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ALFREDO MICHELENA: La frontera: Zona Roja… rojita

La frontera: Zona Roja… rojita

 ***La frontera colombo-venezolana es un sitio donde pululan todo tipo de bandas criminales, carteles de drogas y grupos  guerrilleros. Hoy se ha intensificado su carácter de Zona Roja no solo por lo delincuencial, sino porque el chavismo ve en ella una zona de defensa y provecho político y financiero.

 Bitácora Internacional – ALFREDO MICHELENA

Mientras nuestra gente sigue saliendo por borbotones hacia el sur, en especial a través de Colombia, a ambos lados de esa frontera común se incrementa una activa presencia armada delincuencial. Allí confluyen la guerrilla del FLN y otras, incluyendo a los disidentes de lasFARC, los paramilitares, los narcos y las bandas criminales  (bancrim) de contrabandistas y extorsionadores. Y claro la FAN y los colectivos.

Zona roja

Mientras, el 23 de enero todos teníamos puestos los ojos en Cúcuta, esperando que la ayuda humanitaria entrara provocando que secciones de la FAN se apiadaran de su pueblo y permitieran su ingreso –o que incluso retaran el poder quebrando la estructura militar- lo que no sucedió. El pranato sacaba su cara más violenta al utilizar colectivos e, incluso, presos para enfrentar a nuestra desarmada población.  El cierre de la frontera para evitar el paso binacional mostró, además, al mundo cómo las guerrillas y paramilitares controlan las trochas o pasos ilegales de frontera -los “caminos verdes”.

Tanto las autoridades colombianas y por supuesto el pranato saben que a pesar de los cierres de fronteras (muy comunes mientras Maduro ha estado en Miraflores) el contrabando y la delincuencia sigue viento en popa.  Hace poco pudimos ver en Twitter un video que mostraba unas 15 gandolas de gasolina en Boca de Grita, camino hacia el Puerto  Santander, mientras en Venezuela hay una escasez que ha provocado inmensurables colas de vehículos que tienen que esperar varios días para llenar el tanque.

Es que el chavismo ha construido un buffer criminal no solo para protegerse de una invasión militar terrestre sino además para facilitar la vida de los grupos guerrilleros que azotan al gobierno de Colombia -su enemigo jurado- y como si esto no fuera poco, sacar provecho del contrabando y trasiego de drogas, minerales preciosos y otros bienes que realizan estos grupos con los que se han aliado para la “defensa de la revolución” -léase: su permanencia en el poder.

          Los elenos

Esto mismo se repite en los 2.219 kilómetros que nos separan del vecino país. Por el Arauca se observa el  paso incesante de chalanas que transportan a nuestra gente, pues el puente está vedado. Por esos lados también se muestra el panorama tétrico. Allí el control territorial lo ejerce el  Ejército de Liberación Nacional (ELN), pero en permanente competencia los disidentes de las FARC y los narcotraficantes. El gobernador del Arauca nos recuerda que esa zona es el “corredor de salida de la droga hacia el Caribe y por las Guayanas hacia Europa”.  Los elenos -del ELN-  han extendido su control, en connivencia con el régimen de Maduro hasta las bocas del Orinoco, abarcando el Arco Minero donde controlan el tráfico del oro y otros metales y piedras preciosas. Este grupo guerrillero tiene presencia en 12 estados venezolanos. Recientemente, el general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares colombianas, señalaba que casi la mitad del pie de fuerza de esa guerrilla está en Venezuela. Incluso el Grupo de Lima ha rechazado  “la protección” del gobierno de Nicolás Maduro “a grupos terroristas que operan en el territorio de Colombia”.

Recordemos que se hizo público un documento oficial confidencial (11/08/2018), firmado por el almirante venezolano Remigio Ceballos Ichaso, según el cual la FAN debe evitar operaciones militares en contra del ELN y otros grupos afines a la revolución bolivariana, por ser fuerzas aliadas.

ELN colombo-venezolano

Nuestra gente, en la desesperación de ir en busca de futuro, ha tenido que someterse a todo tipo de peligros.  No es solo la proeza de irse a pie o en autobús hasta Perú o Chile, o morir en el intento. Es que hay otros peligros que se tejen en la frontera.

Muchas mujeres caen en las garras de los traficantes de personas  que las obligan a “ejercer el sexo” para asegurarles una simple  “supervivencia”. Hace poco el Secretario de Estado de EE.UU. al hablar del tema de la trata de personas ponía como ejemplo a Venezuela.

Por su parte, muchos hombres son reclutados para las bancrim o los carteles de la droga mientras otros lo son por grupos guerrilleros, como se desprende de la memorias USB y  computadores obtenidos de estas organizaciones en combate. A este respecto, el general Alberto José Mejía, quien fuera hasta el año pasado el comandante de las Fuerzas Militares colombianas, afirmaba: la “Inteligencia militar confirma que han reclutado en sus filas a ciudadanos venezolanos, que están vulnerables por las condiciones en que llegan”. Son gente que están allí sin convicción ni entrenamiento militar, agregaba.

