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JURATE ROSALES: La oposición, ¿cuántas veces ha fallado y por qué?

La oposición: Cuántas veces ha fallado y por qué

 

Por JURATE ROSALES

 

La revista “Zeta” lo dijo desde hace años. Sólo falta revisar sus páginas para darse cuenta de que nunca hubo misterio alguno en los desarrollos políticos de la era chavista. Invito pues, a revisar sus páginas, cuando todavía se imprimían en papel en vez de la actual forma digital que también mantiene su archivo.

Empiezo por la elección de los 131 constituyentistas del año 1999 cuando de 1.171 candidatos que se presentaron para ser miembros de la Constituyente, el cupo era  para 131 escogidos por elección universal. Resultó que todos los elegidos eran chavistas con la excepción de solamente 6. Cuando el ingeniero en computación del Consejo Nacional Electoral, Amado Dounia, elaboró un estudio que explicaba donde estuvo el fraude cuando eligieron a los constituyentistas, a Dounia le eliminaron su departamento en el Consejo Nacional Electoral y fue despedido. Hubo reclamos, pero no fueron oídos. Fue el primer fraude que permitió la redacción de una Constitución hecha a la medida de Chávez.

El joven técnico que sabía dónde estuvo la trampa para la elección que aprobó la Constitución, fue asesinado un sábado, regresando a su casa. Había prometido explicar la trampa el lunes, una semana antes de las elecciones. Se llamaba Peter Colina. Su muerte fue detalladamente descrita en la revista “Zeta”.

Pronto llegó la otra gran prueba. El 11 de abril 2002, la marcha de la gente fue inmensa para exigir la partida de Chávez. La represión con francotiradores desde el Puente Llaguno y zona aledaña produjo 18 muertos y 69 heridos según cifras oficiales. Ante ese hecho, el alto mando militar decide apartar a Chávez y lo hacen prisionero. Hoy todos sabemos que si la remoción legal  de Chávez falló, fue porque mientras los parlamentarios esperaban la madrugada para deponer a Chávez legalmente en una sesión del parlamento, un grupo de militares se apresuró a entenderse con su propio candidato, Pedro Carmona. Los que marcharon y arriesgaron sus vidas, la enorme cantidad de gente que cubrió la autopista en su marcha, quedaron burlados por la ausencia de unidad en la cúpula de la oposición. Fue esta la tercera oportunidad desaprovechada y manchada con una imperdonable pérdida de vidas.

El referendo revocatorio del año 2004 también fue otra oportunidad perdida sobre todo por la larga lista de retrasos que le impuso Chávez. Todas las previsiones daban a Chávez por perdedor en el referendo revocatorio de su presidencia. La historia de ese referendo es tan larga, que en este artículo sólo puedo mencionar los principales episodios, tales como la exigencia de repetir las firmas que exigían la celebración del revocatorio y la aparición pública de esas firmas que debían ser confidenciales. Fue cuando se publicó la famosa lista Tascón, que hizo perder su trabajo a muchos empleados públicos que habían firmado y cuyas firmas eran publicitadas en unos CD vendidos por los buhoneros en la calle, cuando por ley, debían haber estado confidenciales. Después de mucha tergiversación y bajo presiones internacionales, la solución para Chávez le vino de Smartmatic, el sistema de votación que a partir de entonces, durante 15 años y decenas de elecciones, fue finalmente reconocido por la propia Smartmatic como dado a errores. Sólo bastaría agregar que Bill Gates, el fundador de Microsolft, en octubre de 2016 emitió esta advertencia: “La última cosa para la que se debe utilizar la informática, son las elecciones”, porque consideraba que siempre está la posibilidad del fraude electrónico. (IP. 12 de octubre 2016).

El final de esa lista de elecciones siempre favorables a Chávez y posteriormente a Maduro ocurrió con los comicios parlamentarios para el actual período 2016-2021. La revista “Zeta”, por boca del general Carlos Julio Peñaloza, relató cómo un grupo de militares retirados, conocedores de la informática, lograron interceptar y anular en esas elecciones del 2016, la interferencia electrónica que programaba los resultados. (“Zeta”, 18.12.2015.). Es a esa hazaña que debemos la actual constitución de la Asamblea Nacional, con Juan Guaidó de presidente interino y es allí donde por primera vez después de veinte años de engaños, el país consiguió un asidero para poder defenderse con una mayoría de votos de la oposición.  (Para los venezolanos que han podido coleccionar la revista “Zeta”, recomiendo el relato del general Peñaloza, publicado en diciembre del 2015, donde está explicado cómo imposibilitaron el fraude).

El más reciente intento de revertir la situación venezolana ocurrió sin lugar a dudas el pasado 30 de abril, cuando por unas horas parecía que Juan Guaidó y Leopoldo López se la jugaban todo por el todo y la cúpula militar que –según voceros norteamericanos- se había comprometido a efectuar el vuelco,  a última hora no se hizo presente. Al final de la jornada el Observatorio Social contó 109 heridos en las protestas en todo el país. Provea habló de 60 solo en Caracas. Maduro permaneció en el poder.

De tal manera que después de llegar al momento actual, sólo me permito sacar dos conclusiones que considero esenciales. La primera es el drama que los venezolanos sufren desde 1999. Saquen la cuenta de los años a partir de 1999 hasta mediados de 2019 y piensen en el cúmulo de sufrimientos que se habrían podido evitar de no haber fallado una, y otra, y otra vez más, la pulcritud electoral. La segunda es que hasta ahora, nunca ha habido la unidad que de haber existido total y sincera, hubiera solucionado el problema desde el año 2000, luego en el 2002,  en el 2004 y finalmente en la actualidad, cuando lo único que falta todavía, es simple y llanamente, menos ambiciones individuales  y más unidad, incluyendo al estamento militar.

Viendo actualmente que en veinte años los venezolanos no han podido sacudirse el maleficio que destruye el país y disgrega a sus hijos por el mundo, me impuse aquí la desagradable tarea de buscar cuántas veces la pesadilla estaba por terminar y por qué siguió sin que nadie lograse pararla. Todas las veces encuentro un inmenso esfuerzo evidenciado por la gente, a menudo con sacrificio de vidas y que al final  termina con “más de lo mismo”. La mayoría de las veces, cuando analizo el resultado, vuelvo a concluir que cada vez, lo que faltó fue unidad en las cúpulas, porque en la mayoría de la gente, unidad de criterio, esfuerzo y sacrificio, nunca faltó.

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Jurate Rosales

Directora de la Revista Zeta, columnista en El Nuevo País con la sección Ventana al Mundo. Miembro del Grupo Editorial Poleo.

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