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JAIME GRANDA: La responsabilidad global

La responsabilidad global

 ***Los venezolanos no podemos seguir celebrando un pasado ajeno, sufriendo un presente ingrato y bloqueando un futuro desarrollo.

Agenda Abierta – JAIME GRANDA

El derroche de recursos con movilización de civiles y militares para celebrar míticas batallas y héroes legendarios no tiene justificación en un país cuyo presente está marcado por la escasez de alimentos, medicinas y destruidos servicios públicos.

Lamentable pero cierto que el pueblo venezolano no ha recibido mayores beneficios con nuestra separación de la tutela española y todas esas hazañas ocurridas hace más de 200 años.

Triste que durante 209 años desde aquel 19 de abril de 1810 cuando el entonces Capitán General de Venezuela, Vicente Emparan, abrió las puertas para que esta provincia buscara su separación de España, solo hemos tenido 40 años, entre 1958 y 1998, de alternabilidad en el poder y respeto a la Constitución Nacional. Lo demás han sido 169 años de gobiernos personalistas, autoritarios, manipuladores de nuestra historia, nuestras costumbres y constituciones, y maltratadores de ese pueblo noble.

Pareciera llegado el momento de revisar el comportamiento nacional y el libro “El Otro Secreto” que explica lo que es el chamanismo Kahuna que se practica en Hawái, pudiera ayudar a corregir tantos errores.

Es necesario que las mayorías entiendan que hacerse las víctimas no es el camino apropiado para salir del estancamiento. Ese es el mensaje que captamos de esa sabiduría ancestral que explica la responsabilidad global.

En el capítulo 7, el libro cuenta que a las mayorías les cuesta mucho ver cómo es posible que uno sea responsable de las cosas que le suceden a otros.

Entonces recomienda que cada quien puede verlo si se enfoca en su propia familia, la organización social donde todas las personas están unidas entre sí por fuertes lazos emocionales que normalmente esconden profundas heridas.

Entre esas personas están las madres que influencian a sus hijos, pero eso no evita que los hijos al mismo tiempo influencien a sus padres.

Cualquier hijo puede plantear que no tiene absoluta responsabilidad en el hecho de que su madre y uno de sus hermanos, considerado la oveja negra de la familia, se la lleven mal.

Es natural que el hijo o la hija que ha logrado ser profesional y autosuficiente, no admita responsabilidad en esas malas relaciones, pero es el punto de comparación con el típico hijo que nunca quiere hacer nada positivo con su vida. Es inevitable que la relación del resto de la familia con ese muchacho sea terriblemente tensa.

El libro precisa que todos en esa casa, o ese país, son responsables de que ese muchacho sea como es. Todos tienen sus ideas sobre él, y aunque él lo intente, el resto  no creerá en ningún cambio que puedan observar.

Cuando ven que hace algo esperarán internamente que fracase, porque es lo que es para todos. Es su prejuicio, y nadie está dispuesto a cambiar un prejuicio. La expectativa de que falle hoy o mañana estará ahí, para luego recriminarle que otra vez tuvieron que rescatarlo de sus malas andanzas.

En Venezuela, todo eso se complica porque esas “ovejas negras”, llenas de rencores, terminan siendo políticos y hasta llegan a presidente de la República porque no hay exigencias académicas que lo impidan.

Si queremos mejorar, es necesario aunque sea un pequeño giro en nuestra perspectiva para que toda la realidad pueda cambiar en favor de todos. Estos errores no pueden seguir.

Frente a lo que vivimos, los venezolanos no podemos seguir celebrando un pasado ajeno, sufriendo un presente ingrato y bloqueando un futuro desarrollo.

@jajogra

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