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EDUARDO MARTÍNEZ: La izquierda asume nuevo gobierno en Italia

La izquierda asume nuevo gobierno en Italia

 Por Eduardo Martínez – Corresponsal en Italia

Luego de una crisis política de casi un mes, Giuseppe Conte ha logrado los votos parlamentarios necesarios para volver a montar un gobierno de coalición en la República italiana. En esta ocasión, lo hizo agrupando a las fuerzas políticas de izquierda.

La crisis se había iniciado el pasado 8 de agosto, cuando Matteo Salvini, el líder de la Lega –partido de centro derecha- rompió la coalición de gobierno con el Movimiento 5 Stelle (M5S).

La excusa habría sido el voto en contra de los parlamentarios de M5S para desbloquear la construcción del tren rápido Lyon-Torino. Sin aviso previo, y teniendo en la mano encuestas que le otorgaban un 39% de popularidad, Salvini apostó a romper la coalición y solicitar elecciones adelantadas. Jugada política que pareciera no haberle dado los frutos esperados: su propuesta de nuevas elecciones no tuvo éxito y, además, el mismo y su partido, quedaron fuera del gobierno.

El momento escogido por el líder de la Lega no pudo ser menos oportuno. Junto con el futbol, las vacaciones veraniegas son el momento más sagrado de los trabajadores italianos. En agosto, hasta el parlamento entra en receso para que los italianos vayan de descanso a la playa, a la montaña, o a ambos lugares. No es popular un estallido de crisis de gobierno en esta época del año. En efecto, en pocos días la popularidad de Salvini y la Lega habían perdido poco menos de 5 puntos en las encuestas.

De inmediato Salvini –hasta el momento Vice Premier y ministro del Interior- dio inicio a su campaña electoral por Pescara con argumentos que resultaron ser políticamente débiles. Entre estos, de que había que “restituir rápidamente la palabra a los electores”.

Otra fisura en la jugada de Salvini ciertamente habría sido el hecho de que, en las elecciones de marzo del 2018, su partido había obtenido un segundo lugar detrás del Movimento 5 Stelle. Aunque siempre en sus apariciones públicas venía presentándose como el primer partido de la coalición de gobierno.

No es nada nuevo ni extraordinario los derrocamientos de gobiernos en Italia. La naturaleza del poder ejecutivo tiene su fundamento en la fuerza parlamentaria de los partidos. Y en los últimos años, luego de la era Berlusconi, los gobiernos han sido de coalición. Si estas coalición se rompe, el gobierno cae. Ante ello, la institucionalidad italiana desarrolló claros procedimientos que tienden a la normalización y estabilidad de los gobiernos y la administración pública.

En este sentido, producida la caída del gobierno, el presidente de la República convoca a varias sesiones de consultas a los jefes de los partidos. Esto con el fin de explorar la posibilidad de nuevas coaliciones. De no producirse una nueva coalición, que cuente con el voto  favorable de mas del 50% de los parlamentarios – y dentro de un lapso de tiempo estipulado constitucionalmente- el presidente disuelve las cámaras y decreta el llamado a elecciones adelantadas.

En cuanto al mal cálculo político, Salvini no habría adelantado en el diseño de su estrategia las posibles combinaciones de las fuerzas políticas para montar sin la Lega un nuevo gobierno. Calculo en el cual debía haber considerado no solamente los números de parlamentarios, sino que también las afinidades ideológicas del resto de los partidos.

Hace año y medio, resultaba políticamente inconcebible un acuerdo entre el Partido Democrático (PD) –de centro izquierda- con el M5S. El PD era el partido de gobierno saliente con una pérdida considerable de parlamentarios, que lo había llevado al tercer lugar. Sin embargo, olvidada la revalidad electoral por el paso del tiempo, Salvini habría perdido de vista la afinidad ideológica del M5S con el PD.

