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CARDENAL BALTAZAR PORRAS: El Santo Cristo de Aricagua

El Santo Cristo de Aricagua

La crónica menor – CARDENAL BALTAZAR PORRAS CARDOZO

         Los pueblos más apartados de la cordillera andina son expresión clara de la profunda crisis que vive el país. Si en las ciudades faltan servicios e insumos, en los pueblos esa carencia se multiplica exponencialmente. Como allí no llegan los periodistas y se hace difícil expresar lo que se sufre, hay que recurrir a la creatividad y a la fraternidad para subsistir. Lamentablemente no faltan los que se aprovechan de la necesidad ajena y como buitres explotan a sus propios paisanos. La gasolina se vende a 600 Bs. El litro, cuando llega, y buena parte, según los testimonios la sacan hacia Barinas para llevarla a revender a precios internacionales en la frontera. Lo mismo con el Clap y los otros servicios públicos. Se sobrevive con lo que produce la tierra, aunque se hace cuesta arriba tanto la agricultura como la ganadería.

El Santo Cristo es la antigua devoción traída por los misioneros agustinos desde finales del siglo XVI a las tierras andinas. El más famoso es el de La Grita, y el de Aricagua tiene el mismo origen, y es también creciente la devoción de la hermosa imagen de talla española del siglo XIX. Los habitantes de las aldeas y del pueblo se dan cita en romería que entusiasma. Los hijos del pueblo que han emigrado no pueden llegar con facilidad por la falta de transporte o porque están en otros países buscando mejores condiciones de vida. Me impresionó el recibimiento con más de un centenar de jinetes. En las últimas décadas los jumentos han sido sustituidos por las motos. Pero la falta de combustible y lo costoso del mantenimiento ha hecho volver a tener bestias para la vida cotidiana. Así van los muchachos a la escuela o el liceo, o es la manera de transitar por estos agrestes paisajes. Me llamó la atención que en la noche, era normal escuchar el canto de los gallos. En esta oportunidad, sin luz y sin agua, se pudo dormir apaciblemente sin ruidos. Pregunté qué ha pasado que los gallos no cantan. Y me dieron dos explicaciones: una, que buena parte han ido a parar a la olla. Y la segunda, que los gallos no cantan si no están bien alimentados…vaya usted a saber que hasta los animalitos resienten la crisis.

La carretera tiene años sin mantenimiento, lo que la hace más fragosa. Gracias a las lluvias de estos días, el polvo amainó y la temperatura ambiente estuvo muy agradable. La gente habla de los grupos irregulares como algo cotidiano. Paracos, bolichicos, guerrilla interna y externa domina y controla los caminos que conducen al llano barinés. Las viejas películas del oeste americano son pálido reflejo de una realidad lacerante. Con todo, la fe y la constancia, mantienen la esperanza de un futuro cercano mejor. Abuelos criando nietos, familias sencillas adoptando niños sin padres con una generosidad que choca con el egoísmo que encontramos en otros lugares.

La fiesta estuvo hermosa y participativa. Reencontrarse con la sencillez y llaneza de nuestra gente edifica. El Santo Cristo unifica y proporciona fuerzas para hacer de la exigencia de la caridad, la actitud samaritana y misericordiosa que anhela nuestro pueblo. El Santo Cristo ampare a estas poblaciones campesinas, tradicionalmente olvidadas de todos.

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