fbpx
ColumnistasNacionales
Destacados

JAIME GRANDA: El Palacio de Miraflores

El Palacio de Miraflores

 ***La historia de lo que ahora es la obsesión de muchos, resalta el daño de gobernantes privilegiados, frente al pueblo abandonado.

 

Agenda Abierta – JAIME GRANDA

La Historia de Venezuela muestra muchos  acontecimientos negativos provocados por el capricho personal de algún gobernante o por la impunidad de delitos que deben ser sancionados con severas penas.

La tortura y asesinato de presos políticos es una constante, a pesar de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, adoptada y proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948.

Nuestra historia es repetición de hechos similares y todo eso reafirma que, lamentablemente, entre los que condenan a los corruptos y torturadores de hoy, están los corruptos y torturadores de mañana.

Nuestros gobernantes se esmeran más en recordar fechas históricas que en resolver los crecientes problemas de los ciudadanos y eso nos lleva al 5 de julio de 1911 cuando se celebraron los 100 años de nuestra independencia.

Con  esa fiesta se estrenó el Palacio de Miraflores como residencia oficial de los presidentes de Venezuela.

La historia de ese Palacio está cargada de caprichos personalistas y afanes de copiar lo observado en lejanas tierras, lo que ha impedido que Venezuela sea un país auténtico que valore sus costumbres y necesidades propias.

Cuentan que Joaquín Crespo, gobernante de turno, compró el sitio por 36 mil bolívares, cuando un dólar americano valía 5,20 bolívares, para convertirla en su residencia y de su esposa Jacinta Parejo, misia Jacinta.

Su construcción comenzó en 1884 y después de muchos vaivenes fue concluida a un costo superior a 8 millones de bolívares, mientras el pueblo sufría severa crisis económica. Crespo no pudo disfrutar el palacio porque en abril de 1898 cayó abatido en el combate de La Mata Carmelera.

Su antojo era que la nueva residencia superara en esplendor a su quinta Santa Inés.

Además de la mano de obra importada, el Palacio tiene mármoles de Italia, rosetones de bronce de España y espejos de Francia, y fue una de las primeras construcciones antisísmicas edificadas en Venezuela.

Aunque el dinero gastado en la construcción era casi todo del Estado,  en 1910 hubo que pagar otro medio millón de bolívares a un abogado amigo de Crespo para convertirlo oficialmente en residencia oficial de los presidentes, sin que en ningún momento hubiese contraloría sobre todo lo gastado.

Desde el Palacio de Miraflores despacharon dictadores como Juan Vicente Gómez y Marcos Pérez Jiménez, pero también el reconocido Padre de la Democracia, Rómulo Betancourt, contra quien Fidel Castro organizó golpes de Estado y atentados como el del Paseo Los Próceres en 1960 que lo dejó mal herido. Después de 40 años de dura lucha con los adecos, el grupo cubano logró apoderarse de las riquezas de Venezuela en 1998.

Muchos expertos alertan que mientras los gobernantes se llenen de privilegios y el pueblo no tenga siquiera comida y medicinas, el juego político seguirá trancado.

Otra constante es la “mamadera de gallo”, especialmente con los políticos, y frente a ese panorama incierto y el desarrollo de la pelea por el poder, muchos advierten que algunos de los obsesionados con la sede del Poder Ejecutivo, situada en la avenida Urdaneta de Caracas, deberían ir pensando en otra opción.

Para ello citan que en la calle Carrera de San Jerónimo en Madrid, pueden acceder al monumental Palacio de Miraflores original, construido entre 1731 y 1732 por el arquitecto español Pedro de Ribera. Allí alquilan oficinas a un precio de 23 euros por metro cuadrado.

@jajogra

Tags
Mostrar más

Artículos relacionados

Close
Close