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CARLOS CANACHE MATA: AN, el acoso que no cesa

AN: el acoso que no cesa

 ¿Adónde vamos? – CARLOS CANACHE MATA

 Desde que el 6 de diciembre del 2015 el voto popular eligió  a la Asamblea Nacional, dándole a la oposición democrática una mayoría calificada de 112 diputados, el régimen hizo pender sobre la cabeza de éstos, valga el lugar común, la espada de Damocles de la amenaza continúa. El historial de atropellos va desde las agresiones físicas hasta el secuestro de sus funciones constitucionales por decisión de un sumiso Tribunal Supremo de Justicia que la declaró en “desacato”.

Al momento de escribir estas líneas, 31 diputados se hallan con la inmunidad parlamentaria inconstitucionalmente allanada por una Asamblea Nacional Constituyente usurpadora y espuria o están presos o están clandestinos en el país o están refugiados en alguna sede diplomática o tuvieron que acogerse a un exilio forzoso. El Contralor General de la República, a pedido del mandatario nacional, ha bloqueado las cuentas de los diputados de la Asamblea Nacional, les ha prohibido salir del país y los ha inhabilitado por 15 años. Las nuevas medidas tomadas últimamente por los detentadores del poder contra los diputados son, como en comunicado público lo denunció la propia Asamblea Nacional, “la continuación de su política de persecución y odio… los diputados han sido sometidos por la violencia de paramilitares maduristas, quienes han asaltado en reiteradas oportunidades el Congreso y su sede administrativa, se les ha negado el pago de su salario desde hace cuatro años, no se les reconoce el esfuerzo que hacen por sus estados”.

El presidente (e) de la república, Juan Guaidó, aseguró que la persecución desatada contra la Asamblea Nacional es una réplica del” hostigamiento que también sufren los distintos sectores de todo nuestro país que mayoritariamente clama por el cambio”. El último sondeo de Datanálisis, realizado del 13 al 29 de julio de 2019, revela que la gestión de Maduro tiene un rechazo del 85,1 % de la población y que “el 93,4 % de los consultados calificaron de negativo el rumbo actual de Venezuela”. No podía esperarse menos si constatamos que llevamos a cuestas los  trofeos de la tasa de inflación más alta del mundo y del salario mínimo más bajo del mundo, lo que, según asevera el Cendas-FVM, conduce a que “los venezolanos necesitan devengar al mes más de 41 sueldos para poder cubrir los gastos básicos en lo que se refiere a alimentación pues con lo que reciben actualmente solo pueden adquirir medio cartón de huevos, 1 harina pan y 600 gramos de carne”. Es por esa dramática situación que la ONU estima que “para el año 2020, en apenas 5 meses, serán unos 7 millones los venezolanos que requieren algún tipo de asistencia vital debido a la crisis humanitaria compleja que atraviesa Venezuela y para la que no parece haber solución estructurada cercana”. Hay el riesgo de que nuestro país sea asolado por una hambruna generalizada parecida a la que, con el nombre de “holodomor”, sufrió Ucrania en el invierno de 1932-33 durante la dictadura comunista de Stalin en la Unión Soviética de entonces. Seríamos un país famélico, con un holodomor criollo, venezolano. Se potenciaría aún más el éxodo venezolano, que ya está creando graves problemas en los países vecinos del continente.

Ante la tragedia que sacude a Venezuela, Maduro debería renunciar, pero la opción que ha escogido es la de asirse al poder, acrecentar la represión y  el acoso que no cesa contra la Asamblea Nacional, el único poder legítimo y legal  que existe actualmente en la estructura institucional básica del país.

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