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Cardenal Baltazar Porras Cardozo: Margarita y Puerto Cabello de plácemes

MARGARITA Y PUERTO CABELLO DE PLÁCEMES

 La crónica menor – Cardenal Baltazar Porras Cardozo

A lo largo del siglo XX la preocupación del episcopado venezolano por atender mejor las enormes extensiones de las diócesis los ha llevado a lo largo del tiempo a hacer propuestas a la Santa Sede para la creación de nuevas circunscripciones eclesiásticas más acordes con la realidad, dado el cambio de escenario por diversas razones, entre otras, el crecimiento poblacional y el paso de una sociedad rural a otra urbana, y los efectos de la industrialización petrolera tanto en lo económico, como en lo político y social.

A comienzos del siglo pasado solamente eran 6 las diócesis. En la primera mitad del siglo XX surgieron cuatro diócesis y tres vicariatos. En la segunda mitad de dicho siglo ha sido más vertiginoso el crecimiento de nuevas diócesis. En este año 2019 dos están de plácemes. La diócesis de Margarita que cumple sus bodas de oro. La perla del Caribe fue en tiempos de la colonia parte de los anexos ultramarinos de la diócesis de San Juan de Puerto Rico, a la que perteneció todo el oriente y Guayana. A finales de la colonia cuando se crea la diócesis de Santo Tomé de Guayana pasó a ser parte de dicha circunscripción. Para 1923, cuando se crea la diócesis de Cumaná pasó a ser la parte insular de la misma. Y a partir de 1969, el Papa San Pablo VI la crea con el territorio de las tres islas: Margarita, Coche y Cubagua.

Llama la atención el nombre de la diócesis porque por disposición del papa Pío XII en 1953, las diócesis debían llevar el nombre de la ciudad sede del obispado y no otro más genérico. Eso hizo que en Venezuela, la diócesis del Zulia pasó a ser de Maracaibo, y la de Guayana a Ciudad Bolívar. En tal caso la nueva diócesis debió tener el nombre de La Asunción, pero probablemente, privó el que ya existían otras con ese nombre. El obispo fundador fue Mons. Francisco de Guruceaga Iturriza, quien la rigió desde 1969 hasta1973, siendo el único de sus titulares difuntos; lo sucedió Mons. Tulio Manuel Chirivella Varela (1974-1982), actualmente emérito de Barquisimeto. El tercer obispo César Ramón Ortega Herrera (1983-1998), emérito de Barcelona y vive en la isla. El cuarto, Rafael Ramón Conde Alfonzo (1999-2008), actual obispo de Maracay. El quinto, Jorge Aníbal Quintero Chacón (2008-2014), actual titular de Barcelona. Y en estos momentos el sexto en la sucesión del episcopologio margariteño Fernando José Castro Aguayo, quien desde el 2015 está al frente de la única diócesis insular venezolana. Desde los tiempos iniciales de nuestra historia, Margarita ha sido una auténtica perla: por sus condiciones naturales, la bonhomía de su gente y por su fe, arraigada en la devoción a la Virgen del Valle.

Puerto Cabello, por su parte, fue erigida por San Juan Pablo II el 4 de julio de 1994, con territorio desprendido de la arquidiócesis de Valencia a la que había pertenecido siempre. Tiene como territorio toda la costa caribeña carabobeña. La importancia del puerto le ha dado una significación particular por su posición estratégica y por el movimiento portuario unido a sus atractivas playas. Su primer obispo Ramón Antonio Linares Sandoval (1994-2002), actual emérito de Barinas. El segundo, Ramón José Viloria Pinzón (2003-2010); y desde el 2011 está al frente de la misma Saúl Figueroa Albornoz.

Ambas están celebrando sus efemérides jubilares, recogiendo el fruto sembrado por las generaciones precedentes y con el entusiasmo de sus prelados, sacerdotes, religiosas y laicos que le dan vitalidad y futuro promisor, en la siembra nunca fácil del evangelio en medio de la gente y ante la crisis que vive nuestra patria. Nos unimos a ellos en oración y afecto pidiendo se multipliquen los buenos frutos para bien de toda la colectividad venezolana. Ad multos annos.

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