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WILLIAMS DÁVILA: El pueblo exige respuestas

El pueblo exige respuestas

 

Avanzada – WILLIAMS DÁVILA

Por más cartas que haga el Usurpador no cambia la percepción ni los hechos, de acuerdo a los cuales dirige un Estado forajido y fallido. La condena universal del “Informe de la Alta Comisionada de los Derechos Humanos” Michael Bachelet se profundiza con la declaración de la Comisión Interamericana de los Derechos Humanos (CIDH) que condena los abusos de poder, las ejecuciones extrajudiciales, la persecución política, las amenazas, corrupción, utilización de programas de TV pagados con dineros del Estado para estigmatizar y dar órdenes de agresión contra diputados y dirigentes opositores, entre otros violaciones de los derechistas humanos  que el Estado Usurpador comete contra el pueblo que lo repudia y rechaza.

Alegan intromisión pero nada dicen en la concupiscencia usurpadora el Vicecanciller ruso que se inmiscuye en asuntos internos desconociendo las decisiones institucionales de la AN, OEA, entre otras instituciones multilaterales y plurales.

Maduro se refugia en cuatro paredes y actos cerrados y controlados. No tiene el cariño del pueblo ni muchos menos de la clase trabajadora. Es un régimen oprobioso que es una vergüenza para el movimiento emancipador de los pueblos del mundo.

Mientras Maduro siga usurpando el poder no hay mantenimiento de la Paz en América. Hoy día América enfrenta múltiples desafíos multidimensionales: el terrorismo, el narcotráfico, la pobreza, los ataques cibernéticos, la mala gestión de gobierno, la violación de la democracia representativa y de los derechos humanos. Estas agresiones no armadas conllevan un desafío para la seguridad y defensa del continente.

Y mucho más grave es que la persona humana es la que sufre.

Ya no es cuestión de derecha o izquierda. No es cuestión de guerra económica o intervención militar.

Es un tema de dignidad, de mantenimiento de la Paz que se desequilibra no por la OEA, la ONU, la AN sino por la presencia en el poder de Nicolás Maduro.

Las instituciones no tienen la culpa si no funcionan. Son los hombres que las dirigen las que pueden destruir la armonía y la cooperación internacional. Eso es lo que sucede con Nicolás Maduro y su claque. Para mantenerse en el poder pacta con factores extracontinentales y agentes no estatales de carácter transnacional.

El pueblo seguirá sufriendo y habrá más persecución sino apretamos con los mecanismos e instrumentos que nos da el Derecho Internacional de los Derechos Humanos y el Derecho Internacional humanitario.

Noruega, o cómo se llame, tiene un límite. El pueblo exige respuestas concretas.

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