La Fundación Redes,  que ha venido siguiendo este tema, calcula que habría más de 15 mil venezolanos  militando en los diferentes grupos guerrilleros colombianos. Esta cifra seguramente aumentará al calcular los que han sido arrastrados por las bancrim y los carteles de las drogas. Según esta fundación hay presencia de grupos armados irregulares colombianos, entre ellos el Ejército de Liberación Nacional (ELN), las FARC, el Ejército Popular de Liberación (EPL) y más recientemente el Colectivo de Seguridad Fronteriza “en por lo menos diez estados de Venezuela.”

          La lucha por el control

Entre ellos hay una lucha por el control territorial de la frontera.  El régimen le ha dado carta blanca al ELN y seguramente a los disidentes de las FARC, agrupaciones que no solo cumplen el papel de atacar al gobierno colombiano -objetivo común- sino que son la primera línea de defensa del régimen. Una línea porosa que permite el trasiego de mercancías (en especial gasolina) y drogas, para la cual se articulan con el régimen y el cartel de los soles.

Recientemente se han dado enfrentamientos con los paramilitares (paracos), en especial el grupo denominado los urabeños, con no solo  otros paracos sino con las guerrillas e incluso con la FAN, en especial la Guardia Nacional (GN), y los colectivos.  Decenas de muertos y heridos, así como de enfrentamientos se han registrado, muchos en la prensa informal o colombiana.  Tanto el ELN como los urabeños han hecho saber que tienen al otro grupo en la mira. En este sentido el comandante  urabeño “El Paisa” anunció que vienen a reconquistar toda la zona fronteriza y les advirtió a los guerrilleros (ELN, PLN, FARC) pero también a los colectivos y la GN, que se preparen pues “Empezó la guerra y, a sangre y fuego nos estamos tomando toda la frontera”.

A mediados del mes de junio se dio una disputa territorial entre los urabeños y los rastrojos en territorio venezolano (cerca de Boca de la Grita) por el control de las rutas del narcotráfico y del contrabando, con un saldo de una docena de muertos y unos 15 heridos.

          La apertura de la frontera

Sorpresivamente, Maduro ordenó abrir el 8 de junio los pasos fronterizos que habían sido cerrados un día antes del intento de pasar ayuda humanitaria a Venezuela, el 23 de enero pasado. En los días anteriores al anuncio, los paracos arrojaban la cabeza de un guerrillero a las puertas del  Comando de la GN en Ureña con una nota que  decía: “Ese guerrillero es el mismo que hostigaba al pueblo y lo hacía aliado a la Guardia Nacional Bolivariana y al Cuerpo de Investigaciones Científicas Penales y Criminalísticas (Cicpc)”, como una advertencia.  Los urabeños también se atribuyeron un atentado en La Parada de Cúcuta que dejó varios heridos y un muerto.

Según fuentes extraoficiales ya habían sido raptados otros guerrilleros y colectivos y se habían hecho rodar cabezas. Incluso se ha hablado de que Freddy Bernal habría sido capturado junto a sus escoltas  y que se exigió la apertura de la frontera para asegurarles su vida.

Sea lo anterior cierto o que la apertura fuera producto de la necesidad de bajar la presión sobre las trochas que se querían utilizar para otros fines ilícitos, o para quitarle los negocios a los paracos, o simplemente para controlar mejor el flujo binacional, con lo del carnet fronterizo que necesitarán los colombianos para pasar a Venezuela, la frontera se reabrió y ese día unas 70.000 personas cruzaron de un lado al otro por la porción tachirense de la frontera.

Con Maduro la frontera ha estado más cerrada que abierta, pero en cualquier caso ella, además de darse el trasiego de mercancías ilegales por el pranato, es decir el régimen y sus delincuentes aliados, ha sido utilizado por los venezolanos para proveerse de alimentos y medicinas, así como puerta de salida hacia el sur. Una puerta de salida obligada de gente que se va no porque quiere sino porque no puede quedarse. La frontera común, que con Chávez fue aliviadero de las guerrillas, es ahora es un santuario y más que eso ya las guerrillas actúan en nuestro territorio con carta blanca. Ese “tercer país”, como lo llamó  Arturo Uslar Pietri se ha convertido en Zona Roja, pero no solo por ser un espacio donde el crimen y la delincuencia andan rampantes sino porque es una zona que favorece a los “rojos, rojitos” del régimen, no solo como área de contención frente a una posible invasión terrestre sino que además para el pranato es un espacio de negocios ilícitos que le favorece.

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