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JAIME GRANDA: No al autoritarismo

No al autoritarismo

 ***La grandeza de EE.UU. se afianza en el  respeto a su Constitución y eso impide cualquier abuso o desviación del poder presidencial.

 Agenda Abierta – JAIME GRANDA

Los venezolanos no pueden ser indiferentes a lo que sucede con el actual presidente de Estados Unidos (EEUU), aparte de las evidencias de que el socialismo instalado en Cuba desde 1959 bajo la protección de Rusia, avanza por el continente y EEUU no está excluido de ese proyecto.

Lo bueno es que el pueblo norteamericano se apartó del Reino Unido y trazó su propio rumbo dentro del sistema republicado expresado en su Carta Magna, reconocida como la Constitución federal más antigua en vigor.

La Constitución original fue escrita en 1787, 12 años después de liberarse de los británicos y mantiene sus siete artículos originales, lo que frena que surjan dictadores o el cuento de una asamblea nacional constituyente para manipular el texto a su favor, especialmente para un presidencialismo vil.

La Constitución de EE.UU. tiene, hasta ahora, 27 enmiendas. Cada una está basada en el artículo cinco que establece que cuando “las dos terceras partes de ambas Cámaras lo juzguen necesario, el Congreso propondrá enmiendas a esta Constitución, o bien, a solicitud de las legislaturas de los dos tercios de los distintos Estados”.

La enmienda Nº 22, aprobada el 27 de febrero de 1951, precisa: “No se elegirá a la misma persona para el cargo de Presidente más de dos veces, ni más de una vez a la persona que haya desempeñado dicho cargo o que haya actuado como Presidente durante más de dos años de un período para el que se haya elegido como Presidente a otra persona”.

Las irregularidades detectadas en las elecciones presidenciales de 2016 apuntan a que desde Rusia se desató una campaña oscura para  favorecer a Donald Trump, quien ha ido sumando sospechas  por conductas nada sanas. No solo es su machismo con diferentes mujeres, sino sus manejos económicos y relaciones internacionales del país, al que quiere manejar como si fuera una de sus empresas.

El diario “La Opinión” de Los Ángeles planteó en su editorial del miércoles 09 de octubre pasado varias de las torpezas diplomáticas de Donald Trump y considera que “disolvieron  los principios básicos de una superpotencia que ayudaron a mantener un equilibrio mundial y ahora fueron reemplazados por un nacionalismo pequeño y miserable”.

Precisa que “desde que asumió el poder en enero de 2017, los que eran llamados ‘adultos’ en la administración Trump -profesionales universalmente admirados por su trayectoria y su contribución al país– fueron reemplazados hace ya muchos meses por individuos seleccionados por su obediencia a un líder caprichoso y mal informado que dice guiarse ‘por sus instintos’. Se consolidó la política de la bravuconería hueca, esa que solo lanza amenazas -como que si Turquía ataca, EEUU destruirá su economía- la que deja mal parados a los aliados geopolíticos y económicos”.

Por todos esos desaciertos y querer manipular a gobiernos extranjeros para dañar a sus rivales políticos, el Congreso inició una investigación en su contra. Es posible que no sea destituido, pero lo cierto es que eso afectará sus aspiraciones de ser reelecto para un segundo período. Como es natural, Trump tiene defensores mediáticos.

Queda evidente que el presidencialismo vil, como el que se ha instalado en Venezuela, es dañino y debe ser revisado para que los bienes nacionales beneficien a todos los venezolanos y no a un grupito que no oculta su desprecio por la suerte de sus principales víctimas, las mayorías.

@jajogra

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