Un hecho inconvertible es que Beppe Grillo, fundador de M5S, en sus inicios políticos se acercó sin respuesta al PD. Lo que le llevó a promover un movimiento anti-partidos que resultaría ser el M5S. Algo que pareciera no haber recordado Salvini. La experiencia de gobierno M5S-Lega resultó no ser afortunada. Era previsible el desencuentro. La Lega es un partido de derecha. El M5S tiene el pedigrí anti política del sentimiento de las izquierdas. Y ambos, sufren de la inexperiencia de gobernar.

Por otra parte, el PD aporta en la nueva coalición su larga experiencia de gobierno y de presencia parlamentaria. Es un partido que proviene del viejo Partido Comunista italiano, y en menor grado, de experimentados dirigentes del ala izquierda de la Democracia Cristiana.

El Premier Conte, por su parte, es un técnico y profesor universitario que goza de un buen prestigio. Siendo su primer gobierno de todo un año una buena tarjeta de presentación con el resto de los aliados de la Unión Europea y la OTAN. Mientras el primer gobierno de Conte se vio siempre, desde el inicio, como débil e inestable, ahora, el nuevo encargo se ha recibido como una gestión estable y más seria. Sobre todo por los mercados y los aliados europeos.

 

El nuevo gobierno

Este jueves 5 de septiembre, el presidente de la república Sergio Mattarella tomó juramento a los ministros del nuevo gobierno.

En el discurso de estilo, Conte advirtió que “de los ministros quiere “lealtad” y que basta de “sgrammaticature”. Una rara palabra que el diccionario del diario milanés Corriere della Sera define como “errores gramaticales”.

Como obligan las normas, el lunes el premier Conte se presentará ante la Cámara para el obligado voto de confianza.  El martes, concurrirá ante el Senado. Se da por descontado el voto favorable. La alianza es sólida y cuenta con los votos necesarios. No se esperan sorpresas.

Por su parte el nuevo ministro de Asuntos Exteriores, Di Maio, en una carta a los embajadores, aseguró la lealtad a la UE y la OTAN, “pero también la apertura al diálogo con los demás”. Con respecto al álgido tema de la inmigración, les  anunció que el objetivo es “hacer que Europa sea más responsable y superar la regulación de Dublín”.

 

Di Maio y Dario Franceschini (PD) son las cabezas políticas del nuevo gobierno. En la ejecución del acuerdo logrado, el M5S asume 11 ministerios, el PD 9, y Paolo Gentiloni del PD es el nuevo Comisario Europeo. También se designó ministro de Sanidad a Roberto Speranza, del parido de izquierda Liberi e Uguale (LEU), y ministro del Interior a Lucia Lamorgese (independiente).

 

Comentarios de café

El mejor análisis político, o por lo menos el de la gente común y corriente, es lo que se oye en Italia en los cafés.

Cuando la crisis comenzó a principios de agosto, estimaciones de calle aseguraban que no habrían nuevas elecciones. Los razonamientos, unos más ácidos que otros, señalaban que la mayor parte de los diputados elegidos en el 2018 habían ganado sus curules de carambola (cannone). No pensaban de ser electos, porque habían sido postulados de relleno en las listas. Sobre todo los de M5S. Y que esos pactarían con el diablo con el fin, no de ser gobierno, sino de seguir siendo diputados.

Otros, más avezados en los análisis, advertían que nuevas elecciones no habrían antes de año y medio, para medianos de 2021 por lo menos. Esto por cuanto los diputados necesitan por lo menos dos años y medio como diputados para poder aspirar a una jubilación con el sueldo completo. Que se estima ronda los 12 mil euros mensuales.

Los más ácidos en sus comentarios señalaban que como las grandes obras se habían bloqueado desde marzo 2018, ningún político había visto un euro de esas contrataciones. Tal vez, como dice un viejo adagio romano: Vox Populi, Vox Dei (la voz del pueblo es la voz de Dios).

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