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WILLIAMS DÁVILA: La huella criminal de régimen

La huella criminal de régimen

Avanzada – WILLIAMS DÁVILA

Injustificable, desde todo punto de vista, la orden de que el cadáver del capitán de Fragata, ascendido postmortem Rafael Acosta Arévalo por el presidenta (e) Juan Guaidó fuera entregado al Estado para su inhumación y no a sus familiares. Este indecoroso acto de entregar el cadáver  al Estado exterioriza el carácter tiránico y maligno del régimen Usurpador que oprime al pueblo de Venezuela.

En el Derecho Penal es claro que un juez puede ordenar la exhumación de un cadáver; pero nunca entrometerse en las creencias religiosas de una familia para enterrar a  sus seres queridos.

Solo el obtuso concepto de hegemonía del poder que practican Maduro  y su élite opresora justifica que hubiesen actuado de la forma como lo hicieron con Óscar Pérez y el capitán Rafael Acosta Arévalo.

Un juez penal en funciones de control puede, a petición de un fiscal del Ministerio Público, ordenar la exhumación -más no el entierro- de un cadáver, y ello sólo en caso de que no se haya realizado la autopsia y únicamente cuando tal diligencia sea verdaderamente útil.

El juez  puede retrasar la inhumación para proteger las pruebas que provengan de una autopsia; lo que no puede es ordenar y controlar un sepulcro después de hecha la autopsia.

Realizada la autopsia debidamente no existe razón procesal o probatoria que justifique ignorar las creencias religiosas de las víctimas de un homicidio, imponiéndoles condiciones de sepulcro que le son ajenas.

Seguramente el régimen Usurpador piensa que impidiendo el sepulcro del capitán Arévalo van a  borrar la muerte por tortura de dicho oficial de la Armada venezolana; pero eso no será jamás olvidado. Los cadáveres hablan con el tiempo y así será cuando esta tiranía acabe y se haga la exhumación para saber todo lo que el régimen oculta. No obstante, los  datos de la autopista publicados por las redes dan cuenta de que murió por politraumatismos generados por la tortura que le practicaron los esbirros del régimen.

Un régimen forajido como el de Maduro no respeta creencias, ni valores ni principios. Así es el totalitarismo comunista. Para Maduro el trato digno y decoroso que merece la memoria de los fallecidos y el respeto a la dignidad humana de sus familiares no existe. Viola algo tan sencillo: que los familiares decidan cómo honrar y tratar a sus muertos.

Este crimen del capitán Rafael Acosta Arévalo será la seña imborrable de la característica criminal del régimen Usurpador. No se la podrá quitar jamás. Pagará este crimen Nicolás Maduro y todos los acusados por ante la Corte PenaI Internacional, porque es un delito de lesa humanidad imprescriptible y nunca ninguna negociación eliminará esta ignominia.

 

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