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RAFAEL SIMÓN JIMÉNEZ: Unirse para salir del Régimen

Unirse para salir del Régimen

Tiempo de verdades – Rafael Simón Jiménez

Veinte años de destrucción, saqueo y depredación han generado en Venezuela una auténtica sensación de hostinamiento y caos. El ciudadano común, que a diario sufre y padece las consecuencias económicas, sociales y humanitarias de esta tragedia se hace una pregunta cuya respuesta resulta cada vez más urgente y pertinente: ¿CUÁNDO SALDREMOS DE ESTO?

A ratos la irresponsabilidad, la pasión o  la desesperación con que se enjuicia nuestra calamitosa realidad lleva a conclusiones sin fundamento, como aquella que pretende descargar sobre el pueblo venezolano las culpas de la prolongación del actual régimen por su supuesta pasividad o resignación ante la trágica realidad que lo acogota, como si la ciudadanía pudiera por sí solo generar respuestas y estrategias para resolver una situación tan grave y compleja.

Es al liderazgo, o al menos a quienes dicen o pretenden serlo a quienes corresponde la tarea de organizar, movilizar y darle direccionalidad a las luchas democráticas. En la historia de la humanidad las grandes transformaciones y cambios que han marcado su progreso han tenido como protagonistas a hombres y mujeres que han sabido legitimar su predominio en el ánimo y la confianza colectiva con asertividad, patriotismo, responsabilidad y desprendimiento, colocándose al frente de los movimientos sociales y políticos y llevándolos a la victoria.

Lo primero que se necesita para poner término a este régimen terrible es construir una unidad amplia, sólida, profunda, inclusiva, que agrupe al conjunto de la nación que confronta al gobierno; que sume organizaciones políticas, movimientos sociales, disidencias del chavismo, universidades, gremios, trabajadores, jóvenes, mujeres, campesinos, empresarios. Para ello es indispensable una política aglutinante que tenga un solo propósito y una sola consigna: la salida del régimen por vías pacíficas, electorales y democráticas sin otros apellidos, ni condiciones y que renuncie a los viejos y repudiados vicios del  personalismo, el sectarismo, el reparto burocrático, las aspiraciones y rivalidades desfasadas y extemporáneas. Una unidad muy diferente a un exclusivo club de cuatro partidos, que de manera excluyente pretenden monopolizar el ejercicio de la conducción opositora.

Lo segundo tiene que ver con la estrategia y los movimientos coyunturales que de ella derivan. Toda estrategia tiene que partir de una visión y una valoración adecuada de la realidad, sin desviaciones subjetivistas, maximalistas o voluntaristas, es decir, trazarse los objetivos que se correspondan con las fuerzas reales de que se dispongan y con las posibilidades reales de alcanzarlos. Una línea flexible, heterodoxa, ágil,  capaz de adecuarse a los cambios que vaya determinando la realidad. Aferrarse a consignas o propósitos,  que se hacen   inviables, demuestra estrechez de miras y poca inteligencia y lo peor están condenados al fracaso.

La pregunta obligada que se hacen los venezolanos cansados de sufrir: ¿CUÁNDO SALIMOS DE ESTO? tiene solo una respuesta. Cuando el liderazgo legitimado por la gente actúe con amplitud, responsabilidad, patriotismo y desprendimiento; cuando se construya un amplio movimiento nacional que vaya mucho más  allá del micro mundo de un cuarteto de partidos, y que se consolide una estrategia inteligente, flexible Y  realista.

¿CUÁNDO SALIMOS DE ESTO? Cuando con profundo sentido de autocrítica y rectificación se  deje a un lado protagonismos, deseos de prevalecer, intereses sectarios y banderizos, aspiraciones extemporáneas e impertinentes, y nos centremos en un solo objetivo: sacar del poder a quienes han saqueado y destruido a Venezuela.

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