocida del usurpador Nicolás Maduro.

Las estaciones tienen un mes sin gasolina y no saben por qué. La producción agrícola se encuentra paralizada. Punta Cardón bajó su producción de 300 mil barriles diarios de gasolina por deterioro de sus instalaciones, electricidad e insumos. 256 estaciones no están aptas para gasolina. Maracaibo es un depósito de carros. Hoy día los venezolanos no pueden movilizarse.

En mayo, el régimen del usurpador “a través de PDVSA desmintió las informaciones sobre el problema de la escasez de gasolina y las colas kilométricas que se han registrado en la mayoría de los estados del país”. Escasamente, Venezuela refina 100.000 b/d y por eso seguirá cada día agravándose la producción y distribución de gasolina.

En el 2014 se consumían 14 Kg de carne c/m y en el 2019 ese consumo bajó a 1.91 c/m. 3.2 millones de niños están riesgo de morir.

El usurpador se enriqueció mientras se robaba el dinero de la nación. PDVSA pasó de ser la más próspera en el mundo a un centro de financiamiento político.

Mientras esto sucede, el usurpador gastó 7.62 millones de dólares y 50 millones de euros para uniformes militares y para producir una subametralladora Caribe-Cavim, la cual según expertos militares a los 300 tiros se deforma. El gasto militar entre 1999-2016 fue de 5.657 millones de dólares, y en estos tiempos de usurpación 1.635 millones de dólares.

Con qué moral el usurpador habla de guerra económica y de bloqueo para justificar que los 15 niños muertos por falta de un trasplante de médula ósea en el J. M de los Ríos es por culpa de la oposición y de las sanciones.

La culpa es de la usurpación, que es incapaz de defender el Bolívar. Perdimos nuestra dignidad, ya que nuestra identidad monetaria es sustituida por el dólar y el peso colombiano.

En nuestros estados el campesino, el comerciante, el trabajador, el estudiante, etc. prefieren que les paguen en dólares o en pesos colombianos ya que el bolívar no sirve para nada.

Es una tragedia humana lo que vivimos en Mérida, por eso la gente en medio de colas kilométricas para echar combustible salió a la calle para expresar su determinación a ejercer la “insurrección mental” contra el usurpador.

Juan Guaidó está haciendo lo posible para crear un estado de “agitación” para que el pueblo en la calle proteste por la falta de gasolina, de gas, de electricidad, de comida, de plata.

Mérida siempre ha sido contestataria y ahora debemos hacerlo más. Finalizo diciendo que los hombres demasiado realistas hacen más daño que los soñadores. Jamás pecaremos con nuestros sueños de justicia, de amor, de paz y de comprensión social

¡Atacamos las ideas de la usurpación. No vilipendiamos a nadie!

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